Alternativa contra Alemania

boateng afd

El pasado día 29 de mayo, Alexander Gauland, vicepresidente y portavoz del partido Alternativa para Alemania (AfD) en el parlamento federal alemán, declaraba que ‘Jerome Boateng es un gran futbolista pero a nadie le gustaría tenerlo como vecino‘. No tuvo el valor de decir por qué. Posteriormente, argumentaría que la selección nacional ya no era alemana, en un sentido clásico.

Solo unos días antes de la desafortunada intervención de Gauland, la plataforma xenófoba PEGIDA (Patriotas europeos contra la islamización de occidente) se había mofado de las fotos infantiles de los jugadores Boateng e Ilkay Gündogan utilizadas en las cajas de una edición especial de Kinder Chocolate, lanzada con motivo de la presencia de la Mannschaft en la Eurocopa. En el caso particular de Boateng, cristiano practicante, no parece que su contribución a la ‘islamización de occidente’ fuera la causa. Gauland se ha referido a PEGIDA como ‘sus aliados naturales‘, aunque el líder de AfD no acude a las manifestaciones convocadas por la asociación.

Pocos días antes del inicio de la Eurocopa, Mesüt Özil publicó en Twitter una foto suya de peregrinaje en La Meca. La reacción de Frauke Petry, presidenta de AfD, fue furibunda. Es una pena que Mesüt Özil, al que tantos niños toman como ejemplo, no cante el himno nacional. Eso sí, ni las mujeres que frecuenta llevan velo, ni él vive de acuerdo a la Sharia. Andrea Kersten, líder del partido en el estado de Sajonia, se unía a la salida de tono declarando que la famosa foto del jugador del Arsenal era ‘un acto publicitario y un claro mensaje anti-patriota‘.

El partido Alternative für Deutschland fue fundado en 2013 en medio de la vorágine de rescates y medidas extraordinarias del Banco Central europeo destinadas a salvar el euro y la estabilidad de la Unión Europea. Considerado un partido elitista, el euroescepticismo y al abandono del euro eran el pilar fundamental de su programa, destinado a detener lo que muchos contribuyentes alemanes veían como una utilización ilegítima de sus impuestos para pagar el despilfarro e irresponsabilidad de otros socios europeos. Tras diversas luchas internas, su miembro fundador, Bernd Lücke, fue destituido y la nueva líder Frauke Petry cambió el foco del partido a la lucha contra el Islam, la inmigración y la llegada de refugiados. Aunque no llegaron a conseguir representación en la últimas elecciones generales de 2013, desde entonces han cosechado grandes resultados en las elecciones de diversos estados federados.

El líder del SPD (Partido Socialista Alemán) y vicepresidente del gobierno Sigmar Gabriel no dejaba lugar a dudas en unas declaraciones aterradoras. Todo lo que AfD dice ya lo he oído antes. Fue a mi propio padre, que fue un nazi hasta su último suspiro.

El pasado jueves 7 de julio, escasos minutos después de la eliminación alemana frente a Francia, Beatrix von Storch, diputada europea por AfD, se despachaba a gusto en su cuenta de Twitter:

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¿Tal vez la próxima vez debería volver a jugar la SELECCIÓN NACIONAL?

Aunque posteriormente lo borró, explicando que se refería al apodo del equipo (Die Mannschaft en lugar de Die Nationalmannschaft), a nadie hubiera sorprendido que von Storch se refiriese a que a la selección le faltaban más Müller, Meier o Schmidt (los tres apellidos más comunes). Y ese es el problema. La escalada verbal por parte de miembros de AfD con declaraciones xenófobas y nacionalistas, ha trivializado temas que en Alemania se consideraban tabú tras la Segunda Guerra Mundial. Su retórica populista les está proporcionando votos no sólo en los estados más deprimidos económicamente (24% del voto en Sajonia-Anhalt), sino también en los más prósperos (Baden-Württemberg, 15% del voto). Como se ha podido comprobar en el Reino Unido, la mayor amenaza para la Unión Europea es interna y surge de movimientos de carácter nacionalista asociados a la ultraderecha. Alemania no es ninguna excepción.

De no ser este equipo el vigente campeón del mundo, podríamos decir que su mayor victoria es su propia existencia. Un conjunto de personas que reflejan a la perfección la composición real de la sociedad alemana, aunque en la calle no todo sea tan idílico como en la concentración. Todos ellos hubieran preferido mil veces ganar a Francia el pasado jueves, pero las victorias fuera del campo también cuentan. Y mucho. La movilización de los seguidores en apoyo a Boateng, la respuesta inequívoca de los dirigentes políticos y federativos, las campañas de comunicación y la solidaridad de todos sus compañeros han puesto de manifiesto la gran comunión de la sociedad con los valores que este equipo refleja: la unidad nacional, la diversidad alemana, y la igualdad de oportunidades entre todos los ciudadanos con pasaporte alemán.

Lista de jugadores con orígenes diversos:
Jerome Boateng es nacido en Berlín (Alemania), de padre ghanés y madre alemana.
Emre Can es nacido en Francfort (Alemania), de padres turcos.
Mario Gómez García es nacido en Riedlingen (Alemania), su padre es andaluz de Granada y su madre alemana.
Ilkay Gündogan es nacido en Gelsenkirchen (Alemania), de padres turcos.
Sami Khedira es nacido en Stuttgart (Alemania), su padre es alemán y su madre tunecina.
Bernd Leno nació en Bietigheim-Bissingen (Alemania), su padre y su madre son ambos alemanes étnicos de Rusia.
Shkodran Mustafi, es nacido en Bad Hersfeld (Alemania), sus padres son albaneses oriundos de Macedonia.
Mesüt Özil es nacido en Gelsenkirchen (Alemania), sus padres son ambos turcos.
Lukas Podolski nació en Gliwice (Polonia). Llegó a Alemania, junto sus padres, cuando tenía solo dos años.
Antonio Rüdiger es nacido en Berlin (Alemania), su padre es alemán y su madre de Sierra Leona.
Leroy Sané es nacido en Essen (Alemania), de padre senegalés y madre alemana.

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1 Comentario

  1. Jose

    13 de julio de 2016 a las 11:22 pm

    Que poco favorecido sale Ozil en la foto.