La bestia Iborra

SEVILLAiborra

Supongo que Joaquín Caparrós fue el primer sorprendido. Era el verano de 2003 y el de Utrera iniciaba su cuarta campaña al frente del Sevilla FC. A esas alturas, después de un ascenso y dos años sin apuros en Primera, toda España conocía al dedillo el libro de estilo del peculiar técnico sevillista: presión, velocidad y contundencia. Era un Sevilla incómodo, pegajoso, que caminaba sobre la fina línea que siempre separa la intensidad y la tan manida “agresividad bien entendida” de la violencia. Era, en definitiva, el Sevilla de Pablo Alfaro y Javi Navarro, pero también era el Sevilla de Reyes y Gallardo, y el de Antoñito y Víctor Salas, y el de Moisés y Marcos Vales, porque a principios de siglo en Nervión habían tenido que reinventarse a base de chavales de la casa y fichajes de saldo. Era el embrión del equipo campeón que estaba por venir pero, sobre todo, y antes incluso de que lo supiéramos de verdad, aquel era ya el Sevilla de Monchi. El antiguo portero metido a director deportivo empezaba a construir su fama de mago del scouting (antes de que la palabra scouting significara algo en nuestras vidas) con fichajes como el de Dani Alves, un desconocido juvenil brasileño que había llegado a préstamo del Bahía y que sólo había necesitado diez partidos en media temporada para demostrar su calidad. Pero me desvío, como casi siempre.

El caso es que aquel verano Caparrós necesitaba músculo para apuntalar su centro del campo y su director deportivo le trajo al que probablemente fuera el tipo más musculado del brasileirao, un prometedor mediocentro del Sao Paulo que atendía al nombre de Júlio Baptista. La bestia aterrizó en Sevilla un 4 de agosto, después de jugar la Copa de Oro de la CONCACAF como pivote defensivo con la selección sub’23 de Brasil (con Diego, Kaká y Robinho, entre otros, por delante de él), y al día siguiente hizo su primer gol en un amistoso contra el San Fernando. Lo demás es de sobra conocido: Caparrós se percató enseguida de que aquel hombretón podía ser un auténtico bulldozer en la mediapunta, escoró a Reyes a la izquierda y colocó a Pep Martí y Casquero por detrás del brasileño para que éste no tuviera que preocuparse demasiado de correr hacia atrás. Dos años, 40 goles en Liga y 25 millones de euros después, Baptista dejaba al Sevilla firmemente asentado en puestos europeos y ponía rumbo al Bernabéu.

Han pasado diez años y creo sinceramente que es muy poco probable que Vicente Iborra repita ese camino. Pero es inevitable acordarse del bueno de Baptista cuando uno ve la reconversión a  la que Unai Emery ha sometido al valenciano, que llegó el año pasado desde el Levante como un mediocentro defensivo de aceptable nivel y que, de repente, ha empezado a destacar como mediapunta. A Iborra le falta potencia, velocidad y, sobre todo, el olfato goleador de su precedente brasileño (quizás por eso ha tardado un año y medio en pasar a la mediapunta y no dos entrenamientos), pero aporta todo lo que su técnico le pide: entrega, lucha, juego aéreo y de espaldas y llegada constante desde segunda línea. Trabaja para que brillen sus compañeros, como siempre ha hecho, pero tan cerca del área rival que ahora es él quien se lleva buena parte de los flashes. Pedir para Iborra un hueco en la selección quizás fuera excesivo; no alegrarse porque uno de esos jugadores que parecían condenados a la eterna oscuridad del doble pivote disfrute de un momento de gloria ofensiva es no tener corazón.

 

Adenda: como bien me señala Ángel iturriaga (@anituarco en Twitter), en realidad Iborra siempre jugó como mediapunta en las categorías inferiores del Levante e incluso debutó en el primer equipo granota como delantero. Posteriormente se adaptó al mediocentro y ahora Emery le ha devuelto a su puesto originario. Dicho queda.

Palencia, 1984. Nunca llegué a debutar en Primera.

4 Comments

  1. Full Norbert

    24 de marzo de 2015 a las 10:33 pm

    Buen articulo, no recordaba para nada que Baptista empezase siendo pivote defensivo, siempre pensé que jugaba arriba. Sorprende y mucho lo de Iborra, no porque no sea ahí bueno el chaval, sino por la cantidad de buenos centrocsmpistas ofensivos que tiene el Se villa ahí y que se haya hecho con el puesto en una zona en la que nadie pensábamos que pudiese jugar allí.

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  3. Antonio

    25 de marzo de 2015 a las 10:00 am

    Iborra empezó su carrera como futbolista profesional jugando en la posición de delantero centro.

  4. Carlos

    14 de abril de 2015 a las 7:07 pm

    No me imaginaba que Iborra jugara de delantero centro, me esperaba algo más acorde a alguna posición defensiva ya que siempre actúo de mediocentro stopper