Si algo sabemos de fútbol…

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Uno de los mayores logros del fútbol ha sido convencer a los aficionados de que la injusticia es razonable. Si algo hemos aprendido durante todos estos años, tras cientos de miles de partidos, es que el fútbol te da y te quita sin motivos, que en la arquitectura de este deporte no hay lugar para el equilibrio. El fútbol es indómito e inexplicable, ni el dinero, ni el escudo, ni el trabajo pueden garantizar el éxito. Los títulos flotan en mitad de un mar de incógnitas, entre sacudidas de suerte y remolinos de puro desconcierto. El  que no se ahogue, podrá asir el trofeo. Da igual que nade bien o mal, que sea más fuerte o más débil, más viejo o más joven. El que sobreviva alcanza la gloria, con depurado estilo o hundiendo con mala fe a su rival. El balón firma un pacto narrativo con el aficionado con solo una cláusula: cualquier cosa es posible. De Leicester a Grecia, del Depor al Sevilla, del Nottingham a la Selección española.

Leo que el fútbol le debe una Copa de Europa al Atlético de Madrid y pienso que no se ha entendido este deporte. El fútbol no hace amigos, ni apunta en una libreta los debes. Cuando Boskov decía que el “fútbol es fútbol”, daba demasiadas explicaciones acerca de este asesino silencioso armado con una esfera de cuero. Simeone merece ganarlo todo, estoy de acuerdo. Pero el merecimiento nunca ganó guerras, ni siquiera pequeñas batallas. Desde Holanda a Djukic, desde el Bayer Leverkusen hasta Argentina. En las grandes derrotas están las grandes historias.

Las viejas siempre cruzan por donde no deben, los camareros te tratan con desdén, hay quien cambia el jamón por el tofu, siempre hay alguno que pita nada más ponerse en verde el semáforo. El mundo es inexplicable. El Real Madrid es el equipo al que nadie espera. Ser del Madrid es cargar con una mochila llena de tristezas. Anclo mi recuerdo en la infancia y poso orgulloso con una camiseta blanca, como si no hubiera más clubes que ese que defendían Butragueño y Buyo, Michel y Martín Vázquez. De mayor los amores se relativizan, aprendemos a sobrevivir de desprecio en desprecio. El tiempo endurece la piel, envejecer es una supervivencia de escarcha. El desafecto, por desgracia, nos hace más fuertes. Pero el Madrid siempre está ahí, asumiendo que el fútbol no entiende de razones.

Real Madrid y Atlético de Madrid jugarán para ganar una Copa de Europa. La undécima para unos, la primera para otros. Dicen los que no saben de fútbol que este deporte le debe un favor a los rojiblancos. Dicen los que saben de fútbol que este deporte olvida los méritos y premia los laberintos, que la felicidad es un camino retorcido, que el balón es insondable. Simeone merece la Champions y el premio Nobel de Literatura. Merece cada cosa buena que le pase. Zidane, con su pinta de turista perdido en el Prado, aún no sabe ni cómo llegó al banquillo del Madrid. En el argentino hay planificación y fe, en el francés hay talento espontáneo. Quizá el fútbol sea justo. O quizá no lo sea, y los de blanco alcancen la copa venciendo las olas con su torpe nado. Si algo sabemos del fútbol es que no sabemos absolutamente nada del fútbol.

Antonio Agredano. Córdoba, Málaga y ahora Sevilla. Escritor y músico. Autor de "En lo mudable" un libro sobre el Córdoba CF en la colección Hooligans Ilustrados de "Libros del KO". antonioagredano@outlook.com www.futbolistascalvos.com

1 Comentario

  1. Ricardo García

    27 de Mayo de 2016 a las 2:33 pm

    La justicia del fútbol se mide en el último partido que se juega. Es algo que vas aprendiendo con los años, a base de decepciones las más de las veces, sobre todo si se te ocurre ser aficionado de un equipo pequeño. La Juve del 98, el Valencia del 2000 e incluso el Leverkusen del 2002 se habían “merecido” la orejona, pero el día de la final (de las 3 finales) no contaba el pasado, sino el presente, y el Madrid ganó las 3 veces.
    Yo solo he visto perder finales europeas al Madrid hace más de 30 años (la final de los Garcías del 81 y la del Aberdeen en Recopa del 83). Por eso para mí siempre es favorito el Madrid en una final europea, y también este sábado. Como defensor de causas pobres que soy, me gustaría ver al Atleti ganarla, pero no porque nadie le deba una por el pasado, eso no existe en fútbol.
    P.D.: señor Agredano, cada vez escribiendo más a menudo y mejor, así me gusta…