La magia de la FA Cup

George Best

La Copa de Inglaterra ya no es lo que era. Sigue siendo especial, con sus eliminatorias a partido único, pero parte de la esencia se ha perdido al modificar las reglas del desempate. Ahora, este desempate se resuelve por la vía rápida con una prórroga y penaltis. Antes, se podía jugar toda la vida hasta que uno de los dos equipos en liza, se impusiera al otro. Una vez, por ejemplo, Liverpool y Arsenal necesitaron seis duelos para dirimir su clasificación. Ahí estaba la belleza de la competición y somos muchos los que echamos de menos el sistema tal y como fue concebido. Ya no sólo por la acumulación de partidos (algunos no nos cansamos nunca de ver fútbol) sino porque, debido a tanta repetición, había más probabilidades de que pasaran cosas sorprendentes. Y no estoy hablando precisamente de un gol increíble o una parada milagrosa. No.

La historia, claro, tiene que ver con George Best. Fue en la temporada en la que empezó a no interesarse por el fútbol, la 69/70. Hasta entonces, se había comportado dentro de un orden pero, a partir de ese año y como consecuencia de la propia decadencia del United, dejó de tener el animo suficiente para ir a entrenar todos los días y ser el profesional que debía ser. Sin embargo, todavía le daba con su talento para, por ejemplo, hacerle 6 goles en un partido al Northampton. Como dicho partido era precisamente de Copa, obviamente los de Old Trafford pasaron ronda. También lo hicieron ante el Middlesbrough, en cuartos de final. Y llegaron a semifinales donde esperaba el Leeds. Y los desempates.

Se jugó por primera vez en Hillsborough, campo neutral, empatando a cero. Se repitió el duelo en Villa Park, también campo neutral, con igual resultado. En la tercera cita, en Burden Park (sí, campo neutral como los otros), marcó el Leeds y se acabó. Pero hasta llegar a la resolución, hubo mucho más. Volvamos a Villa Park.

El United andaba concentrado en un hotel de Birmingham y Best, se aburría. Se aburría tanto que en la recepción del alojamiento conoció a una mujer e inició una conversación con ella, a ver si podía pasar algo entre ellos. El tema parecía que iba bien (aún cuando la mujer estaba casada) pero a Wilf McGuinness, entrenador que había sustituido a Matt Busby en el banquillo a comienzo de curso, la escena no le cuadraba. Faltaba poco para que echara a rodar el balón y no quería distracciones. Llamó a Best a un aparte y le contó la estrategia que tenía pensada para doblegar al Leeds. Cuando acabó la charla, la mujer se había ido. Best se dio cuenta entonces de que su entrenador le había engañado, que lo de las explicaciones tácticas sólo era una excusa para sabotear sus planes de relacionarse sentimentalmente con la dama.

Molesto por lo sucedido, Best subió a la habitación correspondiente para reanudar el cortejo amoroso. Nuevamente, el escenario parecía serle favorable. Sus insinuaciones eran bien recibidas y todo apuntaba a que el asunto se resolvería de la manera en la que el lector está imaginando. Sin embargo, McGuinness volvió a irrumpir en la escena. Muy enfadado, indicó a su futbolista que la expedición estaba a punto de partir, que el autobús esperaba abajo y que no tardarían más de 15 minutos en irse. Best, por una vez, recapacitó. Al menos por el tiempo que se tardaba en bajar al hall. Una vez allí y, tal y como confesó en sus memorias, pensó:

«Que le jodan. Puedo jugar al fútbol para él pero no voy a tolerar que me trate como a un crío.»

Hecha la reflexión, tiró escaleras arriba, retomó su romance, hizo el amor con la chica y se fue a jugar la semifinal. Entre medias McGuinness quiso sacarle de la convocatoria y Busby, en su papel de manager general, lo impidió. Lo demás, ya está dicho. El Leeds ganó a la tercera. Una derrota que dejó al elegido como sucesor del mencionado Busby, sin títulos en su primer año. En diciembre del siguiente ejercicio le despidieron. 

FOTO | Who Ate All The Pies

Contacto: juan.liverpool@gmail.com

4 Comments

  1. MiguelRivers

    30 de enero de 2016 a las 12:56 pm

    Otro claro ejemplo del poderío de un futbolista dentro de un vestuario. Pobre McGuinness…

  2. Full Norbert

    31 de enero de 2016 a las 10:16 pm

    Cada vez que leo un texto sobre Best, me parece más jefazo todavía.

  3. Ivan

    1 de febrero de 2016 a las 12:06 pm

    que maquina

  4. Kurono

    3 de febrero de 2016 a las 6:05 am

    Y creo que luego de la partida de Best en 1973, el Manchester United, que en 1968 había tocado el Cielo en la Copa de Europa, se iba directo a la Division 2. Fue una autodestrucción bárbara. Afortunadamente para los «Red Devils», el ascenso fue rápido, aunque vagaron en la mediocridad durante un cuarto de siglo, hasta que Ferguson ganó una F.A. Cup, una Recopa y desde entonces nadie lo paró, pero esa, es otra historia.