De las brasas de Bradford

Es posible que tengas que leerlo otra vez para asegurarte de que todo es real y que no estabas soñando‘. La web oficial del Bradford City AFC amanecía en la mañana del miércoles veintitrés de enero de dos mil trece dando un cariñoso pellizco a todos los abnegados seguidores de los Bantams. Y todo porque en la noche del martes, un grupo de futbolistas absolutamente desconocidos consiguió resistir el asedio del Aston Villa de los Christian Benteke, Charles N’Zogbia, Gabriel Agbonlahor o Stephen Ireland para hacer bueno el 3-1 con el que tomaron ventaja ya en el partido de ida de la semifinal de la Capital One Cup. James Hanson trabajaba de reponedor en un supermercado de la ciudad hace apenas dos años. La recurrente fábula, ya saben. Aquella noche, vistiendo la camiseta número 9 del Bradford, consiguió colar un gol en la portería defendida por el entonces internacional irlandés Shay Given. De colocar cajas de Cheerios y botes de Marmite en las estanterías del Co-op Food de la ciudad a ser Man of the Match en Villa Park ante cincuenta mil espectadores. Un gol que hacía imposible el intento de remontada del Villa. Un gol que señalaba el camino hacia el Wembley Way. Un gol para ser recordado durante décadas. La final de la Capital One Cup para un club de cuarta división.

Fundado en el año 1903, no puede decirse que aquella recordada hazaña conseguida por el modesto club de West Yorkshire fuera una novedad en su dilatada historia. Campeón de la FA Cup allá por 1911, en el que es su único título hasta la fecha, el Bradford mantiene el dudoso honor, recientemente igualado por el Portsmouth, de ser el club participante en alguna de las ediciones de la Premier League (temporadas 1999/2000 y 2000/2001, con aquella plantilla con Dean Windass, Lee Sharpe o Neville Southall, entre otros) en llegar a ocupar una posición más baja en la pirámide del fútbol inglés.

Sin embargo, y pese a los éxitos pretéritos, la hazaña del pase a la final de la Copa de la Liga de la temporada 2012/13 tiene una relevancia especial. El éxito llegaba después de haber superado una gravísima situación económica e institucional. Los Bantams fueron intervenidos financieramente dos veces en la pasada década, a consecuencia de la estrechez económica provocada por los dispendios en contrataciones y salarios durante aquellas dos temporadas entre los más grandes del país. Se trataba de estar a la altura de las circunstancias, al precio que fuese. Hoy, ya saneados y con las cuentas de nuevo en color negro, la realidad deportiva diaria es bien distinta, con el club inmerso en un lento y trabajoso proceso de restablecimiento y escalada clasificatoria en la Football League 1.

Y no es la primera vez que el club se repone de un desastre abrazándose a un éxito. El ascenso a la Premier League de la temporada 1998/99 vino precedido de una de las mayores catástrofes que se recuerdan en la historia del fútbol inglés. Apenas trece años antes de que la victoria ante el Wolves en el último partido de la temporada devolviera al Bradford al primer peldaño del fútbol inglés después de 77 años, la tribuna principal del viejo Valley Parade ardía durante la disputa de un partido de Third Division ante el Lincoln City. La voracidad del fuego acabó llevándose consigo la vida de 56 personas, fallecidas como consecuencia de los efectos del incendio. Corría el año 1985, y las románticas pero inseguras tribunas de madera aún eran excesivamente frecuentes en los más antiguos estadios ingleses. Desde aquel terrible acontecimiento, el club decidió recordar eternamente a las víctimas con la inclusión del color negro en sus tradicionales equipaciones ‘claret & amber’, bien en forma de pequeños ribetes, de cuellos o incluso en las medias.

El Bradford City perdió aquella final en Wembley. Fue un contundente e inapelable cinco a cero ante el Swansea de Michu (autor de uno de los goles), Rangel y Pablo Hernández. Tras haberse llevado sucesivamente por delante a Wigan, Arsenal o Aston Villa con una plantilla valorada en apenas siete mil quinientas libras, la tristeza de una final perdida fue mitigada apenas cinco meses más tarde, con el ascenso del equipo a la Football League 1, categoría en la que actualmente se ha convertido en uno de los equipos punteros y candidatos, de nuevo, al ascenso.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com