The Rangers: el retorno

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La semilla germinó en las verdísimas praderas de Flesher’s Haugh, en la zona este de Glasgow. Como si un episodio más del proceso evolutivo de las especies se tratara, el Rangers Football Club emergió de las aguas del río Clyde. Dio el salto a tierra firme desde una embarcación de remos del Clyde Amateur Rowing Club, desde la que Peter Campbell, William McBeath y los hermanos Peter y Moses McNeil, decidieron un buen día de primavera que ya estaba bien de llenarse las manos de ampollas y el trasero de rozaduras. Una historia, como tantas otras en tantos otros clubes de fútbol, repleta de romanticismo, de amor por el deporte, de amateurismo, de valores tan decimonónicos que pasaron ya a mejor vida hace mucho tiempo. Entre aquella tarde del mes de mayo de 1872 y la mañana del 12 de junio de 2012 transcurrieron más de ciento cuarenta años. Tiempo más que suficiente para escribir, día a día, una de las páginas más brillantes de la historia de este deporte.

Una deuda estimada de unos 165 millones de euros llevó al histórico club protestante para la gente protestante a entrar en administración a principios del año 2012. Además, la liga le imponía una sanción de diez puntos, poniendo así el título liguero en manos del Celtic. Un mal menor que trataba de evitar el desenlace fatal que terminó por confirmarse pocas semanas después, cuando la HM Revenue and Customs rechazó el plan de viabilidad propuesto por el grupo liderado por Charles Green, anterior dueño del Sheffield United y nuevo propietario del club tras la inhabilitación del presidente Whyte, con el fin de salvar al histórico club de Glasgow de la liquidación y consiguiente desaparición.

En tal situación, la única salida posible pasaba por liquidar el club, poner fin a los más de ciento cuarenta años de historia del Rangers Football Club y enterrar para siempre, por culpa de una deplorable gestión económica, el inocente sueño de aquel grupo de fornidos remeros del Clyde. Y así sucedió, una mañana del mes de junio de 2012. Una mañana que la facción protestante de Glasgow jamás podrá olvidar. Una mañana en la que el Rangers Football Club dejó de existir para siempre, para refundarse como The Rangers Football Club. Una aparente operación de maquillaje que tuvo que pelear, no obstante, el definitivo beneplácito de la Scottish Football Association. Tras ser rechazada la primera propuesta planteada por Green para permitir la entrada directa del nuevo The Rangers FC en la Scottish Premier League, el nuevo club se vio obligado a relanzar su carrera desde lo más profundo del fútbol escocés. Arrancaría la temporada 2012/13 en la cuarta categoría. Cambiaría el Old Firm y las eliminatorias europeas por partidos ante tres mil espectadores en Stenhousemuir o Montrose.

En su primer año de vida, consiguió su primer ascenso con una ventaja de veinticuatro puntos al segundo clasificado. La temporada 2013/14 se vería desde un escalón más arriba y, nuevamente, supondría un nuevo ascenso inmediato, esta vez con una cifra récord para la categoría de 102 puntos, dejándose por el camino apenas tres empates ante Stranraer, Stenhousemuir y Dunfermline. Salir de Championship, paso previo al retorno a la máxima categoría, no iba a resultar tan sencillo.

El primero de sus dos años iba a arrancar muy mal, acumulando cinco derrotas ante Hearts, Hibernian y Queen of the South y precipitando la salida del banquillo del ídolo Ally McCoist, técnico de los dos primeros ascensos. Su sustituto, Kenny McDowall, apenas permaneció tres meses en el cargo, empeorando incluso la racha del equipo. Para la llegada de Stuart McCall, el equipo ya había perdido toda posibilidad de ascenso directo. No fue mucho mejor el play-off de ascenso, cayendo derrotados por un global de 6-1 ante el Motherwell y viendo cómo se frustraba el sueño de conseguir la tercera promoción consecutiva y retornar a la elite.

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Tras el varapalo de la temporada anterior, en la 2015/16 los pasos se dieron de manera más cautelosa. Se firmaron varios jugadores de ciertas garantías, como el inglés Martyn Waghorn (máximo goleador de la categoría), y se puso el equipo en manos de Mark Warburton, artífice del ascenso del Brentford a Championship y técnico con notable cartel en Inglaterra. Diez meses más tarde, y con una ventaja de once puntos sobre el Falkirk, el Rangers rubricaba su definitivo ascenso directo a la Premier League escocesa, cerrando todas las cicatrices de sus cuatro años de penuria, dejando atrás para siempre los viajes a Alloa, a Elgin y a Berwick y volviendo a poner la mente de la orgullosa afición protestante en el Old Firm. Para dar más lustre a la competición escocesa y para volver al lugar del que nunca debió de haber salido.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

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