No lloréis, que me voy a casar con ella

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“No lloréis, que me voy a casar con ella” o algo parecido dijo Florentino Pérez la última vez que habló de Benítez. Las dudas sobre el equipo estaban más que razonadas. El Real Madrid jugaba con la claridad de una ciénaga, con la rapidez de un mueble-bar, con la intensidad de una funcionaria de Correos, con la delicadeza de un carlino mojado. Y lo peor es que se veía venir ya desde verano. En el Real Madrid, como en Gran Hermano, todo se magnifica.

A Benítez parece que lo habían elegido porque pasaba por allí. No estaba en su mejor momento tras su nebuloso paso por el Nápoles. En su momento tuvo fama de estudioso del fútbol, de cerebro privilegiado, de estratega. Eran tiempos mejores, los del Valencia y el Liverpool, cuando parecía que el viejo entrenador boronatiano, zabalciano, griguoliano, vidaliano, d´alessandriano… había pasado de moda.

Eran momentos de pizarras cibernéticas, de telemetrías, de largas sesiones de vídeo, de cuando la Premier era el paradigma de no sé qué. Ahí Rafa se comió, sin segundas, un buen trozo de pastel. Aportaba algo nuevo y los resultados le amparaban. Los periodistas hablaban del ´método Benítez´, los dominicales visitaban ´su laboratorio en Inglaterra´ e intuyo que media Europa se peleaba por él en los despachos. Después pasó la moda, como pasó Perotti, Anquela, Michu o el calvo del Mirandés; como pasan las cosas en el fútbol: rápidas e inmisericordes. Tiempos grises en el Inter. Un Nápoles que apuntó a más de lo que pudo cazar y Benítez terminó pareciéndonos quizá lo que siempre fue: un resultadista para los aficionados y un pesado para sus jugadores.

La llamada del Madrid le tuvo que sentar como un match del Tinder. Lloró en la presentación  y no digo yo que un hombre no pueda llorar, pero me sorprendió que un profesional ante un reto laboral mostrara tan ostentosamente que estar ahí era algo con lo que no contaba, algo que le había embargado hasta el punto de no poder contenerse con el jefe delante.

A partir de ahí una hostia detrás de hostia. Como en una película de Bud Spencer en la que el único aliciente era ver como se endiñaban. Antes la gente iba al cine a esas cosas. Pagaban entradas por ver a un gordo con barba pegar a tipos disfrazados de vaqueros. A los del plano secuencia se lo digo. Quizá entendamos que el fútbol es un poco eso, llamar cine a noventa minutos de golpes. Llamar información deportiva a veinticinco minutos de críticas a un entrenador. La sensación es que prensa y afición han ido a dar con Benítez. El equipo no pintaba bien, pero en peores plazas ha toreado el Madrid. Sin embargo, el descoque general ha sido inentendible y un factor más en la cuestionada imagen del Madrid en lo que va de temporada.

En definitiva: el Madrid se deshacía y el Barcelona y el Atleti no perdían el ritmo. Lo de casi siempre. Una fase de grupos aseada en Europa y a aguantar el chaparrón. Pero, sea o no culpa del entrenador –que yo creo que en parte lo es-, lo cierto es que el Madrid en su conjunto da síntomas de desorden e inconsistencia. El chiste de Cádiz, los excesos de velocidad, las bobaditas de Cristiano con el PSG, el fax de De Gea y las derrotas; todo se mezcla y no parece Benítez un hombre capaz de calmar los ánimos, aislar a la plantilla, demostrar en el campo que todo es accesorio menos el propio fútbol.

Escribo esto porque leo que van a echar a Benítez esta misma tarde. Zidane es como un yogur en la nevera que aunque no te apetezca, te obligas a comer antes de que caduque. ¿Por qué no se apostó directamente por el francés a principio de temporada? Habrá que preguntárselo a Florentino. El innombrable. Si Florentino es Voldemort, Butragueño es Snape. Entre los dos llevan tapando agujeros desde que empezó la temporada. Silbando como si nada mientras veían que su club avanzaba a trompicones. “El Madrid nunca hace el ridículo”, dijo Emilio tras lo de Cherysev. Y me gustó su firmeza. Aunque ahora tiene que inventar una nueva palabra para describir lo de Copa.

Y pese a todo: el Madrid está en octavos, a distancia alcanzable del líder en Liga y fuera de la Copa exclusivamente por problemas administrativos, no deportivos. Pero el pulgar enfila la cuesta abajo. El dedo ejecutor de un presidente que no sabe distinguir entre un club y un equipo. Florentino Pérez,  el capitán de un barco hecho con maderos podridos pero con velas de seda y timón de oro.

Se irá Benítez como se fue Ancelotti y antes Del Bosque, Queiroz, Luxemburgo o Pellegrini. Porque no puede cambiar a la plantilla entera, se echa al entrenador. Eso dice una máxima futbolera. Y aquí huele a eso, a que hay muchas estrellas pero no pueden verse con la contaminación lumínica. A que todo está enmarañado de puertas para adentro en un vestuario roto que no sabe a qué juega, o que no quiere jugar a lo que le mandan, o que van al Madrid como quien va al McDonald: a hincharse de todo, pero que nadie les mande recoger las bandejas.

No me da pena Benítez, pese a sus tiernas lágrimas veraniegas. No me alegro por Zidane, porque solo el tiempo dirá si además de ser un genio dentro del rectángulo lo será en las zonas aledañas. El Madrid ahora es una casa desordenada. Como las de Gran Hermano, claro. A Benítez lo ha echado la audiencia. Pasa en el Madrid como con Gran Hermano, que ya no sabemos exactamente por qué edición va, ni como se llaman los concursantes. Sólo hay una cosa que no falla: está Mercedes Milá como está Florentino Pérez. Es lo único que no cambia. El resto es accesorio. El show en vivo continúa. Mañana volveremos a poner la tele, para ver qué miserias, gritos, alegrías o romances se viven dentro de esas cuatro asfixiantes paredes. Si echan hoy a Benítez, sólo han echado a un concursante más. Entrará otro. A estas alturas, a quién le importa eso.

 

 

 

Antonio Agredano. Córdoba, Málaga y ahora Sevilla. Escritor y músico. Autor de "En lo mudable" un libro sobre el Córdoba CF en la colección Hooligans Ilustrados de "Libros del KO". antonioagredano@outlook.com www.futbolistascalvos.com

7 Comments

  1. sobris

    4 de enero de 2016 a las 8:09 pm

    Que agorero no? El Madrid esta muy mal, pero ellos lo han elegido y los demás solo podemos mirar y opinar claro.
    Si os dais cuenta, hoy en día cuando se habla del aleti o del barça por ejemplo, se habla de que si el juego de la MSN, la calidad de Iniesta, la sencillez de busquets, la falta de gol de Jackson, la fortaleza de la defensa atlética…en resumen, cosas de futbol, pero cuando se habla del Madrid se habla, además de lo del terreno de juego, de Florentino, el Fax, la idea de club, los millones vs la cantera…para mi eso lo resume todo.

  2. Ciscandozinza

    4 de enero de 2016 a las 8:27 pm

    En el fondo verdades como puños, en la forma la belleza de la prosa.

  3. Full Norbert

    4 de enero de 2016 a las 11:35 pm

    Pues a mi como culé, me jode lo de Benítez, porque veo que pueden mejorar al menos anímicamente y quién sabe, Zidane es un ex-jugador y puede que le hagan más caso del que le hacían a Rafa y el Madrid empiece a carburar, porque equipazo tiene para ello. Mientras, nosotros dejando escapar puntos de manera absurda, dos detrás del Atleti y sólo dos al Madrid, tanto mundialito y tanta gaita. El Madrid no jugaba a nada, aún con eso está a tiro de piedra y quién sabe. No está muerto y ahora puede que se vuelva muy sano. Ya pasó el año pasado con el Barça y Lucho.

    PD: Feliz año!!

  4. Miguel Ángel de la Rosa

    5 de enero de 2016 a las 1:53 am

    Muy bueno Agredano. Como siempre. Show must go on.

  5. Kurono

    5 de enero de 2016 a las 10:13 pm

    Lo que realmente me da pena por Benitez es haber aceptado “bajarse los pantalones” ante el Tsar del ladrillo. Siguió con BBC, impuso en la titularidad a Danilo sobre Carvajal, de un plumazo pasó Casemiro de ser la “piedra central” de Rafa, a un elemento del banquillo… No comulgó ni con sus ideas, y el colmo fue la rueda de prensa a lo Mourinho, donde dijo que había una “campaña de la prensa contra él, el Presidente y el Real Madrid”. Patético. Es otro técnico más, y Florentino, al estilo del tirano que es, acaba de ajusticiar a otro de sus lugartenientes. Ya van 11 técnicos en 12 años y ahora le toca el turno a Zidane. Y mientras siga, esto será la tónica, todos los veranos la cancioncita de la “ilusión”, con nuevos “juguetes” (futbolistas) cada vez más caprichosos y nueva marioneta-entrenador.

  6. Sin Balón

    6 de enero de 2016 a las 11:41 am

    Genial artículo para describir la situación del Madrid. Cómo le va a costar a este club recuperar todo el prestigio, respeto y consideración que ha perdido en las últimas temporadas. Menudo drama de club.

  7. Apostar y Futbol

    5 de febrero de 2016 a las 11:03 pm

    Algo tendría que ver Benítez, la verdad que el equipo ha mejorado muchísimo desde que Zidane se ha hecho cargo. Parecen haber resucitado…