Destituciones

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Yo no sé si es el desapego emocional, el escaso interés que me despierta (propiciado, entiendo, por el paupérrimo nivel y la escasa competitividad ofrecidos regularmente sobre el césped) o la vorágine informativa en la que se convierten los equipos del tramo final de la tabla en este último tercio del campeonato, pero confieso que llega un punto en el que me cuesta seguir la actualidad de aquellos equipos que pelean por evitar el descenso. Que te sorprendes cuando descubres que Lucas Alcaraz se sienta en el banquillo del Levante y que Djukic ya no lo hace en el del Córdoba desde hace semanas. Es un clásico de estas alturas de campaña, potenciado en los últimos tiempos por las enormes diferencias existentes entre la mitad noble de la clasificación y la mitad menos pudiente y por unas plantillas, sometidas a profunda y obligada renovación cada verano y el consecuente apuntalamiento en el mercado invernal, que muy a duras penas dan el nivel mínimo exigido para competir con ciertas garantías en la máxima categoría.

El último en dar el volantazo ha sido el Almería, tras la destitución de Juan Ignacio Martínez que siguió a la dolorosa derrota (1-4) ante el Levante del pasado fin de semana. Y no es el primer cambio brusco de dirección en el club almeriense. JIM ya reemplazó a Francisco allá por el mes de diciembre. Una nueva propuesta, un nuevo director de orquesta, una nueva relación en el vestuario. Con todo lo que ello implica. Y todo, en el convencimiento de la conveniencia de cambiar de moto en mitad de la carrera. Porque vamos a pensar que no todo responde a una maniobra a la desesperada. Vamos a suponer que no es la vieja estrategia final de aporrear todos los botones del joystick sin lógica ninguna en confianza de que, en un guiño de la fortuna, nos salga el combo magistral que nos saque del atolladero de manera brillante.

En el Estadio de los Juegos del Mediterráneo pretenden que lo que no funcionó ni con Francisco, técnico que ya les salvase la pasada temporada, ni recientemente con JIM, lo haga ahora con Sergi Barjuan. Y si la Liga constase de ochenta jornadas y el equipo continuara sin encadenar las victorias de manera holgada, seguirían probando fortuna con uno y otro técnico. Despreciando la estabilidad y apostando ciegamente por la inmediatez, por continuar cabalgando en la cresta de la ola al precio que sea. Y lo peor de todo es que hablamos del Almería como podíamos haber hablado de otros seis o siete equipos más.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

13 Comments

  1. Javi Duro

    7 de Abril de 2015 a las 1:56 pm

    Escribir esa entrada es como no escribir nada. Lo que aporta y nada es lo mismo. Quizá no te guste seguirlos porque no son tu equipo. Si el tuyo estuviese implicado en el descenso, seguro que sí. En fin, el cuento de siempre.

  2. Dichio

    7 de Abril de 2015 a las 2:08 pm

    Javi,

    ¿Sigues tú diariamente al, pongamos por ejemplo, Club Deportivo Tenerife?

  3. Javi Duro

    7 de Abril de 2015 a las 2:13 pm

    No, no lo sigo, pero si mi equipo es el Granada CF por ejemplo, me gusta saber los equipos contra los que pelea por salvarse su situación, ver sus partidos, lesionados, etc. Eso ya cada uno…

  4. Arbeloa Clearwater Revival

    7 de Abril de 2015 a las 3:48 pm

    @Javi Duro

    Es interesante cómo, habiéndote quedado sólo con la primera frase del artículo, juzgues tan deprisa que no aporta nada en su conjunto.

    Porque a ver si ahora Barba va a tener que seguir al dedillo la actualidad del Granada, del Córdoba, del Almería o del Depor para escribir unas líneas acerca de la “apuesta ciega por la inmediatez”, que es de lo que va el asunto. Esa cosa tan del fútbol patrio, especialmente habitual en los equipos modestos y aún más especialmente habitual cuando está acabando la Liga, de fulminar entrenadores como si aquello fuera a salvar los muebles. Como un resorte automático.

    Eso, claro, enmascara las vergüenzas de una directiva que tal vez no haya estado a la altura, pero que se aferra con uñas de hierro a la silla. La planificación ha podido ser un desastre, las incorporaciones, intrascendentes; los medios, imposibles, y ya si hablamos de problemas de salarios… Pero el fulminado es siempre el entrenador, es la solución inmediata para calmar a las masas. Hoy se habla del Almería como de aquí a dos meses podremos hablar de otros tantos, como se dice en el artículo

  5. xtaoth

    7 de Abril de 2015 a las 6:11 pm

    @Javi Duro

    Creo que no entiendes el transfondo del artículo, que no es que el autor no siga la actualidad de esos equipos, sino la verdadera transcendencia del cambio de entrenador que, a medida que se acerca el final de temporada, crece como las setas en época de lluvia, en una medida desesperada por arreglar el ‘merdé’ que fué la planificación de la temporada.

    Yo no estoy de acuerdo. Sí que es cierto que es más fácil quitar al entrenador que cambiar de plantilla pero, a estas alturas, es lo único que puedes hacer.

    A demás, los equipos con recursos limitados tienen el problema que, cuando el entrenador se asienta, todos acaban conociendo cómo atacar y defenderte.

    …Otra cosa es que, una vez finalizada la temporada, rueden las cabezas que tocan. ESO es lo realmente difícil…

  6. Miquel

    7 de Abril de 2015 a las 7:42 pm

    Que te sorprenda que Alcaraz sea el entrenador del Levante dice mucho del desprecio que muestras por los equipos que se están jugando las habichuelas ahí abajo. Qué tragedia lo de Ancelotti, y qué confianza muestran en él, eh. Lo presupuestado para el año que viene vendrá a ser lo mismo.

  7. Borja Barba

    7 de Abril de 2015 a las 9:05 pm

    Me sorprende muchísimo que, tanto Javi como Miquel, no hayáis sabido leer entre líneas y os hayáis quedado con el mensaje más primario.
    Creo que, si habéis seguido mínimamente el hilo argumental de mis escritos e intervenciones, se me podrá tachar de muchas cosas menos de poco respetuoso o despectivo con ‘los que se están jugando las habichuelas ahí abajo’. Más bien todo lo contrario.

    De los últimos ocho equipos de la clasificación a día de hoy, solo Elche y Deportivo no han destituido a sus entrenadores. Por alguno de ellos, Almería es un caso, han pasado incluso tres técnicos en lo que llevamos de temporada. Si no es para llevarse las manos a la cabeza, más allá de ‘desprecios’ a los de abajo, es que la sinrazón ya está más extendida en nuestro fútbol de lo que yo pensaba.

    Tres equipos tienen que bajar y es evidente que la cosa va a estar entre los que más o menos se sospechaba a principio de temporada. O quizá es que alguno esperaba entrar en Europa League.

  8. Borja Barba

    7 de Abril de 2015 a las 9:13 pm

    xtaoth

    El problema no es tanto el echar al entrenador como las consecuencias de ello. ¿Garantiza algo aparte de un nuevo petardazo al presupuesto de la temporada (presu-qué?)?

    Estoy con Arbeloa Clearwater en que echar al entrenador es casi siempre una maniobra para enmascarar la mediocridad de unas juntas directivas que disparan con pólvora ajena en la mayoría de sus casos y a las que, generalmente, los clubes se la pelan más allá de la dimensión económica y material de estos. Incapaces de asumir un error propio, en la planificación, en la contratación del técnico equivocado o en la confección de la plantilla, tiran siempre de la cuerda más fina y débil. Lo dicho, disparan con pólvora ajena. Así es muy sencillo.

  9. maniche14

    7 de Abril de 2015 a las 11:33 pm

    Grandes artículos se hacen en esta revista y esta muy bien que después de intentar saltar por la ventana tras mirar el marca…y tantos otros… alguien escriba lo que piensas. Se esperan con impaciencia vuestros artículos, y Buenisimo el del fisio de anfield

  10. xtaoth

    8 de Abril de 2015 a las 9:52 am

    @Borja

    Precisamente de eso iba mi última frase: Nunca ruedan las cabezas que tocan cuando tocan.

    Pero… A mitad de la segunda vuelta con el mercado cerrado, el presupuesto ajustado y viendo cómo todos los rivales te conocen todas tus debilidades y tu entrenador no es capaz de sorprender, ¿que haces? ¿Esperas a final de temporada, te encoges de hombros y dices ‘es culpa mía’ y rezas porque haya tres peores que tú?

    Cambiar el director deportivo es una opción, pero eso implica también cambio de entrenador. Y tampoco te asegura mucho… Y te lo dice uno del Mallorca que lo está viviendo en vivo y en directo 😛

  11. Leon

    8 de Abril de 2015 a las 1:26 pm

    Borja, en el caso del Depor no se ha destituido a Victor Fernandez a pesar de que el sentir muy mayoritario de la afición es que jamás debió venir. Y todos pensamos que ya es tarde para echarlo, porque de hacerse debió ser antes de navidades. El equipo no está trabajado, falta fondo físico y la estrategia nos está matando (lo que nos hacen y lo que no hacemos)

    Gravisimo error de la directiva novata echar frivolamente a un entrenador como Fernando Vazquez que cumplió holgadamente los objetivos (ascender con jornadas de sobra con una plantilla muy justita para segunda) y que además comprendía lo que el club significa para traer a un tipo del pasado, con nulos resultados desde 1995 y que solo sabe hablar muy bien y engatusar a ciertos periodistas.

    Lo siento, pero estamos muy quemados y nos veo en segunda otra vez. Eso sí, con excusas de “mala suerte”, “merecimos más”, “el futbol es injusto”… En esta liga tan barata, seguramente la peor de la historia, descender es un grave pecado. La permanencia rondará los 35 puntos.

    PD. perdón por el desahogo…

  12. deSardinett

    8 de Abril de 2015 a las 3:33 pm

    En los últimos años la diferencia entre el vagón de adelante y el vagón de atrás de esta Liga está llegando a ser abismal. Este mismo fin de semana se vio claramente como el Granada se presentó en el Bernabeu no ya con un planteamiento tímido y casi de infantiles, si no con un nivel en determinadas posiciones (centrales, portero, delantero) que no alcanza al que se espera en un equipo participante de lo que se supone que es la mejor liga del mundo. Algo similar puede decirse del Córdoba, Almería, Levante, Depor… Equipos con plantillas hechas a base de retales y descartes en el mejor de los casos, cuando no directamente fabricados tras oscuros negocios con sociedades de gestión o representantes.

    Más allá de lo obvio que resulta el que cortar la cabeza del entrenador es el camino fácil y que en general no sirve de nada y que el Córdoba y el Granada tienen un futuro muy oscuro, también hay que pensar quién es el verdadero responsable. Muchas veces el entrenador no está capacitado para enfrentarse al reto de llevar un proyecto en primera división, pero la culpa es de quién le pone ahí y los aficionados deberíamos dirigir más nuestras quejas al palco y menos al banquillo.

  13. Fran

    12 de Abril de 2015 a las 11:37 am

    El Almeria fuera del descenso. Grande sergi.