Pobre Granada

Sucedió todo en el Mundial de Francia de 1998. Tras la fase de grupos, Inglaterra se cruzó con Argentina en octavos en el partido más destacado de aquella ronda. Yo entonces era un estudiante de ingeniería y recuerdo bien lo que pasó ese día porque la fecha coincidía con el final de mis exámenes de junio. Liberado de cualquier responsabilidad académica (al menos hasta el siguiente curso), me dispuse a disfrutar del mayor acontecimiento futbolístico del momento y lo hice hasta el punto de que ahora, casi veinte años después, podría detallar con exactitud cada jugada de relevancia acontecida en aquel duelo. No me extenderé mucho porque no es el objeto de este texto el analizar con precisión lo mejor de esa noche, pero sí citaré el golazo que metió Owen y la estúpida expulsión de Beckham tras una fea entrada que le hizo Simeone. Contra diez ganaron los argentinos. En los penaltis, eso sí. Pero ganaron. Seguí viendo el torneo aunque con menor interés. Era muy del Liverpool y quería que le fuera bien a mis jugadores. Tonterías de juventud, supongo. Tonterías de juventud e ingenuidad, porque era imposible que aquello saliera bien. El entrenador inglés era Glenn Hoddle, un tipo que tenía de ayudante a una bruja.

Se llamaba Eileen Drewery y fue la que le dijo a Robbie Fowler que tenía tres demonios dentro del cuerpo (número algo por debajo de los cinco que le diagnosticó a Gascoigne). Fue la curandera también la que decidió, en cierto modo, las alineaciones. El que no iba a verla, no jugaba. Lo que ya no está tan claro es si ella tuvo algo que ver en la estrategia utilizada para doblegar a la albiceleste. Porque el plan maestro para sacar la eliminatoria adelante consistió en poner a dar vueltas al campo a los fisios en el sentido contrario a las agujas del reloj. Todo esto durante el juego y con intención de crear energía positiva. Una locura de la que fueron testigos los jugadores que formaban parte de aquel equipo. Gary Neville era uno de ellos. Resultaba obvio que su fichaje por el Valencia estaba condenado al fracaso. Habiendo tenido la referencia de Hoddle, poco se podía esperar de su desempeño como técnico. Otro de los que estaba en la selección era Tony Adams. Sin apenas currículo ha firmado por el Granada. No hace falta que me pronuncie acerca de los éxitos que le auguro. Esperemos que al menos no ponga a nadie a recorrer el perímetro del Nuevo Los Cármenes.

Email: juan.moran.alvarez@gmail.com

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