El último de la foto

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Llueve sobre Bilbao. Es esa lluvia fina y triste, ese sirimiri tan propio del lugar que tiñe de gris plomizo el cielo del Botxo y que obliga a rememorar los años en los que la capital vizcaína no lucía brillante, verde y plateada, sino oscurecida por el color del óxido ferroso. Hoy Bilbao se ha visto obligada a mirar a ese pasado del que, de una u otra manera, todos los bilbaínos venimos. A los años de la intensa vida social y resurgir económico que siguieron a la posguerra. A los paseos en gabardina por la Gran Vía. A los años en los que la ciudad era un hervidero de gente que acudía desde otras provincias a la llamada de la industria pesada. Hoy Bilbao se ha puesto nostálgica, irremediablemente nostálgica, porque ha fallecido Rafael Iriondo, el último integrante de una delantera inolvidable.

Rafa Iriondo, curtido por la vida y por la guerra desde su adolescencia, es una foto. Una icónica postal en blanco y negro que adorna las paredes de un sinfín de bares y tabernas bilbaínas en la que se le puede observar agachado junto a Venancio, Telmo Zarra, Panizo y Piru Gaínza. La inmensa mayoría de los aficionados que veneramos con respeto reverencial esa imagen nunca les vimos jugar. Nos los imaginamos corriendo por San Mamés, a esa antinatural velocidad ligeramente sobreacelerada a la que corrían las imágenes del No-Do. Imponentes figuras vestidas de corto que levantaban grandiosas estructuras sobre los ya bien musculados cimientos del Athletic Club. Iriondo, como su buen amigo Zarra y el resto de sus compañeros de aquella delantera comúnmente recitada de carrerilla, contribuyó a mitificar un club que ya generaba simpatías y respeto por todo el dolorido territorio español. Porque no hacía falta ser bilbaíno para rendirse en admiración ante el fútbol que aquel quinteto representaba.

Poco a poco, ley de vida, los integrantes de aquella estampa nos han ido dejando uno tras otro. Primero se fue, en el año 1990 y quizá prematuramente, José Luis Panizo. Pocos años más tarde, nos dejaron Piru Gaínza y Venancio Pérez. En 2006, el corpachón de Telmo Zarra dijo que hasta ahí había llegado. Y ayer, justo diez años después de la muerte del mítico nueve, Rafa Iriondo volvió a reunirse con el resto la Segunda Delantera Histórica del Athletic. Dicen los más cercanos a él que en sus últimos años solía bromear con el hecho de ser el mayor de todos y, al mismo tiempo, el único superviviente de aquella delantera mágica. Socarronería autóctona y el lógico pragmatismo de quien sobrevivió al vuelo de la Legión Cóndor sobre Gernika y se vio con lo puesto siendo apenas un chaval. A ellos les debemos esa historia a la que hoy no dudamos en aferrarnos cuando vienen mal dadas y por la que sacamos pecho ufanamente. A ellos, que surgieron de aquí para dejar su mejor fútbol aquí, les debemos la abnegación del sufrido seguidor rojiblanco cuando la fe en el modelo flaquea.

Hombre de fútbol, Iriondo dejó también su indeleble impronta en otros clubes. Se retiró como futbolista en la Real Sociedad y dirigió con buen tino desde el banquillo al Real Betis o al Real Zaragoza, además de al Athletic y al cuadro donostiarra. Enterró a sus cuatro compañeros y enterró también, con la emoción de un nonagenario que lo ha visto todo en la vida y que sabe que todo aquello está tocando a su fin, a San Mamés. Fue su última aparición en público como emblema viviente del Athletic. Su último acto de servicio para el club y el respetuoso epitafio de toda una afición. De los que le vieron jugar y de los que no.

Se nos van las leyendas. Pero siempre nos quedará la historia.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

2 Comments

  1. Jorge

    25 de febrero de 2016 a las 7:42 pm

    Mi abuelo, natural de la provincia de Toledo, se hizo del Athletic por esa mitica delantera, y aun se le ilumina la cara cuando los enumera: “Venancio, Zarra, Panizo, Gaínza e Iriondo”.

  2. Borja

    26 de febrero de 2016 a las 12:41 am

    Jorge,

    Y no te puedes hacer a la idea de lo que ese tipo de cosas nos enorgullecen a los seguidores del Athletic. Que se vea así al club fuera incluso de Bizkaia es muy grande.