Jugadores que ya no importan: Len Shackleton

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Decían que Cristiano estaba poco menos que acabado. Que estaba ya mayor y que nunca conseguiría recuperar su mejor nivel. Que su facilidad goleadora iría decayendo hasta convertirse en un jugador inservible, un lastre para su equipo. Pero llegó y regaló tres en el Calderón. Otro hat-trick en su carrera, el cuarenta y pico en partido oficial. He perdido ya la cuenta, qué más da.

Pero muchos años antes de que Cristiano y Messi desataran su particular carrera por reventar todos los registros goleadores del fútbol mundial, un semidesconocido futbolista inglés consiguió lo que ni el argentino ni el portugués han sido (aún) capaces de hacer. Ocurrió en 1946. Y ocurrió, precisamente, en su primer partido como jugador del Newcastle. Len Shackleton, que había despuntado como goleador con el Bradford Park Avenue, se presentó ante su nueva hinchada en St. James’ Park nada menos que con una tarjeta de seis goles en su debut en la victoria de los Magpies frente al Newport County. Lo más llamativo del episodio y la circunstancia por la que Shackleton saltó a la fama internacional es que, de esos seis tantos, tres fueron conseguidos en apenas 155 segundos: el hat-trick más rápido de la historia del fútbol.

Shackleton, probablemente uno de los futbolistas más talentosos de aquella generación, destacó por un carácter díscolo y extrovertido. Apodado ‘El Príncipe Payaso’, seudónimo con el que el propio futbolista solía referirse a sí mismo, fueron múltiples sus encontronazos con cuerpos técnicos y directivos a lo largo de su carrera. Su naturaleza rebelde y burlona le granjeó numerosos problemas en muchos estadios. Cuentan las crónicas que gustaba de ridiculizar a los defensores rivales apoyado en su exquisito nivel técnico y que era capaz de soliviantar los ánimos de la grada más calmada con una sola de sus filigranas sobre el césped. En cierta ocasión, instantes antes de anotar un gol a puerta vacía ante el Arsenal, Shackleton se frenó sobre la línea de gol y, pisando la pelota, simuló estar peinándose cuidadosamente el flequillo antes de introducir el balón en las redes.

Tras colgar las botas definitivamente en las filas del Sunderland, luego de haber salido tumultuosamente de St. James´Park, Shackleton dedicó su vida al periodismo deportivo con la mordacidad que uno cabría esperar de un personaje con su carácter. Se descolgó además con una exitosa autobiografía, todo un récord de ventas en la época, en la que dedicó un capítulo a sus relaciones con los directivos de los clubes en los que había militado como futbolista. Bajo el título ‘Conocimientos medios sobre fútbol de los directivos‘ se extendía una única página completamente en blanco. La esencia misma del ‘Príncipe Payaso’.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

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