El tiempo de Gary Neville

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Desconozco el tiempo que le van a dar a Gary Neville en el Valencia. Después de que no ganara en sus primeros dos meses, me habría aventurado a decir que dicho tiempo era poco. Pero, tras apuntarse las primeras victorias en su cuenta, dudé. Ahora, con los valencianistas otra vez en crisis, vuelvo a no ser capaz de estimar un horizonte temporal para el entrenador. Y ante tanta incertidumbre, pienso que lo mejor es escribir algo sobre el técnico, antes de que sea demasiado tarde. Aunque sea algo que tenga que ver con él relativamente. Espero que lo curioso del relato compense al menos lo fino que está traído el texto. En cualquier caso, vamos a ello.

Cuando Gary Neville estaba empezando en el Manchester United, no había tanta historia con los derechos de imagen. De hecho, el Club tenía por costumbre firmar de su talonario, 800 libras a cada uno de sus futbolistas como compensación por el uso que hacían de ellos para sus contenidos editoriales. Así, los contratos individuales no pintaban nada en esta remuneración extra que era igual, te llamases Mark Hughes, Peter Schmeichel, o lo que fuese. Lo dicho, 800 libras (unos 1.000 euros). El cheque, como es lógico, suponía poca cosa para unos jugadores que ganaban millones. Y dado lo insignificante de la cifra en comparación con la nóminas que cobraban, los que mandaban en el vestuario hacían bote común para sortearlo mediante la técnica de meter nombres en un sombrero, ir sacando de uno en uno y darle todo el dinero al último que quedara.

Parece ser que el ritual se repitió durante varios años y en él no participaban los chicos que acababan de subir de la cantera. Bueno, no participaban si ellos no querían porque Paul Scholes y Nicky Butt sí lo hacían. Al menos hay constancia de que una vez lo hicieron. Fue la vez que Cantona se llevó el premio. Casi 20.000 euros. Una cantidad importante. Sin duda. A la mañana siguiente después de la rifa, una vez finalizado el entrenamiento, alguien de administración esperaba con los cheques ya cobrados para dárselos a Cantona. Y Cantona, ya con la bolsa en su poder, llamó a Scholes y Butt y, reconociendo el valor que habían tenido al introducir sus nombres en el sombrero, repartió lo que le había tocado entre ambos, en un gesto de capitán que pocos hubiesen tenido. O por lo menos no lo hubiese tenido Roy Keane que, como él mismo reconoció en sus memorias, se lo hubiera gastado todo en cerveza.

FOTO | The Independent

Email: juan.moran.alvarez@gmail.com

2 Comments

  1. Michael

    24 de marzo de 2016 a las 9:40 am

    Zascado directamente de las memorias de Roy Keane, que tipo el Cantona!

  2. Kurono

    24 de marzo de 2016 a las 11:04 pm

    Que inmenso Cantona en esa. Valoró la solidaridad de unos chicos que aun no eran nadie en el mundo del fútbol.

    Con lo Hnos. Neville, no han aportado NADA al Valencia. Su estancia será breve y su recuerdo, infame. Pero bueno, los problemas a orillas del Turia siguen siendo ciclicos, con un “Big Boss” que nombra amiguitos y “compadres” para cargos sensibles y un club a la deriva.