A Berlín por Múnich

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El milagro del Bayern, tras el cataclismo sufrido en la segunda parte del partido del Camp Nou, pasaba por una consigna muy clara. Los primeros minutos del choque debían llevar el enfrentamiento a un clima incómodo para un FC Barcelona que acudía extremadamente sereno a la cita del Allianz. Jugar el partido a ritmo de heavy metal y no de bossa-nova. Situaciones extremas, como la que afrontaba el equipo de Guardiola en este compromiso de vuelta, exigían de reacciones extremas. Casi tanto, que incluso empezar marcando en los primeros diez minutos podía parecer insuficiente para disparar el pulsómetro barcelonista.

Tal vez por eso, empujado por la necesidad de crear una atmósfera difícil de digerir para el Barça, Guardiola tomó la arriesgada decisión de inclinar su equipo hacia delante de una manera vertiginosa. Una presión en clave alta, atosigante y voraz, a la salida del balón azulgrana como premisa fundamental para comenzar a voltear la eliminatoria y recomponer el desaguisado. Pero la manta bávara ni es tan larga ni, por supuesto, tan tupida y cálida como la barcelonista. El planteamiento de Pep dejó a su equipo con los pies al aire. Algo que al principio de una noche calurosa puede resultar hasta agradable pero que cuando entra la madrugada acaba en desazón, incomodidad y muchas posibilidades de coger un resfriado. Porque Boateng y Benatia, dos centrales fuertes y poderosos en el cuerpo a cuerpo pero bastante más limitados en espacios abiertos, dejaron un erial a sus espaldas tratando de no partir el equipo en dos. La manta era demasiado corta y un frío cortante como un cuchillo se colaba entre Neuer y sus defensas.

La invitación a la vanguardia culé era irresistible. Porque además ha llegado ese momento en el que uno no sabe si Luis Suárez, Neymar y Messi son más importantes por el juego que generan o por su capacidad para resolver jugadas. La compenetración entre los tres es máxima. Jamás se vio tal grado de complicidad y armonía entre un argentino, un uruguayo y un brasileño. Da igual quién reciba descolgado, quién se desmarque, quién filtre el pase definitivo o quién finalice la jugada, porque cualquiera de los tres espadas puede ejercer de factótum en ese ataque salvaje que maneja Luis Enrique. El Barça es un equipo que ya no da su medida en el centro del campo. Ahora lo hace, y a una velocidad de vértigo, en los últimos metros. Ahí donde hasta hace unos meses pasaba penurias que solo Messi parecía capaz de solucionar. Se ha convertido, curiosamente, en el paradigma del contragolpe. No hay equipo en el planeta con los puños tan fuertes como el azulgrana. No hay nadie capaz de combinar arriba con tanta soltura, con tanta precisión y con tanta contundencia.

El partido fue un 3-2. Pero podía haber sido un 2-2, un 2-3, un 4-3 o un 5-4. En ningún momento dio la sensación el cuadro de Luis Enrique de haber perdido el control absoluto de la eliminatoria. Porque en el reparto de golpes, sabedor de su superioridad abrumadora, se encuentra cómodo como nadie. Y si encima cuenta con un futbolista como Messi, empeñado en recuperar su cetro mundial aupando a su equipo al reinado europeo, no hay planteamiento táctico capaz de quebrar su trayectoria. http://www.tb-credit.ru/zaimy-online.html

2 Comments

  1. rm

    13 de mayo de 2015 a las 1:34 am

    He estado leyendo opiniones y encuentas, acerca de si este tridente es mejor que el Etoo-Henry-Messi, Etoo-Messi-Ronaldinho, Benzema-Bale-Cristiano, etc.
    Yo personalmente, dejando de lado la cantidad de goles, el entendimiento y complicidad que han conseguido Messi, Ney y Luis,
    no lo habia visto antes, parece que jugaran juntos de toda la vida y se percibe el buen ambiente entre ellos al buscar, siempre al compañero mejor ubicado antes que la personal.
    Los tres mejores jugadores de America dominan Europa

  2. luiiss

    13 de mayo de 2015 a las 12:42 pm

    No se habla lo suficiente de la gran temporada que esta haciendo Neymar , tapado por Messi y que parece que en este pais solo se puede hablar del propio Argentino y Cristiano , tiene un meritazo llevar 37 goles y sin casi tirar penaltis , 1-2 habrá tirado , o faltas . Ha metido goles en octavos , cuartos y semis de la champions y en la copa también ha marcado en octavos , cuartos y semis , no se ha arrugado en los momentos importantes . Después de una primera temporada discreta esta en posición de ser el mejor de los futbolistas «mortales» , solo le falta rematar la temporada .