Extravagancia indomable

El problema es que no son camisetas… son chalecos‘. Keith Cooper, Director de Comunicación de FIFA.

La Federación Camerunesa y su proveedor de ropa deportiva, la alemana Puma, habían llegado demasiado lejos en su carrera por rizar el rizo de la suma extravagancia. Si lo pretendido era llamar la atención de todo el mundo del fútbol, por mucho que la marca se empeñase en justificar su disparate argumentándose con un mejor rendimiento deportivo o con la idoneidad de la escasez de vestimenta ante el calor y la humedad de Mali (sede de la Copa de África de aquel año 2002), el objetivo se había cumplido con creces. Camerún era la selección de moda en el continente africano. Eran los años dorados de Samuel Eto’o, Rigobert Song, Geremi, Patrick M’boma o Salomon Olembe y el doble campeonato africano de los años 2000 y 2002. El escaparate para el lucimiento de la firma alemana en el continente negro era inmejorable.

La inusual indumentaria de los Leones Indomables fue recibida con división de opiniones. Para algunos, el rompedor diseño de la camiseta camerunesa suponía un avance hacia la modernidad y una ayuda a la mejora del rendimiento de los futbolistas en condiciones de calor y humedad extremas. Para otros, sin embargo, aquello no se trataba más que de una extravagancia sin fundamento y una ‘falta de respeto para los rivales y los aficionados al fútbol’, como se llegó a calificar al experimento de Puma en la prensa costamarfileña. Sea como fuere, Camerún acabó disputando aquella Copa de África de Naciones de 2002 vistiendo la polémica camiseta sin mangas, reeditando el título conquistado dos años antes tras imponerse en la final a Senegal en la tanda de penaltis.

Habida cuenta de la buena experiencia, y pese a las voces en contra que llegaban desde FIFA, Camerún y Puma mostraron su firme intención de participar en el inminente Mundial de Japón y Corea del Sur con el innovador uniforme. Esta vez, el máximo organismo del fútbol mundial se mostró tajante e inflexible. La normativa (Norma Nº 4 de FIFA) al respecto era clara y explícita sobre la obligatoriedad de incorporar las mangas en las camisetas de juego y, en consecuencia, Camerún no podría lucir sus camisetas sin mangas en el Campeonato del Mundo. Tirando por la calle del medio, Puma adaptó unas mangas elásticas en color negro a la indumentaria original para cumplir con las exigencias normativas impuestas por la FIFA, una solución más que discutible desde un punto de vista estético.

Las extravagancias de Puma con la selección camerunesa no acabaron ahí. Con vistas a la Copa de África del año 2004 a disputarse en Túnez, la firma de Baviera decidió reinventar la equipación de los Leones Indomables diseñando una suerte de ‘mono’ ultraceñido de una sola pieza (camiseta más pantalón) con el fin, según el fabricante, de evitar los agarrones de los rivales durante el juego. Advertida tras las anteriores experiencias, la oposición de FIFA fue absoluta desde un primer momento. La normativa sobre los uniformes de juego recoge de manera inequívoca la obligatoriedad de que estos estén compuestos por tres piezas (camiseta, pantalón y medias) y en esta condición se apoyó FIFA para exigir a Camerún que se abstuviesen de utilizar el novedoso uniforme.

Apoyada por la propia Puma, Camerún decidió vestir con el estrambótico ‘mono’ de una pieza en el partido de cuartos de final de aquella copa africana en el que cayeron derrotados a manos de Nigeria. FIFA no se lo pensó dos veces y sancionó a la federación camerunesa con una multa de 154 mil dólares y la deducción de seis puntos en la fase clasificatoria del Mundial de 2006. La sanción, junto con la prohibición y el veto al diseño, fue llevada por Puma ante los tribunales alemanes, exigiendo una indemnización por daños y perjuicios a la FIFA superior a los dos millones de dólares. La corte terminó fallando en contra de la firma denunciante y Camerún se vio obligada a recuperar su tradicional indumentaria.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com