La epopeya del Thun

Captura de pantalla 2015-01-12 a la(s) 00.32.54

Thun es una postal. Con su lago, su castillo y sus montañas calizas de cumbres nevadas enmarcando la preciosa escena, la principal vista de la coqueta ciudad suiza, de apenas cuarenta mil habitantes, bien podría pasar por una imagen compuesta por cinco mil piezas de puzzle esperando ser correctamente entrelazadas. Ubicada en el cantón de Berna, muy cerca del centro geográfico del país y a apenas treinta kilómetros de la capital helvética, Thun ofrece el innegable atractivo turístico de la típica estampa de microclima alpino en entorno rural, muy alejada de las grandes urbes de la confederación helvética como Basilea, Ginebra o Zúrich. Pero no vamos a engañarnos. Con todo su innegable atractivo, el reflejo de los geranios más rojos del mundo sobre las aguas del Thunersee jamás habría pasado de ser una simple postal a los ojos de cualquier aficionado al fútbol si no hubiera sido por lo ocurrido el catorce de septiembre de 2005. El día en el que el modesto y semidesconocido FC Thun debutó en la fase de liguillas de la Liga de Campeones.

_41603526_21thun416

Fundado en 1898, y habiendo jugado una única temporada (1954-55) a lo largo de toda su historia en la máxima categoría del fútbol suizo, el ascenso en la temporada 2002/03 abrió los años más brillantes de la historia del club alpino. Apenas una campaña para sentarse entre los principales clubes del país y, dos años después de su ascenso, el Thun se proclamaba subcampeón de la Super League suiza por detrás del campeón Basel con una plantilla compuesta por futbolistas sin pedigrí, abnegados jornaleros del ciento cinco por setenta entre los que, aún a día de hoy, resulta imposible resaltar algún nombre con especial trascendencia en el panorama continental. Brasileños, algún africano, oriundos balcánicos afincados en Suiza… y Mauro Lustrinelli. Si de entre aquella modesta nómina de jugadores un nombre resonaba por encima del resto era el de su hombre-gol, el del autor de veinte goles en la temporada del subcampeonato, una docena de partidos como internacional absoluto con Suiza y mundialista en el año 2006. Sus dos buenas temporadas con el Thun catapultaron su proyección en ese oscuro tercer nivel del fútbol europeo. Un año comiendo realidad en el Sparta de Praga fue suficiente para devolverlo a la modestia habitual del campeonato nacional suizo, lo que supone buena muestra del escaso nivel que reunía aquella histórica plantilla.

thun

Tras superar dos fases previas, una primera durísima ante el Dinamo de Kiev y una definitiva ante el Malmö sueco (con tres goles de Lustrinelli en el choque de vuelta), el Thun accedió a la definitiva fase de grupos de la competición, siendo encuadrado en el Grupo B junto a Arsenal, Ajax y Sparta de Praga. Y fue precisamente en un escenario con la mística del desaparecido Highbury donde el conjunto helvético se convirtió en el club de menor presupuesto (apenas cinco millones de francos suizos, unos cuatro millones de euros) que ha conseguido disputar la máxima competición continental.

Su primer contacto no pudo ser más frustrante. Era el Arsenal de Henry, Fàbregas, van Persie o Campbell y, tras igualar el gol inicial de Gilberto Silva dos minutos después, solo un gol en el tiempo añadido de Dennis Bergkamp pudo mandar definitivamente a la lona a los suizos. Ya en el segundo partido, y obligados por UEFA a jugar como locales en el Stade de Suisse en la cercana Berna ante el incumplimiento de los requisitos mínimos del pequeñísimo y humilde Stadion Lachen, habitual feudo del equipo, el Thun comenzó a cimentar su muy meritoria clasificación como tercero del grupo al imponerse al Sparta por un gol a cero. Dos contundentes derrotas ante el Ajax (2-0 y 2-4), y un nuevo y ajustadísimo tropiezo ante el Arsenal (0-1, tras penalti marcado por Pirès cuando el partido ya enfilaba el minuto noventa), forzaron a que el Thun tuviera que sacar algo positivo de su visita a la capital checa. El empate a cero logrado en el Letná de Praga dejó a los suizos en tercer lugar del grupo, por delante del propio Sparta, y clasificados para la Copa de la UEFA, de la que fueron eliminados a las primeras de cambio por el Hamburgo, ya sin Urs Schönenberger, el técnico del milagro, en el banquillo.

El Thun tardó apenas un par de temporadas en descomponerse del todo. Si fulgurante fue su irrupción en la elite, no menos lo fue su caída. Un nuevo descenso de categoría en la campaña 2007/08 y otro pasito adelante en la 2010/11, temporada en la que el pequeño club alpino recuperó la categoría entre los principales equipos del país siendo un habitual de la zona media de la clasificación (habiéndose colado incluso en un par de ediciones de la Europa League) en estos últimos años.

Puedes hacerte con las camisetas del histórico FC Thun de 2005 en Classic Football Shirts, la tienda online especializada en camisetas de fútbol de todo el mundo.

Classic Football Shirts| Swiss Super League

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

1 Comentario

  1. Kurono

    7 de Abril de 2017 a las 10:34 pm

    Bueno, el subcampeonato de la temporada 2004-05 y la clasificación a la Liga de Campeones de la siguiente temporada es el punto más alto al que jamás había llegado el modesto F.C. Thun; sin embargo, desde que recuperó su puesto en la primera división suiza en el 2009, el Thun ha disputado 3 veces la Europa League y no ha estado en riesgo de descender… hasta esta temporada donde inició fatal. Ya están en el 7mo. puesto de la liga suiza y sus opciones para salvarse son amplias.

    Es bonito conocer estas historias de equipos tan modestos que pueden codearse con la élite y haberlos hecho temblar. el Artmendia de Eslovaquia fue el otro equipo chico que logró hacer historia al disputar esa misma edición de la Champions League, remontarle un partido casi imposible al Porto y haber fallado un gol en los últimos minutos ante el Rangers de Escocia que lo pudo haber mandado a la ronda de octavos de final.