Ya se han secado los puntos

 

Ya se han secado los puntos y los moratones se diluyen en el mar rosado de la piel. Ya se han clausurado los campos y se han llenado muchas horas de televisión. Ya recogen los cables y abren nuevas ventanas en blanco en el Word. Ya se han paladeado los mensajes afectados y la corriente mansa de la indignación ha regado las consciencias. Ya han hablado los expertos: los psicólogos dicen que es cosa de cada cual y los sociólogos dicen que es cosa de todos. Los futbolistas dicen que no es el fútbol y los poetas dicen que esto en la poesía no pasa. Ya han echado a los chavales de su competición, ya han comparecido los policías, ya han dado su versión los testigos. Algunos desdramatizaron, otros echaron gasolina a la hoguera. Ya han negado los hechos los que hicieron las cosas y ya han cobrado sus primeros honorarios los abogados. Ya se quitan las manos de la cabeza los que han visto una y otra vez las imágenes por televisión. Ya han dejado de señalar la pantalla diciendo “ves lo que pasa”, como si todo hubiera estado escrito ya. Como si la pelea fuera parte de un plan inevitable.

Ya hay horarios para la siguiente jornada. En otras ligas. En cualquier estadio municipal, en cualquier ciudad de España. Ya están las equipaciones limpias y los cordones, desgastados, casi rotos tras el último partido, se han sustituido en las botas por otros nuevos. Ya están los padres quedando por whatsapp con otros padres para ver a quién le toca esta semana y si van en el coche grande o en el pequeño. Ya está el míster ideando un once, pensando en que este partido es importante para jugar la interprovincial, en que estos mismos hijos de puta les ganaron el año pasado y el árbitro les perdonó dos rojas que hubiera visto hasta un ciego. Ya vuelve el entrenador a no meter a mi nene donde mejor juega, que es más cerca de la portería. Ya vuelve el portero a fallar, pero como es hijo del presidente no hay quien lo cambie. “El fútbol te vuelve gilipollas”, le dice un amigo. Él prefiere discutir de política, también lo hace a voces. Ya vuelve el rumor de que hoy vendrán ojeadores a ver los alevines.

Ya vuelve el fútbol. Ya vuelven los padres a las gradas. Sus hijos al césped. Los pajaritos, a revolotear en torno a las cabezas. Los bocadillos de filete empanado, las latas retorcidas al suelo, los goles fallados como una astilla clavada bajo la uña. Ya vuelve la vida con su disfraz de ceniza. Los periodistas a sus botas nuevas de Cristiano, a no sé qué celebración de Messi. Mujeres desnudas en la contraportada. “Faltan cojones”, como respuesta a cualquier inclemencia. La vida es agotadora, hay un poco de luz a pie de campo. Ya apenas duelen los golpes del otro día. Por fuera. Por dentro dejaron de doler hace mucho tiempo.

Antonio Agredano. Córdoba, Málaga y ahora Sevilla. Escritor y músico. Autor de "En lo mudable" un libro sobre el Córdoba CF en la colección Hooligans Ilustrados de "Libros del KO". antonioagredano@outlook.com www.futbolistascalvos.com

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