Roma es el mundo

REGGIO NELL'EMILIA, ITALY - FEBRUARY 02:  AS Roma player Francesco Totti seats in the beanch before the Serie A match between US Sassuolo Calcio and AS Roma at Mapei Stadium - Citt del Tricolore on February 2, 2016 in Reggio nell'Emilia, Italy.  (Photo by Luciano Rossi/AS Roma via Getty Images)

REGGIO NELL’EMILIA, ITALY – FEBRUARY 02: AS Roma player Francesco Totti seats in the beanch before the Serie A match between US Sassuolo Calcio and AS Roma at Mapei Stadium – Citt del Tricolore on February 2, 2016 in Reggio nell’Emilia, Italy. (Photo by Luciano Rossi/AS Roma via Getty Images)

El capitán de la Roma tendría poco de qué hablar con Einstein, pero la inconsciencia le da a su juego el toque de locura y genio de los grandes idiotas del fútbol: Totti forma parte de la dinastía de Garrincha, Best, Gascoigne, Cassano. Con la ventaja de no ser cojo, ni alcohólico, ni paranoico‘. Evidentemente, la genialidad no es mía. Es del maestro Enric González (extraída de su espléndido y conocido relato del ‘cucchiaio), pero no he conseguido construir una definición más precisa y ocurrente de la figura del gran capitano romanista. Podría entender que alguien no idolatrase a Totti. Sin embargo, sería algo menos transigente con aquel al que la figura del emblema giallorosso le resultase intrascendente e insignificante. El fútbol de las dos últimas décadas no puede entenderse ni analizarse sin la figura del héroe romano.

Inconstante, imperfecto, carismático, muy carismático, y genial, cuando la estrella de Totti ya languidece y se apaga sentada en un banquillo después de treinta y nueve años consagrados a la Roma, a uno se le viene a la cabeza la imagen eterna de Il Capitano con la camiseta romanista ajustada y ceñida al pecho como una coraza de centurión romano. Una estampa que es patrimonio del fútbol mundial y de la que se han ido cayendo, a lo largo de las dos últimas décadas, un buen puñado de momentos brillantes y de locuras más propias de la inconsciencia de un adolescente enamorado que de un futbolista profesional. Y ahora que su adiós definitivo ya tiene fecha establecida, Roma vive sus últimos minutos de corto con una emoción extraordinaria. Apurando los últimos sorbos e inhalando su aroma profundamente, anticipando su despedida.

Porque pudo haber sido incluso más. Pudo haber emigrado, haber puesto su arte al servicio del Real Madrid (él mismo reconoció que estuvo realmente cerca de fichar por el conjunto blanco a principios de la pasada década) o de cualquier otro coloso europeo. Nada le hubiera venido grande. Pero Totti no ha sentido nunca la necesidad de ser más que lo que ha sido y es en la Roma. Se ha sentido siempre cómodo, feliz y a gusto consigo mismo consagrando su vida deportiva al club que le permitió ser futbolista profesional y pasar de dar patadas a una pelota desvencijada en un callejón del barrio de San Giovanni a poner Trigoria a sus pies. Plenamente identificado y en perfecta simbiosis con su club, ejerciendo, orgulloso y responsable, la romanità en cada regate, en cada control imposible, en cada uno de sus ya doscientos noventa y nueve goles como profesional. No cabe otra imagen de Totti, del genio de cerebro veloz y trote lento, que no sea luciendo la escarapela de la Lupa Capitolina al lado del corazón. Guiando a los suyos como una especie de moderno faro de Ostia, como una referencia siempre visible. Plantando cara al poder establecido en el norte. Sintiéndose orgulloso representante de una estirpe bimilenaria y expresando, en esa mirada tan vivaracha y tan italiana, un agradecimiento eterno al club que le dio la oportunidad de ser quien es: un niño de Roma que se hizo jugador de la Roma y acabó convertido en una leyenda en Roma.

‘La gente me pregunta, ¿por qué pasar toda tu vida en Roma? Roma es mi familia, mis amigos, la gente que quiero. Roma es el mar, las montañas, los monumentos. Roma son los romanos. Roma es la roja y amarilla. Roma, para mí, es el mundo. Este club, esta ciudad, han sido mi vida.’ Lo explica el propio Francé en su emotiva carta de despedida. Modesto como nunca, se le olvida añadir un detalle: Roma, para todos nosotros, es él.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

4 Comments

  1. Alex

    16 de septiembre de 2016 a las 7:43 pm

    Buen jugador este Totti.

  2. Kurono

    17 de septiembre de 2016 a las 6:57 am

    Totti y Roma, Roma y Totti; amor eterno, aunque termine caro y hasta mal. El “Scudetto” a la en la “Ciudad Eterna” se ganó dos veces en los últimos 20 años: la primera vez fue la Lazio en el 2000, bajo el mecenazgo de los Craggnotti, dirigidos por Seven-Goran Ericksson y con una pléyade de estrellas que quizá nunca volveremos a ver en el club celeste; un año después, el club que luce con orgullo a Luperca en el escudo, logra el título de Serie A. No sabemos cuanto más “il Cappitano” seguirá como jugador en activo, pero el tiempo ya está alcanzándolo. ¿Lograr un título más o lograr romper el casi inalcanzable récord de Silvio Piola? Quien sabe. En fin, leyenda viva del fútbol.

  3. ivan

    18 de septiembre de 2016 a las 3:20 pm

    sublime

  4. el kanido

    19 de septiembre de 2016 a las 10:42 am

    Totti, esta hecho de otra pasta, de la que no le importa la pasta, sino su identidad, su club, sus raíces y su país.
    Ojala en Europa hubiesen muchos mas jugadores dando este ejemplo a los niños.