Y Messi dijo basta

finalY Lionel Messi dijo basta. Otra vez, porque allá por 2011 ya dejó caer que, si el problema era él, se iba y aquí paz y después gloria, pero en esta ocasión parece que estamos ante algo más serio. Cinco años después de aquel amago de espantada, Messi ya no es el joven astro de entonces, discutido por un país que no terminaba de verle hacer con la albiceleste todas aquellas diabluras que ya hacía de blaugrana. Cinco años después, probablemente en su momento cumbre como futbolista, Leo Messi es capitán y bandera de la selección argentina, y por eso su adiós nos pilla a todos por sorpresa. Un adiós inesperado, en caliente pero no tanto, tras haber fallado un penalti decisivo en la cuarta final que pierde el 10 representando a su país, pero también pronunciado tras el reparador paso por la ducha que, se supone, debe servir para atemperar los ánimos y establecer las pautas del mensaje a trasladar ante los medios.

Leo Messi dijo basta y, aunque por su edad y relevancia a uno le cuesta imaginarse que esta despedida sea para siempre, a estas horas debemos dar a sus palabras todo el peso que transmiten. Y, para entenderlas, creo humildemente que mal haríamos en fijarnos únicamente en lo sucedido ayer sobre el césped del MetLife de Nueva York, o del Estadio Nacional de Santiago de Chile el verano pasado, o de Maracaná en 2014, o de lo que ocurrió en Venezuela allá en el lejano 2007. No. La ecuación del adiós de Messi no se resuelve sin prestar atención a la enorme incógnita que planea sobre el fútbol argentino desde la muerte del capo Grondona en 2014.

El vacío de poder en la AFA, chuscamente representado en las elecciones presidenciales del año pasado (en las que se produjo un insólito empate a 38 votos entre los dos candidatos, en unos comicios con sólo 75 votantes, y que no pudieron repetirse inmediatamente porque varios de ellos se marcharon antes de tiempo) y que aún hoy sigue sin resolverse, ha dinamitado la estructura económica y deportiva de la federación argentina. No hay dinero para pagar a los ayudantes del Tata Martino, las selecciones juveniles están desmanteladas sin programa ni entrenadores y la absoluta femenina (olímpica en 2012) ya no aparece en el ránking FIFA porque lleva más de 18 meses inactiva. Sólo la absoluta masculina, al calor del 10, cubría las vergüenzas de la AFA. La semana pasada, Leo ya dio un toque de atención a través de sus redes sociales. Ayer dijo basta y hoy ya es imposible seguir tapando el enorme agujero negro federativo. Seguramente, aunque sólo lo digo por intuición, Messi no acabó ayer su carrera internacional, sino que quiso contribuir a desatascar ese otro partido que se juega en los despachos. Si lo consigue, puede que estemos ante su mayor logro con la selección. Y todavía tendrá tiempo de sobra para seguir luchando por esos títulos esquivos.

Palencia, 1984. Nunca llegué a debutar en Primera.

3 Comments

  1. EL GRAN KAN

    30 de junio de 2016 a las 12:05 pm

    Messi, o la historia de un chavalín, sin carácter y sin agallas.

    Si no fuera porque a jugado en el mejor equipo del mundo, junto a los mejores jugadores del mundo, Messi se habría quedado en muy poco, un Robinho cualquiera.
    Como para haber hecho lo de Maradona, ganar con un Nápoles o con la Argentina de aquel entonces, que por mucho que se empeñen algunos, eran dos equipos mediocres, no digo malos, pero mediocres.

  2. Rober

    30 de junio de 2016 a las 8:23 pm

    ¿Robinho?, LOL. Como para tomarte en serio de aquí en adelante, compañero.

    Y sí, Maradona contó con compañeros de gran categoría en sus equipos. Y a diferencia de Messi, que lleva desde el 2005 rindiendo al máximo nivel en Europa, Maradona solo fue grande en determinados momentos y contadas temporadas. Algunos somos lo bastante viejos como para poner en perspectiva a la leyenda del Diego.

    En fin, los seguidores del Barça agradeceríamos profundamente que Messi diese de lado a la selección argentina y se dedicase al 100% a rendir con su club durante el último tramo de carrera deportiva, pero me da que Messi no va a renunciar a disputar el Mundial de Rusia (donde podría tener otra magnífica oportunidad de plantarse en la final) una vez pasado el calentón.

  3. ivan

    30 de junio de 2016 a las 8:38 pm

    Corre con tu odio Kan.