Yupi

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Tenía ocho años cuando RTVE nos dejó huérfanos de Espinete. En su lugar, inventaron a un personaje insustancial llamado Yupi. Yupi, un bicho fofisano, despeinado y naranja,  llegó a la tierra con un Buzz Lightyear castizo llamado Astrako. Tuvieron movidas, canciones y dramitas y volvieron a su planeta, del que nunca debieron salir. Tres años duró el esperpento. No fue fácil. De los ocho a los once años hay un camino con una sola dirección. Un viaje que es ir para nunca volver. Yupi marcó mi desafecto, mis primeras lecturas, mi amor por Vicky y luego por Yoli en un episodio donjuanesco que otro día os contaré, mi primera equipación, ese misterio que es hacer mayor, la pulsión ya sabéis donde, las inseguridades, disimular el llanto, ese mundo de cuando las cosas dejan de ser tan ridículamente fáciles. Las tardes pasaron de ser solares domésticos de ocio a llenarse de entrenamientos, de quedadas en los bancos, de párvulas discusiones con mi madre en la sala de espera del dentista. Crecer. Esa mierda.

Ayer arrancó la era de Sampaoli y pareció, por un momento, que algo se había roto en la inocencia del Sevilla. Tres Europa Leagues con Emery, tres temporadas de canciones pegadizas, personajes inolvidables y tardes con la sonrisa indeleble, sustituidas por un nuevo programa extraño, aún incomprensible, que hace gracia solo a veces. Unos personajes apenas dibujados, algunos fráncamente apáticos, cancioncillas sonando como letanías, y una derrota que pintó el luto a brochazos.

Fantaseo con hurgar en algún viejo almacén de RTVE y sacar de mohosas y polvorientas cajas los disfraces acartonados y malolientes de Yupi, Astrako y toda esa siniestra pandilla. El fútbol, como espectáculo que es, también está lleno de cadáveres de trapo. De entrenadores que encabezaron proyectos ambiciosos pero que nunca consiguieron alcanzar su objetivo. De grandes ideas, planteamientos áureos, buenas intenciones, apretones de manos y partidos de fútbol que sólo condujeron al fracaso. Pensé en Sampaoli escondido y desinflado en un cuarto sin luz en las tripas del Sánchez-Pizjuán. Defenestrado, perdido por su propio discurso, sepultado por la realidad. Ay, la realidad, el más cruel de los destinos.

Pero algo me da que este Yupi con ideas desquiciadas ha llegado a Sevilla para algo más que dormir en una caja de cartón. El equipo ayer demostró que el trabajo se está haciendo bien. Automatismos ofensivos, querencia por el juego llano, control del centro del campo, ataques nutridos, defensa asimétrica que asfixió por momentos al rival. Un montón de buenas sensaciones, un montón de melodías pegadizas en el estreno oficial de un proyecto recién comprado, con la etiqueta aún puesta y el botón de repuesto rozándonos en el costado.

Este verano la inocencia del Sevilla se fue a pique. Todos los años el mercado arrasa Nervión como el tornado devastó la parcelita de Dorothy. Pero esto va más allá, es un cambio de paradigma, una reformulación, un itinerario aún no transitado. La incertidumbre paraliza. El futuro congela en pleno agosto. Niños de ocho viendo la tele, contemplando abrumados qué coño han inventado para sustituir al insustituible Espinete. Aparece Yupi. En fin, vamos a ver qué tiene para nosotros este extraño personaje. El primer capítulo ha sido flojo. Ha tenido momentos. Queda recuperar el fondo físico, ser más creativos cuando se tenga el balón, que Sergio Rico asuma su rol de iniciador de jugada, que Vietto sepa leer a sus compañeros, que Mariano se amolde a un planteamiento menos energético y más pausado. Aún así, el próximo domingo, con las empanadillas, los palitos de merluza y las croquetas huecas de mi infancia, estaremos pendientes del segundo capítulo. A ver si es más de risa que el primero.

 

 

 

 

· Foto: www.sevillafc.com

Antonio Agredano. Córdoba, Málaga y ahora Sevilla. Escritor y músico. Autor de "En lo mudable" un libro sobre el Córdoba CF en la colección Hooligans Ilustrados de "Libros del KO". antonioagredano@outlook.com www.futbolistascalvos.com

1 Comentario

  1. Israell

    10 de agosto de 2016 a las 5:05 pm

    A mi me ilusiona bastante Sampaoli, por el juego intenso que logro desplegar con Chile. Me parece un Bielsa más flexible, lo que para mi es un punto a favor de Sampaoli. Las salidas de Bielsa de los equipos debido a su rectitud, o como se le quiera llamar, me pone un poco nervioso.