NADA MÁS QUE POR SALVARTE

 

Para mí Xabi Alonso se retiró cuando fichó por el Bayern de Munich. Tal fue el vacío que dejó, que preferí odiarlo a quererlo en la distancia. “Fue a conciencia pura que perdí tu amor, nada más que por salvarte”, cantaban Malevaje. Antes fue lo de la Décima. La final no jugada y la asunción de ese papel de madridista en la grada. Idénticos movimientos. Salto desde la valla, sumarse a la montaña, hacerse uno con el resto, como Jon Krakauer lanzándose a la fachada occidental del Cerro Torre para escalarlo.

El fútbol está lleno de ídolos pero falto de templos. Estatuillas quebradizas, a montones. Casas de roca donde resguardarse del frío, muy pocas. Alonso llegó al Madrid para dar cobijo a una afición condenada y nómada. En el centro del campo estaban Diarra, Lass y Gago. Solo nombrarlos hace que se quiebren los espejos. Alonso le dio sentido a las cosas. Como el primate que tras acariciar el monolito negro entendió el mundo.

Xabi Alonso cambió el taco de metal por la muselina. El extraño caso del Doctor Xabi and Mister Emerson. Más barco que capitán. Más fútbol que futbolista. Sobre sus espaldas ganó el Liverpool su Champions. Ganó Mourinho su liga de los milagros. Ganó España todo lo que siempre soñó con ganar. Ganó el Madrid la Décima. La Décima, ese cáliz de madera escogido tras años de elegir erróneamente las copas falsas, las más doradas, brillantes y estrafalarias. Con el cruzado tolosarra se hizo mudanza del deseo. Con sencillez, no simpleza, el Madrid levantó la europea. La única. La que permanece en la memoria como el primer beso o el último polvo.

Cuando se retira un futbolista se leen muchas chorradas, como cuando muere un actor o se marcha de Erasmus tu pareja. Este epitafio en vida es aún más siniestro. Xabi Alonso seguirá jugando en el césped mojado del recuerdo. Los futbolines nunca descansan. Siempre están ahí traqueteando, con las bolas recorriendo sus tripas. “Lo he vivido. Lo he amado. La despedida de un juego precioso”, ha dicho en su adiós.

El amor son unos auriculares enrollados en el fondo de una mochila. Un laberinto para las canicas. Una novela mal hilada. Amar es retorcido e inevitable. Con Xabi Alonso se va un modelo de fútbol. Una manera de domesticar el centro del campo. Hay que mostrarle la brida al caballo antes de montarlo, como el árbitro que comprobaba los tacos antes de que pisotearan la hierba sin clemencia. Horizontalidad y paciencia. Asociación y mando. Un escudero con más honra que algunos de sus caballeros.

No son los goles desde sesenta metros. No son las entradas duras y al balón. No es la potestad a la hora de dictar la jugada. Es otra cosa. Intangible. Quizá melosa. El Madrid siempre ha sido un puzle terminado al que de repente le falta una pieza. Esa pieza, última, extraviada, para muchos fue Xabi Alonso. El que completó un juego mellado y desesperante. Dice que se va porque sabe que no se irá nunca.

Cuando se retira un futbolista se leen muchas chorradas. Se hacen vídeos conmemorativos. Se filtran en blanco y negro fotografías que hace nada vomitaban color y brillo. Es parte del fútbol. Como la ruptura que precede a un nuevo amor o el amargor inesperado de la primera cerveza.

Antonio Agredano. Córdoba, Málaga y ahora Sevilla. Escritor y músico. Autor de "En lo mudable" un libro sobre el Córdoba CF en la colección Hooligans Ilustrados de "Libros del KO". antonioagredano@outlook.com www.futbolistascalvos.com

6 Comments

  1. Zamburinha

    10 de Marzo de 2017 a las 12:23 am

    Aquí un humilde lector (al que se le acusará muy probablemente de una severa deficiencia de comprensión lectora) se ha perdido con los auriculares enrollados, casas de piedra, Erasmus, puzles, besos, polvos, cálices,cervezas, canicas y montañas.
    SOS: busco a Xavi Alonso en el artículo.

  2. Xavi Alonso

    10 de Marzo de 2017 a las 10:04 am

    @ Zamburinha

    ¿Buscabas a “Xavi”? Pues aquí llego, no sufras más.

    Te honra tu humildad, aunque más que de comprensión lectora parece un problema de cultura e inteligencia.

    En todo caso, has hecho muy bien hacer constar tu queja. Imagino que el articulista te devolverá lo que has pagado y te indemnizará por el tiempo perdido, que bien habrías podido invertir en resolver una sopa de letras.

  3. Zamburinha

    10 de Marzo de 2017 a las 12:33 pm

    No me ha gustado y punt, ¿le pido perdón por leerlo y expresar mi estado de confusión al terminar dicha lectura?.
    Agradezco el esfuerzo del autor sin duda.
    Usted no me conoce para alegar que no poseo inteligencia o cultura, a eso se le llama prejuzgar.
    Le deseo salud y éxitos de corazón aunque no le conozca.

  4. Xavi Alonso

    11 de Marzo de 2017 a las 12:25 pm

    @ Zamburiña

    En realidad no es un prejuicio sino un juicio, basado en la ínfima parte que conozco de usted: ese triste comentario.

    Bien está que no le haya gustado el artículo y aún mejor que agradezca el esfuerzo del autor, aunque sea tras mi colleja. Me había parecido el típico lector que exige algo a cambio de nada.

    Salud y éxitos también para usted.

  5. Piti

    11 de Marzo de 2017 a las 12:53 pm

    No veo nada negativo el comentario de Zamburinha. Es una opinión en tono respetuoso.
    Saludos

  6. @Kapo_Tillo

    15 de Marzo de 2017 a las 9:25 am

    Pues entre auriculares enrollados, casas de piedra etc. nos ha dejado Agredano una frase bastante brillante que, para mí, definde lo que fue Alonso en el Madrid:
    “El Madrid siempre ha sido un puzle terminado al que de repente le falta una pieza. Esa pieza, última, extraviada, para muchos fue Xabi Alonso.”