La diferencia Thievy

Thievy bi

Thievy Bifouma (Saint-Denis, Francia, 1992) no es un futbolista al que los niños quieran parecerse. Más allá de su extravagante y desenfadado aspecto, su rendimiento habitual difícilmente podría situarle entre los escogidos. Es inconstante, inestable e inconsciente. Inconsciente, al menos, de hasta dónde podría llevarlo su potencial. Porque cuando a Thievy le da por jugar, cuando le da por ofrecer una de esas tardes como la del pasado domingo ante el Eibar, queda patente que si esas actuaciones se produjesen con mayor frecuencia el franco-congoleño aspiraría a hacer carrera en equipos que pelean por metas mayores. Pero Thievy es como es. Un prodigio de fuerza y potencia al que le da pereza exhibirse de manera regular y que a sus casi veintitrés años no parece, de momento, dispuesto a aprovechar ninguna de las oportunidades de triunfar que su talento le ha ido procurando desde que debutase bien jovencito en el fútbol profesional.

Tal vez Thievy sea un lujo para la UD Almería. Puede que la manifiesta evanescencia del atacante criado en el Racing de Estrasburgo suponga un capricho que un club de las apreturas y urgencias del almeriense no pueda permitirse. Porque no resulta rentable aparecer como una de las dos referencias ofensivas del equipo (junto a Tomer Hemed) y presentar una paupérrima credencial de dos goles en en un total de veinticinco partidos ligueros. Una cifra muy alejada de lo que se espera de un jugador como él. En el horizonte languidece su fenomenal año en Las Palmas, hoy ya lejano después de las tres últimas y desconcertantes experiencias en Espanyol (repescado y renovado tras su fenomenal año en Canarias), West Brom y Almería. Y desconcierta que un futbolista capaz de firmar una temporada tan notable como aquella no haya sido capaz de mantener el nivel en circunstancias ciertamente favorables para su rendimiento.

Hoy Thievy no estará en el partido que su equipo debe disputar en el Santiago Bernabéu. Y no lo hará porque alguien, no sé si él mismo, su técnico o quién, continua considerándolo un jugador referencial y básico para las aspiraciones almerienses de conseguir salvar la categoría y decidió que forzara la suspensión por acumulación de amonestaciones para hacerla coincidir con el complicadísimo compromiso de Chamartín. Como si su concurso para lo que resta de campeonato fuera imprescindible. Como si su presencia resultara diferencial en los partidos decisivos.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com