Sepp Blatter: final abierto

Joseph-Blatter-FIFA

En una rueda de prensa improvisada a ultimísima hora, flanqueado sólo por dos cargos menores y leyendo una declaración de renuncia sin preguntas ante una decena escasa de periodistas, los pocos que aún remoloneaban por Zúrich tras el multitudinario Congreso de la semana pasada. De esa triste e inesperada manera (supongo que también para él) escenificó Sepp Blatter su adiós a la presidencia de la FIFA apenas cuatro días después de ser reelegido en medio de la mayor turbulencia mediática y judicial que se recuerda en torno al máximo organismo rector del fútbol mundial. Tras haber derrotado el viernes a su único rival, Ali Bin Al-Hussein, quizás sin la contundencia deseada (el príncipe jordano se retiró tras forzar una segunda vuelta) pero sí de manera muy clara, con 133 votos a favor de los 206 emitidos, el veterano dirigente suizo manifestó públicamente su compromiso con la tarea que tenía por delante y agradeció la confianza otorgada mayoritariamente por el Congreso con un enfático “Let’s go, FIFA“ que, desde luego, no hacía pensar a nadie que su adiós fuera a ser, ni en tiempo ni en forma, el que acabamos de vivir.

Muchas cosas han debido pasar en estos cuatro días aparte de las que hemos conocido. Desde luego su reunión del sábado con el Comité Ejecutivo (con el beligerante Michel Platini y algunos de sus aliados) no debió de ser un día en la playa, como tampoco tuvo que ser fácil la mañana del martes, después de que el New York Times señalara al secretario general Jèrôme Valcke, el único cargo directamente nombrado por el presidente, como responsable de instrumentar la presunta comisión de 10 millones de dólares que Sudáfrica pagó al polémico Jack Warner a cambio de su voto para que el país africano organizara el Mundial de 2010. El caso no está nada claro ni siquiera en el informe de la fiscalía estadounidense, que sólo dice que alguien importante de la FIFA autorizó en 2008 (cuatro años después de la votación) que Sudáfrica cediera a la CONCACAF un dinero que originalmente estaba destinado a gastos por la organización del Mundial y que acabó, gracias indirectamente a ese permiso de la FIFA, en los bolsillos de Warner. Sin duda, que la FIFA usara el viejo truco de echarle la culpa al muerto (según un comunicado matutino el responsable habría sido Julio Humberto Grondona, el capo de la AFA que ocupaba la presidencia del comité financiero de la FIFA, órgano competente para aprobar el destino final de los fondos) para que, pocos minutos después, apareciera en internet la carta que la federación sudafricana había enviado a Valcke para que esos 10 millones se pagaran a la CONCACAF provocó que el suelo temblara bajo los pies de Blatter. Sin embargo, ¿es esa noticia de la implicación de su número dos (noticia que, insisto, todavía tiene muchos cabos sueltos) motivo suficiente para abandonar ahora el barco? ¿Ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia y confianza de Blatter o un serio aviso de que el próximo en ser señalado por la justicia iba a ser el propio presidente?

En los comentarios del último artículo hablaba con Kurono sobre el maquiavélico reparto del poder en el seno de la FIFA. Blatter se ha ido, en parte, dándonos la razón: él es el presidente, sí, pero nada se mueve si las Confederaciones continentales no quieren. Y, según la carta de despedida del suizo, no han querido. Es cierto que en los últimos años Sepp ha intentado (al menos, de cara a la opinión pública) retocar ciertos aspectos que mejoraran el funcionamiento interno de la FIFA, pero el Comité Ejecutivo (cuyos miembros son elegidos por las confederaciones) ha acabado limando mucho sus propuestas, tanto que al final las reformas implantadas eran meros parches inútiles que sólo conseguían empeorar la imagen externa del organismo. Y Blatter se llevaba todas las críticas, hasta que ha dicho basta. Ya en el Congreso, antes de las votaciones, el suizo pidió en su discurso que las confederaciones asumieran su responsabilidad en todo lo que estaba pasando. Lo interpreté como un llamamiento al orden, como una súplica a los dirigentes continentales para que contuvieran su ansia de dinero y poder y apoyaran alguna de esas tibias reformas que, en el fondo, sólo intentan templar los ánimos de los críticos mientras dejan recovecos para que los trapicheos se sigan produciendo.

Porque esa es la naturaleza de la FIFA que creó Havelange y en la que Blatter ha pasado nada menos que cuarenta años, la misma FIFA que él ha ayudado a crecer y multiplicarse: una manzana horadada por los gusanos que, pese a que cada vez parecía más podrida, nadie ha querido examinar a fondo hasta que los propios gusanos han acabado sacando la cabeza fuera de pura voracidad. Precisamente por eso, porque es indudable que el presidente sabía todo lo que estaba pasando (y, en cierta forma, lo consentía a cambio de, al menos, perpetuarse en el sillón), que Blatter apele justo ahora, tras diecisiete años en el cargo, cuatro días después de ser reelegido y tres después de la primera reunión del Comité Ejecutivo, al inmovilismo de las confederaciones para justificar su adiós es algo que cuesta muchísimo entender. Sobre todo porque su marcha no cambia absolutamente nada: dice que sin la presión de tener que ganar unas elecciones va a poder proponer reformas más profundas en los meses que pasen hasta la celebración del Congreso extraordinario que elegirá su sucesor, pero esas reformas deberán ser aprobadas por el Comité Ejecutivo (que parece evidente que hace tiempo que no controla) y el propio Congreso. Y, llegado el día de designar nuevo presidente, los votantes se enfrentarán a la misma disyuntiva que explicaba el otro día: ¿cuántos tienen el valor necesario para apostar por una reforma integral que derrumbe el ecosistema en el que tan cómodos viven? El tiempo dirá.

Palencia, 1984. Nunca llegué a debutar en Primera.

2 Comments

  1. Kurono

    7 de Junio de 2015 a las 3:00 pm

    Y ahí vamos. Cuando Hevelague le dijo a Blatter “mira el monstruo que has creado”, creo que aparte de crecer en tamaño , la FIFA creció de una manera tan amorfa que no es posible decir si Blatter la controlaba por completo. Los anunciantes (Coca Cola, Hyundai, Visa, McDonald’s, Adidas, etc.) se sienten presionados y es posible que influyan mucho, porque los mejores ingresos de la FIFA provienen de ellos, y perderles sería un golpe durísimo. Pero las Confederaciones más “débiles” (especialmente las africanas) sienten un gran miedo que vuelva un Stanely Rous o gente afín, y les cierre oportunidades. Han perdido a un gran protector, pero por el contrario, también se empieza a erosionar el suelo de corrupción donde se cimentó hace ya unos lejanos 40 años.

    Chuck Blazzer lleva casi 2 años declarando y grabando para el FBI. La información y nombres que ha dado incluyen posiblemente al antiguo hombre fuerte de Blatter en CONCACAF, Jack Warner, los ya renombrados “dinosaurios” de la CONMEBOL, Grondona, Texeira, Marin, Figueredo y Leoz, el secretario general Jerome Valcke, las comitivas electoras para los Mundiales de 1998 y 2010, investigaciones de como ganaron Rusia y Qatar los campeonatos para 2018 y 2022 respectivamente.

    ¿Podríamos ver, aunque sea un cambio en las caras de la FIFA, lo mismo que en sus prácticas? Aun no sabemos completo el “Informe García”, que según parece, revela más de lo que la FIFA quiso revelar. Y una cosa más, gente como Angel María Villar y Nöel Le Graët apoyaron a Blatter, cosa que de seguro fastidió a gente como Javier Tebas y Michael Platini. Pero, antes de esta renuncia eran intocables, ahora su futuro es oscuro y difuso, difícilmente creo que sobrevivan, porque la FIFA no les podrá ya brindar protección.

    Y hablando de protección, es increíble como los delegados de la FIFA gozan de un estatus de diplomáticos. La CONMEBOL (por poner un caso emblemático) de hecho tiene un estatus diplomático, con inmunidad y toda la cosa. Esto ha provocado la eternización de los directivos en su silla; gente como Grondona y su anillo “Todo pasa” estuvieron la increíble cantidad de 36 años como presidente de la AFA, ¿cómo puede exigírsele cambios a semejante gente? Primero, debería haber un límite para el tiempo de presidencia, Villar ha estado eternizado ahí, va para un Grondona. Si vamos revisando quienes son los directivos, es gente que ya ha tenido mucho tiempo en el poder y goza de un poder abusivo. Muchas cosas y abusos se arreglarían con imponer un límite en el tiempo que se mantienen en el cargo.

  2. Jorge Ley

    9 de Junio de 2015 a las 10:59 am

    Como siempre, muy interesante lo de Kurono. Habría que aclarar, porque parece que hay quien ve esto como casos aislados, que la corrupción en FIFA es sistémica. Las designación de Qatar es la corrupción misma, en estado puro y que recuerda a la corrupción en su fase más primitiva: Maletines, relojes o contar dinero en autos. Como Alfonso Rus.