Identificar al Granada

Sverrir Ingi Ingason, Panagiotis Kone, Adrián Ramos, Rui Silva, Héctor Hernández y Wakaso Mubarak. Son los seis últimos de una lista muy extensa que se va hasta los 113 futbolistas (dato extraído de las plantillas recogidas en la web Transfermarkt). Ghaneses, argentinos, ucranianos, islandeses, eslovenos, venezolanos, rumanos, marroquíes, franceses… y, por supuesto, españoles conforman una amalgama de nacionalidades de lo más variopinta y extensa. Tal es la macedonia de futbolistas que han conformado las sucesivas plantillas del Granada CF desde que el conjunto rojiblanco regresase a Primera División, en la temporada 2011/12.

Desde que en el año 2009 el club confiase el montante de su deuda al empresario italiano Gino Pozzo, Granada se ha convertido en una estación de paso para un sinfín de futbolistas, con los más variopintos orígenes, nacionalidades y, por supuesto, niveles futbolísticos. Por Los Cármenes han pasado futbolistas de la talla de Adalberto Peñaranda, Guilherme Siqueira o Youssef El Arabi, pero también ha habido en todo este tiempo un buen puñado de elementos sospechosos sobre los que no es necesario hacer mayor incidencia. No obstante, el apeadero granadino empleado como sucursal de la nave nodriza de Udine ha sacado notable rendimiento de su condición de subordinado. Seis temporadas consecutivas en Primera división (y un ascenso de Segunda a Primera en apenas dos temporadas) conforman un bagaje como para dar por bueno el haber permanecido atado al entramado Pozzo durante estos ocho últimos años.

Con todo, la particular manera de entender la gestión de un club de fútbol que ha imperado durante todas estas temporadas en la capital nazarí ha tenido sus consecuencias menos deseables. El continuo ir y venir de futbolistas por el estadio granadino ha devenido en la configuración de un equipo deslavazado y cuya única identidad reconocible e inmutable parece proceder de su principal y más estable activo desde que retornó a la máxima categoría: su afición. A día de hoy resulta costoso para el aficionado medio ajeno al equipo identificar al Granada con una columna vertebral sólida e indudablemente identificada con las franjas horizontales rojiblancas. No parece existir un jugador franquicia sobre el que descansar el sentimiento granadinista y cimentar la fuerza que emana del graderío. Todo el mundo parece estar de paso. Todo el mundo parece tener la cabeza puesta en otro sitio.

Los Cármenes afronta una misión complicada en lo que resta de temporada. No son buenas las sensaciones que se perciben y quizá nunca como este año se había visto el asunto de la permanencia en Primera como algo tan complejo. Granada necesita implicación. Futbolistas identificados con la causa y plenamente conscientes de que durante los próximos cuatro meses no solo se juegan su futuro personal, sino el de toda la entidad.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

1 Comentario

  1. Antonio

    6 de febrero de 2017 a las 7:24 pm

    También han pasado por este equipo jugadores de la talla de Nolito y Orellana.