Treinta y un años

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¿Cómo me voy a poner a escribir ahora? ¿Cómo voy a acertar a pulsar las teclas en el orden correcto si ni siquiera sé si tengo que irme a la cama o tengo que salir a celebrarlo donde pueda? En realidad no tengo ganas de hacerlo porque no tengo ganas de pensar y porque sé que devolver mi cerebro a su temperatura normal de funcionamiento me va a llevar un buen rato. Ahora mismo, cuando el corazón bombea más de lo deseable, preferiría estar luciendo colores por las calles de una ciudad que me es ajena, quién sabe si capturando alguna mirada de aprobación y complicidad. Pero me lo debo. Me lo debo a mí mismo. Quiero guardar las sensaciones del momento para poder revivirlas dentro de unos años. Porque es mucho el tiempo acumulado en la espera. Son muchos los años transcurridos, hasta treinta y uno, para poder recuperar unos sentimientos que se perdían en la noche de los tiempos y que, de alguna u otra manera, todos confiábamos en rescatar. Se acabó la añoranza. Refresquemos, por fin, ese recuerdo infantil de una tarde de la primavera del 84 engullido por la marea humana en el Puente de Deusto que tanto miedo teníamos a olvidar.

No sé si esta Supercopa es un título ‘menor’. Ni siquiera sé si el hecho de haberse ganado el derecho a disputar este trofeo sin haber conquistado Liga o Copa resta méritos a lo conseguido. Pero por mucho que la muy chapucera entrega del trofeo haya convertido lo que debería de haber sido un acto para la eternidad en una ceremonia clandestina y apresurada, sumando argumentos a esa idea de campeonato secundario, ganar siempre es ganar. Y hacerlo ante este FC Barcelona que había tomado por costumbre eso de maniatarnos cruelmente y someternos en cuantas finales coperas habíamos tenido el honor de tratar de disputarles en estos últimos años, supone un incalculable valor añadido. No vamos a restarnos méritos después de tantos años de intentos en balde. Vamos a valorar lo logrado. A enorgullecernos no por lo conseguido, sino por cómo se ha conseguido. Fieles a una tradición, a veces debilitada, que para muchos es estúpidamente arcaica pero que para nosotros supone un vínculo insuperable con el club de nuestra ciudad y el motivo principal para ser del equipo que somos. Convencidos de que otra manera de hacer las cosas es posible. Empeñados de manera casi suicida en nadar contracorriente. Felices por no haber sucumbido a las tentaciones y haber creído siempre que esa especialísima comunión del Athletic Club con su gente y ese sentimiento de pertenencia tan difícil de explicar acabarían, de nuevo, dando sus frutos. Treinta y un años después.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

6 Comments

  1. Asier

    18 de agosto de 2015 a las 2:14 am

    Por Gurpe, por Aduriz, por Iraola, por Etxebe, por Julen, por Iragorri, por Iñigo, por aita, por aitite. Por nosotros.

  2. alfredo

    18 de agosto de 2015 a las 5:26 am

    Y x la historia, y x los q no estan, y x los q lejos estamos…y XQ «AL ATHLETIC COMO ERA VASCO TODOS LE TENIAN ASCO, AHORA Q ES CAMPEON LE CANTAN EL ALIRON!! ALIRON, ALIRON, EL ATHLETIC ES CAMPEON!!!(para ti abuela querida…)

  3. xtaoth

    18 de agosto de 2015 a las 4:26 pm

    Que injusto ha sido el mundo del fútbol con Aduriz. Cada vez que alguien le ponía para la selección, la gente decía ‘ya es viejo, ya no tiene recorrido’ y así año tras año, mejorando con el paso del tiempo como el buen vino.

    Lo triste es que cuando llegue la eurocopa, aunque haga otro temporadón, ni saldrá en las quinielas. Seguro que antes que él salen Soldado y Michu…

  4. Julio Planetax

    18 de agosto de 2015 a las 4:41 pm

    Pensé que sólo en México pasaba eso..inventarse partidos para sacar una pasta…El futbol es tan generoso que aunque no hayas ganado nada y termines en de media tabla, puedas aspirar a disputar un trofeo «de rebote» (o por reglamento..)… Haciendo a una lado todo eso, que bueno por los del Athletic.

  5. Koss

    18 de agosto de 2015 a las 10:38 pm

    Por lo deseado y por lo inesperado, este titulo se antoja como un cambio de ritmo en la historia del Athletic. Resurgir después de estar flirteando con el descenso durante dos años es un triunfo de todos, desde los entrenadores de la cantera hasta Valverde, pasando por Caparros y Bielsa. Nos hemos sobrepuesto a salidas de jugadores importantes en el equipo e incluso a un debate (el enésimo) sobre si la filosofía esta vigente o ha quedado ya obsoleta.
    La comunión del equipo con la afición ha quedado patente una vez más y si hoy la inmensa mayoría se acuerda de las generaciones que nunca han vivido un título, yo me acuerdo de esos txikis que hoy cantaban con una felicidad enorme en sus caritas el himno del Athletic, porque no nos engañemos, ganar títulos también hace afición y en este mundo tan mediatizado, no ser de uno de los dos trasatlánticos es un caso fuera de norma, tal vez tanto, como el propio Athletic.

  6. Hornblower

    19 de agosto de 2015 a las 3:48 pm

    Enhorabuen. Sí es un título menor, pero no nos engañemos. El Barcelona lo quería ganar y el athletic le ha ganado merecidisimamente a dos partidos. Eso es mucho. Y seguro que sirve para que la próxima final de copa o uefa sea más fácil!.