Deulofeu ya habla

El día que Gerard Deulofeu debutó en la Premier yo estaba en el campo. Era un Cardiff-Everton que terminó empate a cero y en el que nos aburrimos bastante. Deulofeu jugó los últimos minutos. Salió en plan revulsivo pero hizo poca cosa. Lo que sí hizo fue quejarse. Nada más entrar. No le pasaron un balón y se enfadó. Empezó a recriminarle al compañero que debía haberle visto el que no lo hubiera hecho. Yo, observador en la tribuna de prensa, pensé que el chico tenía carácter y que, por lo tanto, sería de los que pasa por zona mixta a contar cosas. Me equivoqué. Tras una dura negociación con el jefe de prensa del Everton, se me autorizó a dirigirme al futbolista en la zona de entrevistas bajo la premisa de que si él no se paraba a hablar, el club no le iba a obligar a hacerlo.

Deulofeu no habló ese día. Tampoco lo hizo el resto del año. Casi al final de la temporada volví a verle. El Everton estaba a punto de clasificarse para la Champions y yo había ido a Southampton a negociar en nombre de la emisora para la que trabajaba entonces, la contratación de Roberto Martínez como comentarista para el Mundial de Brasil que se disputaría ese mismo verano. Fue esperando a que llegara el entrenador a mi encuentro cuando se me acercó un periodista local a preguntarme que qué pasaba con Deulofeu. Le expliqué que Deulofeu no hablaba y él me contestó que ya se había dado cuenta, que llevaba meses detrás de él pero que le habían dicho que el Barcelona, propietario entonces del jugador, no le permitía hacer declaraciones. A continuación me hizo notar que aquello no era bueno para su imagen. Yo le dije que estaba de acuerdo pero qué poco podíamos hacer. Fuese o no verdad la explicación que nos habían dado, no quedaba otra que tragar con ella.

El Everton no se clasificó para la Champions y Deulofeu no concretó lo que apuntó aquel curso, iniciando un peregrinaje futbolístico que acabó llevándole a Milán. Aquí parece que se ha vuelto a encontrar, algo que le ha valido para ser llamado con la selección. En el amistoso contra Francia, revolucionó el partido para conseguir que España ganara 0-2 gracias a un gol suyo y un penalti cometido sobre él. Una vez pitó el árbitro, se fue a atender a los medios. No sé lo qué dijo porque esta vez no estaba allí, estaba en mi casa y tenía el volumen de la tele apagado porque intentaba dormir a un bebé (cosas de ser padre). Lo que sí sé es que viéndole hablar me acordé de cuando no lo hacía y concluí que, ahora sí, ha llegado el momento de exigirle. Porque tiene talento de sobra y porque es diferente. Y porque ya se para con los reporteros. Una pena que yo ya no ejerza para saldar la deuda que tiene conmigo desde aquel desplante en Cardiff.

Email: juan.moran.alvarez@gmail.com

1 Comentario

  1. Jorge

    30 de Marzo de 2017 a las 1:38 pm

    Me ha gustado mucho. El contenido y la forma.

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