¿Por qué disimular el independentismo?

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La política se ha convertido en un duelo de sensibilidades. Llamar a las cosas por su nombre es agresivo, usar adjetivos apropiados es tendencioso y opinar se ha convertido en una especie de Humor Amarillo en el que cada prueba es la afección de un ofendido. Es difícil hablar. Hemos llegado al límite de lo paródico. A menudo llegamos a la conclusión de que es mejor estar callados, de que realmente somos esclavos de nuestras palabras y dueños de nuestro silencio; esa máxima que maquilla con trascendencia la cobardía y la ignorancia.

Somos seres sociales y conversar es parte del espectáculo. También lo es equivocarse. Los inquisidores, por ejemplo, son hombres de pocas palabras. Los inquisidores observan a los demás en completo silencio, esperan los errores ajenos para asaltarlos antorcha en mano. Hablar de las ideas de uno es tan sano como escuchar las de los demás. Cuando esa lava se enfría, crecen las ideologías.

Siempre me ha pasado en la vida que cuanto mayor es la indignación de mi contertulio, cuanto más afectado y teatral en sus reproches, menos tenía que aportarme. El que te dice “esas no son formas” tiene algo que esconder. El que dice “cálmate” está planeando una huida. Leo barbaridades acerca del tuit que publicó anoche el FC Barcelona en su cuenta oficial: “Felicidades, presidente Puigdemont. Que el acierto os acompañe en esta etapa histórica y apasionante que hoy inicia nuestro país, Catalunya”.

El Barcelona lleva mucho tiempo adscrito al independentismo. Siempre había sido parte de su esencia pero, de un tiempo a esta parte, además ha querido mostrarlo públicamente. Para los dirigentes culés el Barça es “més que un club”, es un canalizador del sentir de un pueblo, de una nación dentro de otra nación, un estamento identitario, un paraguas para los asfixiados por el centralismo español. Su aspiración es simple: el que se sienta blaugrana lo hace más allá del fútbol. El Barcelona es un estilo de vida, una ideología, una forma de entender la sociedad en la que ha crecido.

A mí eso me parece estupendo. Y lo digo desde las antípodas del nacionalismo, enfrentado ideológicamente a un proceso soberanista que me parece caótico, ilegal y egoísta. Pero no puedo negar, ni impedir, que el Barcelona trace una estrategia que ocupe un lugar en el mapa futbolístico, que tiene antecedentes como el Rayo o el Livorno, es decir, equipos que junto al propio espectro futbolístico tienen un aliciente político, ideológico, un modo de sentir la ciudadanía.

¿Es posible en tiempos de globalización futbolística que el barcelonismo tenga ideario político? Sí. Lo es. Aunque los miembros de la Peña Barcelonista de El Palo de Málaga no se terminen de sentir cómodos en ese rol, aunque al seguidor ecuatoriano del club le den igual estas historias, aunque haya una numerosa parte de la afición que incluso critique este tipo de tuits, esta alineación partidista. Es viable porque el fútbol lo ensombrece todo y cuando un argentino se la pasa a un brasileño y este asiste a un uruguayo que marca gol, a buena parte de los aficionados les darán igual las nacionalidades y los sentimientos patrióticos hacia un país que aún no es un país y que tiene difícil serlo.

Los clubes son de sí mismos y de la misma forma que eligen el color de su camiseta y al sujeto que entrena desde la banda, pueden darle carne al esqueleto futbolístico de la forma en las que ellos quieran. Que el Chelsea pretenda ser un referente para las clases altas de Londres, que el Cádiz esté anclado en las clases más populares o que el Athletic haya decidido contar solo con jugadores vascos. Todos son posicionamientos políticos, todos se acomodan a un ideario, una manera diferente de entender la sociedad, de la que nadie es ajeno.

Me parece bien que el Barcelona apoye al nuevo presidente de Cataluña. Incluso que lo denominen país, no siéndolo constitucionalmente. Me parecen bien las esteladas y hasta los pitos al himno español. No es mi sensibilidad la que hieren porque el respeto a los símbolos me parece solamente la excusa de los indignados, de todos esos que esperan cualquier cosa para darse golpes en el pecho y clamar por algo que dudo que entiendan.

No quiero un fútbol politizado pero quiero menos aún un fútbol sin política. El fútbol tiene política en los escudos y hasta en las camisetas. En sus obras sociales, en sus barrios, en los fichajes y en la afición. Del fútbol sacaría la violencia, el mercantilismo y la desigualdad: pero jamás la ideología. Porque la ideología es parte de nosotros. Y nuestras palabras jamás son una condena, sino una maravillosa oportunidad para explicar cómo entendemos nuestra existencia.

La asepsia política, esa que piden los periodistas al Barcelona tras el tuit de anoche, no va a arreglar nada. No va a borrar a la propia afición, que es la que en última instancia eleva el sentimiento. El Barcelona tiene libertad para hacer lo que hizo. Nosotros tenemos libertad para ser o no del Barcelona, como socios o meros aficionados. Los que se erigen como defensores de los culés no independentistas, primero deberían pensar a quienes protegen, si a los demás o a sí mismos.

Los defensores de la moral prefieren el silencio. O nadar en aguas templadas. O directamente no mojarse. Todos los que evitan hablar de política, me temo, lo hacen porque no saben de política. Porque ven la ideología de los demás como una amenaza. Los que si tuvieran esparadrapo a mano no dudarían en usarlo para callar a los que no opinan como ellos. Que el Barcelona diga lo que quiera. Que el Rayo apoye los proyectos sociales que quiera. Que el Livorno celebre su comunismo. El límite no es la sensibilidad, sino la ley. Y en última instancia, el sentido común. Si es que aún queda.

 

 

Antonio Agredano. Córdoba, Málaga y ahora Sevilla. Escritor y músico. Autor de "En lo mudable" un libro sobre el Córdoba CF en la colección Hooligans Ilustrados de "Libros del KO". antonioagredano@outlook.com www.futbolistascalvos.com

17 Comments

  1. JM

    11 de enero de 2016 a las 11:59 am

    Que el Barcelona, el Rayo y el Livorno apoyen lo que quieran. Ahora, como lo haga la Lazio….uy. Eso sí que no.

  2. Xavier

    11 de enero de 2016 a las 12:05 pm

    No podría estar más en desacuerdo con el artículo. Buscan defender lo indefendible, política y deporte nunca deben ir de la mano. Usar el club en beneficio de unos cuantos tampoco, el club es de los socios y en este caso nos usan como peones, los que no somos independentistas nos tenemos que comer el marrón y callar porque si hacemos valer nuestro desacuerdo parece fin de mundo. Joder, que se puede ser culé y estar en desacuerdo con la directiva…
    Además, para mis amigos independentistas, si tienen tan claro que el Barcelona debe ser usado como símbolo pro-independencia tengan igual de claro que jugaremos la próxima liga contra el Tarragona o Nastic… Algunos quieren separarse y seguir jugando en la Liga Española, en fin, un tema muy complicado que debe ir desligado al club por su propio bien.

  3. Raül

    11 de enero de 2016 a las 1:27 pm

    Buenos días, le agradezco el artículo, ya que pocas veces leemos textos sensatos desde sus tierras. Pero creo que confunde la palabra “país” con “estado”. Rae: País: m. Nación, región, provincia o territorio. Cataluña es un “país” pero no es un “estado”, porque en estos momentos no tiene el “Conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano” (definición de la Rae. de “Estado”). Seria correcto si usted dijera: “hacia un país que aún no es un estado y que tiene difícil serlo”. Pero obviamente si que podemos definirlo “País” como decimos País Vasco o en Francia, origen de la palabra decímos el País de Auge, País de Buch, País de Caux, País de Sault, Países del Loira, el País Vasco francés… Pero nadie ha dicho nunca que Cataluña sea un estado en la actualidad, porque aún no lo es. Un saludo.

  4. Antonio Agredano

    11 de enero de 2016 a las 1:43 pm

    @Raül

    Gracias por el comentario, Raúl. En cuanto a la teoría jurídica del Estado, se entienden Estado y País como términos sinónimos. La definición de la RAE es insuficiente cuando hablamos de términos con la carga política y jurídica de estos. He intentado ser preciso. Quizá apelas a un lado más “romántico” de la palabra país, que también me valdría con el uso de “patria”.

    Un saludo!

  5. Asier

    11 de enero de 2016 a las 3:50 pm

    Tela con los últimos artículos, señor Agredano. De Balón de oro.

  6. El Señor Lechero

    11 de enero de 2016 a las 4:14 pm

    Todo en esta vida es política. Las personas somos animales políticos. La política es la gestión de las cosas públicas, así que es asunto de la ciudadanía. El Barça es un club, una asociación privada y como tal, pertenece a quienes ejercen su membresía; si ésta es mayoritariamente nacionalista, es lógico que el club lo sea. Sin embargo, yo creo que mantener ese planteamiento décimo nónico juega en contra de la condición del Barça como una entidad universal. Esa identificación particular echa para atrás a quienes no comparten esa ideología conservadora o son ajenos a la misma.

    Por otra parte, me pregunto qué parte de esa declaración es sincera y cuál corresponde a otro tipo de intereses. Del tipo que comparten todas las entidades deportivas privadas en su relación con las instituciones públicas.

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  8. jaime

    11 de enero de 2016 a las 5:12 pm

    No acabo de estar de acuerdo. Tengo claro que la actual directiva del FCB es independentista, pero ¿el club? ¿Y si vuelve a ser presidido por Gaspart? Porque Gaspart no es independentista. ¿Entonces sería independentista? Mes que un club no significa necesariamente independentismo, ni siquiera considerarse a sí mismo como País, si no un elemento claramente identitario pero no hasta ese extremo. Creo que el tweet habría encajado mejor en la cuenta personal de Bartomeu, un club no puede ser independentista o no según quién lo esté presidiendo. ¿Nuñez era independentista? ¿Entonces el club no lo era y ahora sí? No confundamos “Mes que un club” con independentismo, pues no es sinónimo, no conviene simplificar las cosas.

  9. Roger

    11 de enero de 2016 a las 6:48 pm

    Yo, desde Catalunya, no estoy de acuerdo con la interpretación del tweet. Voy a imaginar que soy el CM del Celta y escribo esto:
    “Felicidades, presidente Núñez Feijoo. Que el acierto os acompañe en esta etapa histórica y apasionante que hoy inicia nuestro país, Galiza”

    Seria raro?
    Creo que la interpretación se sale de madre

  10. Unai

    11 de enero de 2016 a las 7:44 pm

    Muy buen artículo, aunque por matizar algo: no entiendo la relación que se hace entre la filosofía deportiva del Athletic Club y la política. Qué tiene que ver autolimitarse y jugar con gente de la tierra con ninguna idea política? Es una tradición que surgió por un pique y se perpetuó como un modo de hacer propio (por directivas no precisamente nacionalistas, durante décadas), no se juega con vascos porque sean los mejores sino por emplear solo los recursos de tu zona. En Bizkaia un altísimo porcentaje de gente es del Athletic hasta la médula, personas nacionalistas vascas y todo lo contrario, gente de toda condición, cosa que no sería así si fuese expresión del nacionalismo vasco. El Athletic es de TODOS en Bilbao
    Si el Valladolid decidiese jugar con futbolistas castellanos, incluyendo Madrid, Castilla – León, La Mancha y hasta Cantabria, sería eso algo político o humano/cultural/deportivo? Estaría exigiendo un Estado castellano? Si River decidiese mañana emplear sólo jugadores latinoamericanos, supondría eso que fuesen parte de una corriente política pan-americanista? Alguien pensaría que el Celta estuviese exigiendo la anexión de Portugal si se propusiese jugar sólo con futbolistas ibéricos, como forma de dar cohesión a una plantilla, por ejemplo?

  11. Full Norbert

    11 de enero de 2016 a las 11:15 pm

    Yo veo más al Barça y lo de mes que un club, no como independentismo, sino como una forma de lucha contra el centralismo, que no tiene por qué ser exactamente lo mismo. Recordemos que Montalbán lo definió como “el ejército desarmado de Catalunya”. Porque como señala Jaime, también depende de quién preside el Barcelona, porque Núñez y Gaspart eran de todo menos independentistas.
    Y lo de los que evitan hablar de política no saben de política o son defensores de la moral… Ahí y no como al principio del texto, resbalas, Antonio. No soy un experto en política ni lo seré, yo no suelo hablar del debate España- Catalunya porque me parece la mayor brasa de todos los tiempos, superando incluso en cansinez a los debates sobre Casillas o Mourinho, fíjate si me aburre el tema. A mí me han llamado independentista catalán por ser del Barça (siendo de Valladolid) y con algunos independentistas es mejor ni hablar, que son igual de cerrados que los que te llaman independentista.
    Las ideologías no deben ofender siempre que estas nos promuevan la violencia, lo que ofenden son algunos individuos que las defienden.

  12. EL GRAN KAN

    12 de enero de 2016 a las 9:59 am

    Te entiendo y comprendo lo que has querido transmitir, pero tu texto encierra una contradicción digna de estudio.
    Esta muy bien y hasta cierto punto puedo incluso compartir tu apoyo a que un club pueda expresar su sentimiento político, al fin y al cabo el de la mayoría de su afición y sobre todo en el caso del FCB el de los dirigentes, o sea la ideología de los que conforman la elite del club, pero luego en un párrafo, pones a parir a los que según tu oponiéndose a que el FCB haga publica su opción política, practican alguna forma de inquisición, para acto seguido hacer un alegato de las bondades de discutir y hablar, en definitiva de contrastar opiniones. Aquí es donde veo tu garrafal fallo, por un lado invitas y es mas promocionas, el hablar incluso discutir, pero otro lado, a los que como yo me opongo totalmente a que se mezcle la política con el deporte, nos tachas de inquisidores, si por lo menos yo, solo quiero discutir contigo o con quien fuese, de la idoneidad de tales actitudes. Porque no mencionas a la Lazio de Roma, con su ideal fascistoide ? por ejemplo, también ves bien esto? Bueno de momento lo dejo aquí.

  13. Ivan

    12 de enero de 2016 a las 11:12 am

    Si no fuera por el futbol me la sudarian los paises y me gustaria que solo hubiese uno, pero sino contra quienes iban a jugar mundiales y eurocopas

  14. Carlos Fervisán

    12 de enero de 2016 a las 12:33 pm

    Estimado Antonio: Parte usted de una premisa falsa que convierte su artículo en una falacia. Estoy completamente de acuerdo en que el público que acude a un estadio es soberano para hacer lo que le parezca oportuno, siempre y cuando no se cometan ilegalidades (y no, no voy por ahí). Pitar un himno, a un jugador o el Sursum Corda, o enarbolar banderas, como si es la pirata; allá cada cual. El problema es cuando dice que el Club, en última instancia, eleva el sentimiento de la afición. ¿Qué sentimiento y adónde lo eleva? Me gustaría apartarme del caso concreto del FC Barcelona y pensar en abstracto. En este sentido, dudo mucho de que entre los motivos fundacionales de un club deportivo –como es el caso del Barcelona, en el que el Club es de los socios- se incluya la representación política, social o religiosa de sus asociados (o seguidores). Que un club así lo decida dependerá de la situación en el momento en el que se lleve a cabo. Pero no lo decide el club, sino la gente que en dicha coyuntura dirige el club. Y no porque esa gente esté necesariamente de acuerdo o no con ese ideario, sino porque así creen que están satisfaciendo a una parte del asociado al que representa, sin entrar a valorar las razones de por qué lo hacen. Pero, ¿hasta dónde ha de llegar esta representación?, ¿están realmente habilitados para ello?, ¿se excede la Junta Directiva de un club de socios en sus funciones cuando se posiciona en asuntos que nada tienen que ver con la idiosincrasia pura del club? Porque, y volvamos al caso del FC Barcelona, creo que nunca se ha sometido a votación entre sus socios si el Club debe o no posicionarse en temas políticos.
    Pero es que es una mera cuestión libertades individuales. Como socio de un club deportivo (o de Bridge si fuera menester), quiero que éste me represente en ese ámbito concreto. Aunque esté de acuerdo con una opinión política vertida por el club, consideraría una invasión flagrante de mi libertad que se posicione sobre ello, pues soy un individuo independiente en el ámbito político. En ese caso, en el caso de que quisiera que me representasen políticamente, me adheriría a un partido político o a una asociación política; igual que si quiero, me bautizo por el rito evangelista del séptimo día para pertenecer a ésa opción religiosa. Yo no quiero que mi club se ateo o confesional. Quiero que no se posicione en este ámbito. Punto. Aunque lo hiciera en el sentido de mis ideales.
    Más allá de esto, creo que deporte y política deberían emulsionar como agua y aceite. Al igual que deben hacerlo la política y la religión. Si deporte y política mezclan bien es que algo funciona mal; en uno o en los dos. La instrumentación política del deporte es un craso error y hemos vivido casos claros durante el nazismo, la URSS, la Italia de Mussolini o el Régimen de Franco. Que el pan y circo sólo sea eso, pan y circo.

  15. M.

    12 de enero de 2016 a las 7:18 pm

    He leido en Facebook un comentario de una antigua conocida de Barcelona. Simplemente voy a dejar aquí su frase final, para que cada cual saque sus propias conclusiones: “A quien no le guste una Cataluña libre, independiente, si esa persona esta aqui, pues ala, ya sabe, aire.”.

  16. Sin Balón

    13 de enero de 2016 a las 11:51 am

    El fútbol, entendiendo la palabra fútbol en toda su globalidad, es un juego de niños y adolescentes pues son quiénes más lo practican. Y en sus partidos que juegan cada fin de semana no hay política por ningún lado. Por tanto, en el fútbol no hay política.

    El fútbol de alto nivel, que es una excepción pues son muy pocos los que lo juegan, hay una politización que se remonta a los años treinta o incluso antes. Es imposible pedir que este tipo de fútbol no incluya la política porque han ido siempre de la mano.

  17. Kurono

    15 de enero de 2016 a las 7:20 pm

    El Celtic tiene una profunda raíz anti-británica, católica y pro-nacionalista irlandesa, mientras el Rangers es pro-británico, protestante y en todo momento contrario al nacionalismo irlandés. Por muchas prohibiciones que hagas, al Celtic y al Rangers no les sacas esa mentalidad a sus aficionados.

    Otros casos, la Lazio y Livorno en Italia (ambos en los extremos políticos); en la antigua Unión Soviética estuvo el Spartak de Moscú como el “club sin ataduras políticas” (y luego, en la Rusia de Yelstein, el juguete preferido de las élites, tal y como es el Zenit con la cúpula de Putín). El Chelsea ha tenido una clara aproximación a la extrema derecha y en algún momento fue considerado antisemita, mientras el Tottenham era un club que simpatizaba con los judios. En Alemania los tres equipos más populares (o los que arrastran mayor “fanbase”) se identifican como anti-facistas y anti-skinheads: Bayern Munich, Borussia Dortmund y FC St. Pauli.

    El FC Barcelona como club tienen una identidad política con el independentismo catalán que data de por lo menos la década de 1930. Eso no se lo quitan. Han habido diversas personas que han presidido el club que no han tenido mucha simpatía por la “causa catalana” (como el dúo Núñez-Gaspart y más lejos en el tiempo, Samitier), pero en general la base de aficionados se identifica con el independentismo catalán. Por cierto, denominar “país” a Cataluña no me parecería polémico, ya que la definición de “país” según la RAE es: 1. m. Nación, región, provincia o territorio. 2. m. paisaje (‖ pintura o dibujo). 3. m. Papel, piel o tela que cubre la parte superior del varillaje del abanico.

    http://lema.rae.es/drae/srv/search?key=pa%C3%ADs

    Otro tanto sería haber denominado a Cataluña como “nación”: 1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno. 2. f. Territorio de ese país. 3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común. 4. f. coloq. p. us. nacimiento (‖ acción y efecto de nacer). Ciego de nación. 5. m. Arg. p. us. Hombre natural de una nación, contrapuesto al natural de otra.

    http://buscon.rae.es/drae/srv/search?id=44VPonBiQDXX2l4j2nEq

    Aunque no muy precisa, la diferencia entre “país” y “nación” resulta en atribuir una particularidad de Estado a este último. Con un diccionario jurídico y sociológico, más exhaustivo, un “país” es simplemente un territorio donde habitan individuos con una cierta cultura, puede ser independiente o no. La nación, más emparentada al concepto Estado-nación, representa a un grupo de individuos con un cierto ordenamiento jurídico-social y pueden habitar parias culturas en el mismo, e incluso, diferentes idiomas. Veamos la nación belga, dividida en dos tipos de culturas que reclaman para sí un país, los valones y los flamencos. En el Reino Unido están los escoceses.

    Ahora bien, si el F.C. Barcelona se presta a cuestiones políticas, eso es un asunto muy cuestionable. Una cosa es la identidad, cosa la cual la han tenido y bien marcada con respecto a la cuestión catalana. Otra cosa es un apoyo a los políticos de manera velada o explícita, y esto no es solamente un tweet, que simplemente menciona como “país” a Cataluña (en España se denomina como “País Vasco” a Euskadi y en no pocas ocasiones Navarra ha tenido esta denominación, al igual que otros territorios en diferentes partes del mundo). En definitiva, a mi me parece bien que el Barcelona felicite al nuevo presidente de Cataluña, lo que me parecería mal es que el club facilite y haga todo lo posible para parecer un mitin político, como lo hizo Rosell en su momento (Laporta, aunque independentista bien declarado, no hacía estos actos en el Camp Nou).