El fútbol es una gran mentira

benitezEn la temporada 1952-1953 Matt Busby se empeñó en fichar para el Manchester United a Tommy Taylor, un delantero que jugaba entonces en el Barnsley y que tenía poca intención de salir de allí. El interés de Busby fue inmediato. Siguiendo las instrucciones de su segundo, Jimmy Murphy, se personó en un Barnsley-Birmingham y en media hora ya había tomado la decisión. Sabiendo que había otros clubes detrás del jugador, en consenso con el mencionado Murphy, consideró que, si querían hacerse con los servicios del futbolista, lo más razonable sería no abandonar la localidad hasta que no se hubiera concretado la firma. El inconveniente era que si algún representante de otra entidad descubría que andaban por allí, podría tener urgencia por finalizar el traspaso cuanto antes y les estropearía la operación. Debían por tanto esconderse. Así podrían resolver la contratación mientras sorprendían a los demás con la guardia baja. El plan, perfectamente diseñado y sin fisuras, no fue, pese a todo, sencillo. Hubo que esperar varios días para sentarse a negociar lo que supuso, estar encerrados más tiempo del debido en un alojamiento de mala muerte de estos que hay en Reino Unido. Algo que no es precisamente agradable. Y peor aún en los años cincuenta, aunque no entraremos en detalles ya que no es objeto de este escrito juzgar la calidad del sector hostelero en las islas.

Volviendo por tanto al relato, Busby y Murphy necesitaron una tarde airearse un poco. Para ello, se acercaron al cine más cercano a ver una película. La idea era buena ya que la oscuridad de la sala les ayudaría a pasar desapercibidos. El problema era que lo mismo que se les había ocurrido a ellos, se les podía haber ocurrido a los otros. De hecho, tenían la certeza de que al menos un entrenador de un conjunto rival estaba en el distrito. Se hacía obligatorio preguntarle a la taquillera si la competencia había hecho también, acto de presencia en el espacio de ocio. Recompensada económicamente, la muchacha se adentró en la sala y les confirmó lo que sospechaban para, a continuación, acompañarles amablemente hasta sus butacas, estratégicamente ubicadas unas filas por detrás del asiento que ocupaba el hombre al que trataban de evitar. Habiendo disfrutado del cine como merecían, llegó el momento de empezar a hablar con el Barnsley.

No está claro si el precio de salida fue de 34.000 libras, una cifra desorbitada para la época. Lo que sí sabemos es que se bajó a 30.000. Pero Busby no quería presionar al chico con la etiqueta de haber costado un dineral. Ya sabemos que, a veces, el público exige en función de lo que se paga, con independencia de que esto sea justo o no para el jugador en cuestión. A fin de cuentas, es cosa de las directivas cerrar los acuerdos. Manejando este factor, el técnico del United pidió tasar a Tommy Taylor en 29.999 libras. Así, siempre podría decir, sin mentir, que la cifra no fue ni muchísimo menos lo que podía haber sido. El Barnsley aceptó y hasta aquí todo en orden. Ahora bien, la reunión se alargó tanto que tomaron mucho té, y se hizo necesario darle una libra de propina a la camarera que les estuvo atendiendo. Esto redondeó los números, alcanzando, curiosamente, la cantidad que Busby pretendía evitar. Si encima le sumamos lo que le habían pagado a la chica de las películas, la cosa ya se disparaba. Por suerte para él, nada trascendió a la opinión pública y Tommy Taylor quedó registrado como miembro de la plantilla del Manchester United por las 29.999 libras comentadas.

Mucho después de sucedido el episodio descrito, Rafa Benítez, ya siendo entrenador del Real Madrid, dijo que el fútbol es una gran mentira. Razón, desde luego, no le faltaba.

Email: juan.moran.alvarez@gmail.com

6 Comments

  1. MiguelRivers

    19 de enero de 2016 a las 12:41 pm

    Creo que el fútbol profesional se convirtió en una mentira desde que se creó, ya que siempre ha estado relacionado con temas extradeportivos como la política, la publicidad y la religión. El único fútbol que considero deporte es el que se juega entre amigos, incluso podría incluir las categorías ‘aficionado’.

    Por cierto, creo que el fichaje les salió rentable al United pero… ¿qué pasó al final con la camarera? ¿fichó como agente secreto del United para futuros traspasos? Un saludo.

  2. Ivan

    19 de enero de 2016 a las 1:37 pm

    Pereza leer un articulo que no habla de futbol sino de dinero, ni con tus ojos.

  3. Pulli

    19 de enero de 2016 a las 2:38 pm

    Ivan, tienes razón, vete a ver a Pedrerol que empieza en breve. Ahí tus ojos podrán analizar y aprender de todos los matices de la prensa deportiva de verdad.
    Total, ¿Que importancia tiene una historia basada en el fichaje de una de las víctimas del desastre aereo de Múnich en 1958 comparada con la sonrisa de Cristiano Ronaldo o los últimos rumores que lleva Inda?

  4. MiguelRivers

    19 de enero de 2016 a las 5:13 pm

    Creo que el fútbol dejó de ser fútbol desde que se convirtió en algo profesional. Es un deporte que siempre ha estado ligado con temas políticos, religiosos y económicos. Hoy en día, el fútbol de verdad solo se juega en las categorías de aficionados o en la calle con tus amigos. Por ejemplo, últimamente he leído que varios jugadores se han retirado del fútbol porque ya no les gusta o el claro ejemplo que has puesto de Benítez, que lo han echado los propios jugadores.

    Por cierto, ¿al final la camarera fue contratada por el departamento de comunicación, prensa del United o como espía para fichajes futuros? Un saludo.

  5. snchz

    20 de enero de 2016 a las 4:32 pm

    ¿Ein?

  6. exclusiva

    29 de enero de 2016 a las 5:01 pm

    @Pulli

    Desde luego, algo de Pedrerol tiene este artículo: meter como cebazo una foto de Benítez para acabar dedicándole dos líneas tras hablar de otra cosa que, si tiene algo que ver, es de un modo muy, muy indirecto.

    A ver si vamos a acabar siendo todos Segurolas en potencia, y lo que no nos convenza (o los que no) va a ser carne de Chiringuitos y Manolos.