La herida

vietto
Volvía el Atleti a Lisboa. Volvían los colchoneros a Da Luz. Escenario maldito, diorama sobre el que se proyectaba la más dolorosa de las realidades y el más aciago de los recuerdos. Da Luz fue para la parroquia rojiblanca el descalabro imprevisto, el ‘en esa curva me maté yo‘ de la chica de la curva. Un lugar en el que un solo minuto, un triste e insignificante minuto, dio al traste con lo que hubiese supuesto la más brillante página del álbum de recuerdos del cholismo. Ese álbum al que inevitablemente tendrán que aferrarse los aficionados de la ribera del Manzanares cuando Simeone decida, más allá de 2020, que se le rompió el amor de tanto usarlo y de tanto abrazo loco y sin medida.

Pero Da Luz se quedó en eso, en un recuerdo de los tristes, de los que solo el paso del tiempo consigue curar. Pasarán las temporadas y las generaciones venideras verán al estadio lisboeta como las actuales ven al desenfocado Schwarzenbeck. Una arcaica batallita sobre la que los abuelos edificarán historias inverosímiles que contar apasionados a sus colchonerísimos nietos. Porque las buenas historias se construyen sobre las derrotas y se dramatizan desde el dolor. Porque el cholismo no sería lo que es ni, sobre todo, lo que será dentro de varias décadas, sin el sabor agrio y metálico del guantazo de Sergio en aquel minuto noventa y tres. Cuesta comprenderlo porque el libro de aquella final aún tiene la tinta fresca. Será fácil de entender cuando las páginas empiecen ya a amarillear.

Ayer el Atleti volvió a conducir por la carretera del imponente Da Luz. Volvió a recoger a esa chica pálida y desgarbada que inexplicablemente buscaba transporte en mitad de la noche. Volvió a revivir la pesadilla de hace año y medio. Pero esta vez no perdió el control de su coche en esa curva. No escuchó a su acompañante y firmó un partido serio, de los de dignísimo aspirante a todo, consiguiendo derrotar al Benfica (1-2) para firmar su solicitud a primer clasificado de grupo. La herida ya va cicatrizando. La pesadilla lisboeta empieza a tener su propia historia. http://www.tb-credit.ru/kredit.html

3 Comments

  1. Rober

    10 de diciembre de 2015 a las 6:35 pm

    La final de 2014 fue un cúmulo de desgracias para el Choleti: lesión una semana antes de Arda Turan en el Camp Nou. Lesión y desafortunado paripé del entrenador con su gran estrella ofensiva, Diego Costa, que les deja sin un cambio que luego iban a lamentar. Lesión de Filipe Luis (partidazo el suyo) a cinco minutos del final que supone la entrada del discreto Alderweireld. La fea patada de Morata que lesiona a Juanfran y que para el árbitro no fue ni falta, que le dejó cojeando, hecho del que se aprovecharía Di María para colarse por su banda en la jugada decisiva del 2-1… todo eso ante un Madrid superior por plantilla y por calidad de sus jugadores. Yo no creo que pueda hablarse de descalabro y sí de una actuación del Atleti de la que deben sentirse orgullosos sus seguidores.

    Por cierto, lo digo ya: el actual Atleti me parece mucho mejor que aquel campeón de liga y finalista de Champions, y está creciendo en resultados respecto a un inicio dubitativo de campeonato.

  2. Kurono

    11 de diciembre de 2015 a las 5:26 pm

    Yo le voy a aplaudir a Simeone siempre en esa final que el plan haya sido ganar en 90 minutos. No había otra, porque Arda Turan estaba lesionado, Diego Costa en estado dubitativo (al final fue cambiado en el minuto 20 porque no debió jugar), Villa, Filipe Luis y creo que Godín con molestias. Entonces, de lo único que pudo agarrarse el Real Madrid era que llegaban más enteros (recordando que el Atlético ganó la liga en el último partido). El plan de Simenoe funcionó exactamente 90 minutos, pero la maldita prórroga era una odisea, porque sin cambios y con el equipo ya fundido, esa prórroga se hizo interminable. El Atlético podría dar una nueva sorpresa si se mantiene entero.

  3. Full Norbert

    11 de diciembre de 2015 a las 10:55 pm

    Fue bastante heróico lo que hizo el Atleti en esa final y el Madrid no es que hiciera un partidazo que digamos. El gol de Ramos es el que pasa a la historia y no el que da realmente el triunfo que es el de Bale, porque viendo lo fundidos que estaban los colchoneros todos sabíamos que no iban a llegar a penaltys, es más, bastante que aguantaron el primer tiempo de la prórroga sin encajar gol. No hay más que ver la jugada del tercer gol, Marcelo se va en línea recta sin que nadie le encime, es que ni podían.