En las horas más bajas

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Anoche volví a acordarme de aquella mofa del ‘rival digno para derbi decente‘. El Atleti más dubitativo y meditabundo de la era reciente se despidió de los derbis ligueros en el Calderón ciñéndose a la versión de sí mismo que más veces han visto esas gradas y ese césped. Como si hubiera querido evitar a los padres el mal trago de explicar a sus hijos cuál era el habitual papel rojiblanco en la batalla por la supremacía en la ciudad. Recordando las penurias de los tiempos pasados a modo de homenaje al que dentro de seis meses dejará de ser su hogar para siempre. Esto es lo que aquí fuimos y así deberemos recordarte, por los siglos de los siglos. El Atleti reeditó la más cruel de sus pesadillas ensimismado en la carga emotiva del duelo, quizá excesiva para los intereses locales, y sucumbiendo ante un Real Madrid que supo aprovechar las concesiones colchoneras para hacer sangre de un rival que, en los últimos tiempos, vendía muy cara su piel.

Pero algo distingue a este Atleti del de hace un lustro. Ya no es el equipo que al día siguiente del estrépito no quería amanecer y tenía miedo de encontrarse en el portal o en el instituto con la otra facción futbolística de la capital. Admitiendo la incuestionable superioridad del Madrid en el derbi, este Atleti tiene poso y bagaje como para olvidar la derrota en un par de días y centrar los esfuerzos en su siguiente objetivo. No vive a base de puntuales chutes de adrenalina, sino de constancia, regularidad y confianza ciega en sí mismo. Tiene un orgullo, cincelado concienzudamente por Simeone en estos últimos años, que resulta muy difícil de mancillar y al que un simple manguerazo devolverá su buen tono habitual en los últimos tiempos.

Hay que mirarlo con tranquilidad‘, pedía Simeone mientras trataba de explicar la derrota. Se ha ganado ese derecho, en su momento más complicado al frente del equipo, en un club que ya no necesita vivir de la nostalgia para exhibir identidad.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

1 Comentario

  1. Israell

    22 de noviembre de 2016 a las 1:42 am

    “Recordando las penurias de los tiempos pasados a modo de homenaje al que dentro de seis meses dejará de ser su hogar para siempre. Esto es lo que aquí fuimos y así deberemos recordarte, por los siglos de los siglos”. Jejeje… estas frases son geniales y resumen muy bien la idea del primer párrafo.
    Lo siento por el atleti, pero es verdad que se despidió de su estadio de la forma en que dice el primer párrafo.