Lukita

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Nunca habría podido imaginarme a un futbolista tan pequeño, tan poquita cosa, mandando tanto. Tenemos la falsa creencia de que, en el fútbol, la autoridad se mide por el tamaño y por el aspecto físico. Tendemos a despreciar la inteligencia. Consideramos que está sobrevalorada frente a físicos imponentes, extenuantes kilometradas recorridas por todo el ancho del terreno de juego y espaldas anchas y robustas para resistir el choque. Pero la inteligencia tiene más salidas que el poderío físico. Con el cerebro se sale de más situaciones comprometidas que con la pierna dura y el codo enhiesto. El abanico de soluciones es más profundo y no se limitan a, sencillamente, correr más que el rival.

A Luka Modric los muy madridistas le llaman cariñosamente Lukita. Es su aspecto, aniñado, tierno y de mirada limpia e inocente lo que incita a la derivación apreciativa de su insigne apellido. También hay una fuerte componente afectiva, algo lógico y natural hacia el futbolista que coordina los designios del centro del campo de su equipo y con el que buena parte de la afición blanca se siente en deuda permanente. Pero Lukita es pequeño exclusivamente en tamaño. Porque Lukita gobierna como si midiera dos metros y pesara noventa kilos, como un Napoleón balcánico. Con su inteligencia táctica y su personalidad forjada en una infancia complicada suple de sobra la falta de envergadura y kilos. Se muestra despiadadamente autoritario sobre el césped. Roba, tirando de manual de la buena colocación, y asiste. Coordina y distribuye sin descanso por más trabajo que se le acumule en su parcela. En tardes como la de Barcelona, exhibiendo todo su compendio de virtudes, no necesita a Kroos a su vera. Ni siquiera al aclamado Casemiro en las labores de zapa. Él solo se basta y se sobra para cumplir con los compromisos de una posición sobrecargada de trabajo. No veía una cosa igual en las filas merengues desde Fernando Redondo. Aunque aquel sí gozaba de una planta majestuosa cercana al metro noventa y tenía los codos afilados como dagas.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

6 Comments

  1. tubilando

    5 de diciembre de 2016 a las 5:10 pm

    Modric puede jugar de interior, de mediocentro y de mediapunta; Redondo, en realidad era un 10 lento que jugaba de 5. La memoria selectiva hace que nos quedemos con aquel regate en Old Trafford, pero el rendimiento real de Modric dista bastante del de Redondo. Modric está claramente un par de escalones por encima.

  2. Borja

    5 de diciembre de 2016 a las 8:14 pm

    No es la famosa jugada de Old Trafford lo que más destacaría de la carrera de Redondo… A mí me impactó la manera en la que tenía ÉL SOLO de gestionar el mediocentro del Madrid. De defender y de crear al mismo tiempo, siendo la punta del rombo en el 4-4-2 de la época.
    Hoy los mediocentros suelen ser mucho más específicos, o creativos o defensivos. Por eso me asombra lo de Modric.

  3. Javi

    5 de diciembre de 2016 a las 9:41 pm

    No quiero parecer un Marcos López random, pero el tren inferior de Modric es portentoso.

  4. tubilando

    6 de diciembre de 2016 a las 11:52 pm

    Para mi gusto, a bote pronto Mauro Silva, Busquets, Xabi Alonso, Senna y Modric están por encima. Redondo era alto, guapo, fuerte, elegante, técnico, pero también era extremadamente efectista en el juego. Así, rellenas dos o tres minutos de highlights y te dan ganas de proclamarle como uno de los cinco mejores jugadores de la historia. Pero si repasamos su rendimiento, el nivel de valoración baja. No hay que olvidar que Milla demostró ser más eficaz con menos fanfarria mediática detrás. De todas formas, un gran jugador.

  5. Borja

    7 de diciembre de 2016 a las 9:48 am

    Tubilando:

    Senna, Xabi Alonso, Busquets… todos ellos han jugado con otro mediocentro a su lado. Son mediocentros muy específicos. Redondo aglutinaba la capacidad defensiva de Senna con la creativa de Alonso y con la buena colocación de Busquets. No hablo de highlights, hablo de muchos partidos.
    Solo, quizá, Mauro estaría a un nivel similar.

  6. Kurono

    8 de enero de 2017 a las 4:32 am

    Pues en mi humilde opinión, Redondo fue más completo que Modric y sobre todo Alonso (el donostiarra sería un “volante mixto” o “complementario”), pero el argentino era mucho más intermitente e irregular, mientras Modric lleva ya casi 8 años a un nivel altísimo y Xabi Alonso desde su ascenso en la Real Sociedad de Deinoux hasta su primer año en el Bayern era un jugador top (una década entera).

    De repente Redondo se le recuerda como un dios del fútbol (magnífico jugador por cierto), pero no nos olvidemos que su tiempo en el Real Madrid estuvo acompañado de demasiados altibajos: Ganó apenas 2 Ligas y 2 Champions en un periodo de 6 temporadas, y a los episodios brillantes como la Liga de Valdano y la de Capello o el mítico partido ante el Manchester United en el “Teatro de los Sueños”, hubo muchos episodios malos, oscuros y bochornosos como la eliminatoria ante el Odense en la Copa de la UEFA de 1994-95, la paliza ante el Ajax de Van Gaal y el fin de temporada 1995-96, la última temporada cuando el Real Madrid no disputó ninguna competición europea. También, si bien la Champions del 2000 fue el “canto del cisne” de Redondo, la Liga de esa temporada fue amarga para el recuerdo madridista (terminaron quintos y se comieron varias goleadas absurdas). El otro lastre de Redondo fueron las lesiones: Tan sólo en la temporada 1997-98 y la temporada 1999-2000 Redondo disputó más del 75% de los partidos que jugó el Real Madrid. El fin de su carrera fue triste, en cuatro años en el A.C. Milan solamente disputó 33 partidos, y las dos temporadas siguientes a la consecución de la “octava”, Redondo no se enfundó los botines. Si, era una delicia verlo pasar el balón con esa elegancia, pero también es justo reconocer que a la larga, una carrera prolongada y estable te hace mucho más útil y recordado que momentos brillantes de “Highlights”. No es menosprecio al jugador, pero lo cierto es que Redondo podía llenar muchísimos videos con sus mejores jugadas, pero también hay otros momentos que la mayoría del madridismo olvidó convenientemente, y es que Redondo era tan ciclomático y montaña rusa como el Real Madrid de Lorenzo Sanz, que fue capaz de romper la sequía de Copa de Europa, como comerse goleadas humillantes e indignas ante el Deportivo la Coruña, Celta de Vigo, Valencia o la Real Zaragoza, varios partidos en los que Redondo no hizo su “magia” o bien, simplemente estaba lesionado y no podía ayudar.