Leganés prolonga su sueño

El Club Deportivo Leganés seguirá siendo de Primera división al menos una temporada más. Tras la gesta del pasado curso con el primer ascenso de su historia, el equipo del sur de Madrid rubricó sobre el césped de San Mamés el colofón a una meritoria campaña de debut entre los más grandes en la que en ningún momento llegó a ocupar posiciones clasificatorias de descenso. El éxito del Leganés, porque no puede calificarse de otra manera el logro de su permanencia, hunde sus raíces en la ansiada búsqueda de la estabilidad y en afrontar la competición con naturalidad y plena conciencia de sus posibilidades reales. Sentando las bases y cimentando el proyecto en búsqueda del puesto decimoséptimo antes de pretender afrontar empresas mayores.

El proyecto del Leganés no se sustenta sobre ninguna figura. No existe en la plantilla pepinera un futbolista extraordinario que sobresalga sobre el conjunto, más allá del puntual brillo de jugador como Szymanowski, Gabriel Pires o Diego Rico. No hay un goleador destacado que garantice un cierto número de goles al año y que ejerza de referencia a la hora de dirigir el juego. En ese sentido, la hazaña del ascenso no volvió loca a su junta directiva, que decidió mantener la columna vertebral del pasado curso y aderezarla con varios futbolistas libres o a préstamo. Sin tratar de vivir por encima de sus posibilidades. Lo de Butarque se apoya en una única figura, que no se viste de corto y no demanda renovaciones cada vez que anota un par de tantos. La figura del Lega se sienta en el banquillo.

Asier Garitano no es un entrenador de traje y corbata. Asier Garitano no es ningún héroe moderno con una imagen impecable y un verbo disparado. Tal vez por eso, y desde su llegada al club hace ahora cuatro años, no le ha resultado demasiado complicado construir a su alrededor un equipo a su imagen y semejanza. Un conjunto sin estridencias, abnegado en la pelea y con una clara tendencia a eso que ahora han dado en llamar ‘perfil bajo’. Esto es, futbolistas de corte estándar y con una premisa grabada a fuego en su hoja de ruta: el equipo siempre por encima del personaje. Solo así puede entenderse la competitividad que el técnico guipuzcoano ha inculcado en el equipo con la plantilla que menos entusiasmo generaba, al menos a priori, de todas las de la máxima categoría y la considerable solvencia con la que se repuso de bajas de larga duración tan significativas como las del atacante Robert Ibáñez o el portero Serantes.

No podemos pasar por alto la considerable rebaja que ha sufrido el precio de la permanencia en esta temporada que ahora acaba. Habrá quien sostenga incluso que el éxito del Lega es tal gracias al fracaso absoluto y el paupérrimo rendimiento de los tres descendidos y a esa línea de corte fijada en apenas treinta y tres puntos. Con todo, nada debería matizar el éxito pepinero. ‘No me gusta celebrar una permanencia… hace pequeños a los clubes‘, se disculpaba anoche Garitano. Sabe que ha cumplido el primero de los objetivos. Sabe que las bases están sentadas. Sabe que, a partir de ahora, solo queda seguir creciendo.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

1 Comentario

  1. Mariano

    16 de mayo de 2017 a las 1:24 am

    Gran temporada de Garitano y el Lega. Me sorprende un poco el poco jugo que le ha sacado a Bueno y a Samu, parece que sean jugadores que le han impuesto por el poco uso que ha hecho de ellos.