Preguntas

Ahora que lo releo, puede que el título de esta entrada esté mal escogido. Tal vez hubiese sido más apropiado algo así como ‘Juicios de valor’. De opinólogos está el mundo lleno, incluso esas salas de prensa en las que cada vez es más frecuente ver como los conejos disparan contra los cazadores. Porque a la sala de prensa, de un tiempo a esta parte, se va a dejar tu sello propio. A dejar constancia de que has hollado esa cima. A rascar la cortecita del árbol con tus iniciales y plantar un montículo de piedrecitas. A convertir tu nombre en algo más que un número. Ocurre, sin embargo, que no todo aquel que accede acreditado a una rueda de prensa tiene la oportunidad, o la habilidad, de prepararse una buena pregunta, sesuda y esclarecedora, para el compareciente con la que sobresalir sobre la masa informe de plumillas. Alguno, además, acude a la cita con la grabadora en una mano y la bufanda en la otra, presto a la coreografía de grada. Y ocurre, claro, lo que ocurre.

Ocurre lo que ocurrió en la sala de prensa del Vicente Calderón, en el postpartido Atlético-Deportivo. En ese afán de notoriedad, alguien decidió el pasado domingo interpelar a Gaizka Garitano, técnico de los coruñeses, acerca de las artes empleadas por su equipo en la visita a la ribera del Manzanares. No cuestionó al vasco sobre el porqué de una determinada propuesta futbolística o sobre qué intentó proponer tras la expulsión de Fayçal para contener el ímpetu colchonero y aguantar, al menos, el empate. No. Directamente enjuició su labor en el banquillo. Consideró, bajo su punto de vista, que el Deportivo había salido a perder tiempo y a practicar un juego ‘un poquito duro’, culpabilizando en cierto modo al entrenador visitante de poner en liza un estilo indigno y apoyado en las malas artes, y entrecomíllese la expresión ‘malas artes’ tantas veces como se quiera. Impedir el juego cómodo y fluido de un rival que multiplica por diez tu presupuesto anual. Habráse visto.

Pasemos por alto el hecho de que de tal afirmación se desprende un desconocimiento total de cómo funciona esto del fútbol de alto nivel. De que pretender que un equipo como el Deportivo (puede usted aquí citar a cualquiera de la parte media-baja de la tabla) salga al estadio del subcampeón de Europa, con un jugador menos, a tratarlo de tú a tú y exprimir al máximo los noventa minutos de juego es una quimera más propia de un seguidor del coloso equipo local, ansioso de goles y sangre ajena, que de alguien que vive profesionalmente de interpretar y contar el fútbol a los demás. Hay en la forma de dirigirse a Garitano un cierto aire de condescendencia. Como si el preguntante quisiera que el preguntado admitiese su culpabilidad y acabase descubriéndose señalado y humillado ante todo el mundo gracias a la mordacidad del periodista.

No pretendo defender ni justificar tampoco la reacción del técnico deportivista, probablemente desmedida y excesivamente airada, pero la base del problema no viene de la escasa paciencia y temple de Gaizka. Su actitud, desde luego reprochable, procede como consecuencia de una intervención impertinente y extemporánea. De un exceso en sus funciones de un profesional que tiene la fortuna de estar en la rueda de prensa para transmitir a sus oyentes o lectores lo que Garitano, y no él, piensa del partido en cuestión. No para pagar y agradecer favores.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

1 Comentario

  1. Pedro

    29 de Septiembre de 2016 a las 3:15 pm

    No estoy de acuerdo con el artículo. O al menos, no en su totalidad, pues considero que está mal planteado, o planteado sobre un hecho que no es real. En el artículo el periodista dice, cito literalmente:

    “… pretender que un equipo como el Deportivo (puede usted aquí citar a cualquiera de la parte media-baja de la tabla) salga al estadio del subcampeón de Europa, con un jugador menos, a tratarlo de tú a tú y exprimir al máximo los noventa minutos de juego es una quimera más propia de un seguidor del coloso equipo local, ansioso de goles y sangre ajena, que de alguien que vive profesionalmente de interpretar y contar el fútbol a los demás”.

    En ningún momento el periodista dice que el Depor (o cualquiera) deba salir al ataque y a ganar al Calderón. Eso es invención del autor del artículo. El entrevistador pregunta sobre las pérdidas de tiempo, Garitano contesta “si te parece con uno menos salimos a atacar” o algo parecido, a lo que el periodista, muy acertadamente, responde “Habéis perdido tiempo desde el primer minuto”. Y ahí, Garitano puede decir lo que quiera, quien quiera hacer justicia a la verdad tiene el partido para verlo. El propio Gil Manzano amonesta verbalmente a Lux en el primer tiempo, con 0-0 y 11 vs 11, por considerar que está perdiendo tiempo en el saque.

    Y no pasa nada por reconocerlo. También pierde tiempo el Atleti en el Bernabeu o en el propio Riazor si tiene el resultado a favor, y lo pierde el Barça si tiene oportunidad. Es “fútbol a alto nivel”, como bien indica el autor del artículo. O el lado más antideportivo del fútbol. Lo grave aquí no es que el periodista tenga los huevos de hacer una pregunta que sabe que no va a gustar al entrenador en cuestión, sino que el entrenador sea tan hipócrita y cara dura de negar esa evidencia del fútbol, y además, con la agravante, de aprovechar para atacar al rival diciendo “ellos también pegan”, cuando sólo Las Palmas ha cometido menos faltas que el Atleti en lo que va de liga.

    ¿Que no se puede preguntar sobre las pérdidas de tiempo o el juego duro? Claro que se puede. Es parte del fútbol. Hacer lo contrario sería, precisamente, favorecer determinados comportamientos antideportivos de este deporte. ¿Se lleva haciendo toda la vida? Sí. ¿Hay que dejar de denunciarlo por ello? No. Chapeau al periodista que tuvo los huevos de preguntar lo que pocos preguntan, aún a sabiendas de que le iba a caer una bronca desmedida.

    Y sí, cada día esto da más asco porque cada día hay más periodistas de bufanda que además son los que lo controlan todo. Pero no creo que haya sido el caso.

    Esa es mi humilde opinión, sin ánimo de faltar al autor.

    ¡Saludos!