El debate Jémez

jemezrayo

Ha sido esta última una semana pródiga en debates tan estériles como recurrentes en nuestro fútbol; de esos que, como el Guadiana, aparecen y desaparecen pero siempre están ahí, dispuestos a brotar periódicamente para solaz de tertulianos y discutidores en general. Desde el domingo anterior hemos hablado, por ejemplo, de la clásica dicotomía madridista sobre el perfil que debe tener el entrenador del club merengue; eterna discusión que, gracias a la feliz ocurrencia del actual inquilino del banquillo del Bernabéu, será desde ahora y para siempre el debate del látigo o la mano blanda. Paralelamente resurgió una polémica más moderna pero ya casi igual de entrañable, la de la sede de la final de Copa cuando el Barcelona (y/o el Athletic Club) sea uno de los contendientes; cuestión irresoluble mientras pitar himnos siga de moda y España y su federación de fútbol permanezcan tal y como las conocemos. Y, por si aún quedaban fuerzas después de reutilizar durante siete días los mismos argumentos de cada año, el calendario nos tenía reservado un postre a la altura: la visita del Rayo Vallecano de Paco Jémez al Camp Nou, con su habitual batalla paralela entre los defensores a ultranza de un estilo plástico, exitoso e innegociable y los críticos de un planteamiento que en estos partidos sólo garantiza la goleada en contra.

Lo cierto es que, a lo largo de los tres años de Jémez en su banquillo, el Rayo ha sido el invitado perfecto para los grandes: venía a tu estadio y te dejaba jugar, proponiendo además un fútbol vistoso con el balón en los pies, pero no llegaba a complicarte de verdad el partido, se llevaba un saco y salía igual de satisfecho que tú, así que todos contentos. En la temporada 2012/2013 los resultados en casa de los dos grandes fueron cortos (2-0 en el Bernabéu y 3-1 en el Camp Nou), pero en las dos siguientes campañas se ha llevado un 5-0 y un 5-1 en Concha Espina y un tenístico 6-0, 6-1 del coliseo blaugrana. Sumando los partidos de Vallecas, y a la espera de la visita que los merengues rendirán en abril, hablamos de cero puntos en once partidos, con 5 goles a favor y 41 en contra. Datos, sin más. Como dato es que, en este tiempo, y pese a encajar también alguna goleada escandalosa, equipos de la zona baja como Valladolid, Granada, Getafe, Elche, Levante, Osasuna, Celta, Espanyol o Zaragoza sí han sido capaces de rascar algo positivo en alguno de sus partidos contra Real Madrid y F.C. Barcelona. Igualmente, también es un hecho objetivo que esos puntos arañados ante los grandes no siempre sirvieron para evitar el descenso de quienes los sumaron, mientras que el Rayo se ha ido salvando sin excesivos apuros. Que al final es lo que importa, claro, pero el debate surge precisamente porque esos cuatro partidos anuales son los que afectan directa e indirectamente a Real Madrid y F.C. Barcelona. Somos así. Qué le vamos a hacer.

Con la convicción de que para un equipo de la zona media-baja de la liga española lo normal en el Santiago Bernabéu y el Camp Nou es salir trasquilado, Paco Jémez responde con católica resignación ante el destino divinamente trazado y se niega a variar un planteamiento que es evidente que no funciona. No funciona para los que creemos que en el fútbol no hay nada imposible; para quienes creemos que si el fútbol es tan grande es, en buena medida, porque incluso en el más imponente de los escenarios hay resquicio para la sorpresa más inverosímil; para los que, en definitiva, creemos en que la importancia de cada partido está en los tres puntos en disputa. Pero Paco lo tiene claro. Para él, jugar esos partidos es un premio que hay que disfrutar sirviéndose una ración doble del estilo que hasta ahora ha permitido a su Rayo Vallecano volver allí tres años seguidos. Paco busca competir igual en cada partido aunque para eso algunos partidos casi no parezcan de competición, bajo la idea de que su mensaje y su filosofía de juego sólo calan en su plantilla si se mantienen incluso en las condiciones más desfavorables. Para Jémez, jugarle al Barça como le jugaría al Granada hará que jugarle al Granada resulte luego más fácil, porque el sistema se habrá puesto a prueba ante los mejores del mundo.

Pero si introducir ajustes específicos de cara a un partido que probablemente vayas a perder de todas formas implica, según esta filosofía, poco menos que malgastar una semana, tampoco acabo de ver claro que salir sistemáticamente goleado de esos partidos concretos refuerce realmente algo. Si encerrarse contra los grandes no asegura un buen resultado, jugar (y perder) como hace el Rayo contra esos equipos tampoco garantiza salvarte, a pesar de que hasta ahora así haya ocurrido: como dicen los estadísticos, correlación no siempre implica causalidad. Al fin y al cabo, el secreto del Rayo, lo que le ha ayudado a salvarse con suficiencia pese a sus limitadísimos recursos y a cambiar dieciocho jugadores cada verano, no es mantener su estilo ante los grandes, sino tenerlo ante el resto. Y no termino de ver que esos hipotéticos cambios (que ni siquiera tendrían por qué ser drásticos) supusieran un obstáculo insalvable para la siguiente semana de entrenamientos, como si intentar algo distinto contra los grandes hipotecara las opciones de victoria en uno de esos partidos de la auténtica liga del Rayo. Porque, voluntariamente, el Rayo de Jémez decide jugar una liga de 34 jornadas, y en estos tres años la ha jugado de maravilla, pero al final uno nunca sabe dónde se puede ganar el puntito que certifique el cumplimiento del objetivo. Y por ello nunca acabaré de entender esa tozuda negativa a intentar puntualmente algo distinto a lo que nunca ha funcionado.

No puedo creer que, sin la presión de tener que obtener un resultado positivo en un partido teóricamente imposible, una plantilla profesional no pueda trabajar durante unos días ciertos ajustes concretos que tal vez (sí, sólo tal vez) le otorguen alguna posibilidad que de otro modo ya está comprobado que no existe. Pero Paco, que es el entrenador (con carnet, además) dice que no, y es que no. No sé. Ya digo que el debate es, como suele pasar con casi todos los debates futbolísticos, completamente estéril y sólo sirve para pasar un rato más o menos entretenido. Y precisamente por eso, porque en el fondo nos entretiene, la pena es que es muy posible que hayamos vivido su última edición. Porque cuando el próximo año Paco Jémez entrene al Brentford podremos seguir discutiendo, pero sin Madrid y Barça de por medio nos va a resultar todo bastante más artificial.

Palencia, 1984. Nunca llegué a debutar en Primera.

11 Comments

  1. Reviz17

    9 de marzo de 2015 a las 1:43 pm

    Yo soy muy de debates futbolísticos estériles (excepto el arbitral). A mi lo que realmente me fastidia es que este debate lo generan los seguidores de Madrid o Barça, dependiendo de la ocasión, como si Paco Jémez les debiese algo a ellos. En esta liga sólo existen los debates cuando perjudican (que no cuando benefician) al Madrid o al Barça.

    Lo único cierto es que a final de temporada el Rayo queda en primera, y ya van cuatro, que tienes a gente como Diego Costa o Michu internacionales, gente fuertemente revalorizada tras su paso por Vallecas lo que convierte al Rayo en un club atractivo para recibir cesiones, no olvidemos que es un club que cada temporada cambia a más de media plantilla, y para terminar gente como Baptistao, Coke, Michu, Figueras o Arribas vendidos a un buen precio lo que supone la vida para el Rayo.

    A pesar de todos estos méritos los seguidores del Madrid y del Barça, gente que sólo ve cuatro partidos (en el mejor de los casos) del Rayo al año, critica a Jémez porque sale goleado del Barnabeu o del Camp Nou resultado que no beneficia a los intereses de su equipo. Que nos disculpen.

  2. an_dario

    9 de marzo de 2015 a las 3:05 pm

    Pocos entrenadores quedan en el mundo que sean capaces de invariar su estilo y/o forma de jugar (que no disposición táctica sobre el campo) como Paco Jémez. El primer tiempo, pese a conceder muchas ocasiones a la contra, fue controlado aún perdiendo por sólo un gol. Tan persistente fue en su idea Jémez que logró el descuento, amén de la enésima “burrada” de Alves, atacando de la misma forma en esa jugada que en todo el partido.
    Jémez es de esos entrenadores que saben que el fútbol es espectáculo para la grada y así quiere que recuerden a su equipo, más allá que un mastodonte como el Barça se lo pueda llevar por delante. Yo aplaudo su propuesta.

  3. Reviz17

    9 de marzo de 2015 a las 7:29 pm

    Yo soy muy de debates futbolísticos estériles (excepto el arbitral). A mi lo que realmente me fastidia es que este debate lo generan los seguidores de Madrid o Barça, dependiendo de la ocasión, como si Paco Jémez les debiese algo a ellos. En esta liga sólo existen los debates cuando perjudican (que no cuando benefician) al Madrid o al Barça.

    Lo único cierto es que a final de temporada el Rayo queda en primera, y ya van cuatro, que tienes a gente como Diego Costa o Michu internacionales, gente fuertemente revalorizada tras su paso por Vallecas lo que convierte al Rayo en un club atractivo para recibir cesiones, no olvidemos que es un club que cada temporada cambia a más de media plantilla, y para terminar gente como Baptistao, Coke, Michu, Figueras o Arribas vendidos a un buen precio lo que supone la vida para el Rayo.

    A pesar de todos estos méritos los seguidores del Madrid y del Barça, gente que sólo ve cuatro partidos (en el mejor de los casos) del Rayo al año, critica a Jémez porque sale goleado del Barnabeu o del Camp Nou, resultado que no beneficia a los intereses de su equipo. Que nos disculpen.

  4. theblues

    10 de marzo de 2015 a las 8:44 am

    El 40-2 parcial en los últimos 9 enfrentamientos del Rayo-Barça es tremendo. Pero, está claro, él busca la salvación en 34 partidos en vez de en 38. Personalmente, su forma de afrontar esos partidos me parece correcta. Lo que me parece mal es que falte al respecto a los que no la comparten, como hizo con el entrenador del Celtic (“Me daría vergüenza jugar como el Celtic en el Camp Nou”). Poco después de esas palabras, el Celtic ganó al Barça, y el Rayo salió goleado.

    De todas formas, hay una cosa del Rayo Vallecano de Jémez que me gusta y suele pasar desapercibida: odia empatar. Es de los pocos entrenadores que se da cuenta de un asunto matemático muy sencillo: la diferencia entre ganar y empatar es el doble que entre empatar y perder. De hecho, en la temporada 2012/2013, empata solo 5 partidos de 38 (solo empata menos el Barça, que gana 32 partidos). En la 2013/2014 empata 4 de 38 (nadie empató menos). Y en la actual lleva 2 de 26.

    Me recuerda mucho a Rober ‘Minutochenta’ Arena: http://hemeroteca.riazor.org/la-diferencia-1015791.

  5. xtaoth

    10 de marzo de 2015 a las 9:39 am

    Y yo me pregunto… Si Paco Jémez cambiase su discurso en esos partidos, ¿las criticas hacia él amainarían? ¿O mutarían y dirían ‘pues si juega así contra el Barça y Madrid, podría hacer lo mismo contra Atlético, Sevilla y Valencia’?

    Aquí estamos en lo de siempre: Las críticas a la gente que se atreve a ser kamikaze. Los defensores del fútbol como un juego que se juega a marcar goles o los defensores del resultado por lo civil o lo criminal. Bilardistas contra Menottistas 😛

    Mi respuesta (y mi intuición me dice que Paco debe pensar algo parecido) es que ganar mola, pero ganar con estilo mola mucho más.

    Los críticos de su estilo contra Madrid o Barça son los que preferirían que España hubiese cambiado radicalmente a los primeros signos de cansancio, los que claman porque el Barça cambie después de las tortas que se ha pegado en las últimas temporadas o los que miran con una media sonrisa sarcástica la política de fichajes del Bilbao.

    El estilo es lo que diferencia a los ganadores de los históricos. Lo que hará que se recuerde al Barça de Guardiola por encima del Inter o Chelsea, que hará que se recuerde a España por encima del europeo de Grecia o el mundial de Italia, que hace que el Bilbao sea respetado cada vez que consiga un hito y que está haciendo que hablemos de Paco Jémez y su Rayo por encima del resto de equipos de ‘su’ liga.

    Y por cierto: habrá otros equipos que han rascado puntos contra Madrid y Barça, pero cuando el Rayo lo consiga, no sólo conseguirá tres puntos, sino que encima será la leche en verso que lo hayan hecho así…

  6. Dr. K

    10 de marzo de 2015 a las 11:54 am

    La analogía que se me ha venido a la cabeza al leer este texto es la siguiente: en la discoteca hay dos chicas guapas y todos los chicos se quieren liar con ellas. La estrategia de los feos es sacarles cubatas para ver si se les suben a la cabeza y pueden aprovechar para tocar un poco de teta. A veces (las que menos) funciona, pero la mayoría de las veces sólo les vale para desprenderse de un buen puñado de euros, cuando no para ganarse directamente una bofetada. Entre los feos, hay uno que dice: “no, yo voy a ser un hombre decente y me voy a valer de mi humor, mi buena conversación y mi personalidad interesante”. Entonces viene Oscar Díez y dice: “¿Adónde vas, alma de cántaro? ¿Por qué no aprendes de los demás? ¿Por qué no las dejas medio borrachas primero y luego intentas meter mano cuando no estén mirando?”.

  7. Reviz17

    10 de marzo de 2015 a las 12:41 pm

    Yo soy muy de debates futbolísticos estériles (excepto el arbitral). A mi lo que realmente me fastidia es que este debate lo generan los seguidores de Madrid o Barça, dependiendo de la ocasión, como si Paco Jémez les debiese algo a ellos. En esta liga sólo existen los debates cuando perjudican (que no cuando benefician) al Madrid o al Barça.

    Lo único cierto es que a final de temporada el Rayo queda en primera, y ya van cuatro, que tienes a gente como Diego Costa o Michu internacionales, gente fuertemente revalorizada tras su paso por Vallecas lo que convierte al Rayo en un club atractivo para recibir cesiones, no olvidemos que es un club que cada temporada cambia a más de media plantilla, y para terminar gente como Baptistao, Coke, Michu, Figueras o Arribas vendidos a un buen precio lo que supone la vida para el Rayo.

    A pesar de todos estos méritos los seguidores del Madrid y del Barça, gente que sólo ve cuatro partidos (en el mejor de los casos) del Rayo al año, critica a Jémez porque sale goleado del Barnabeu o del Camp Nou, resultado que no beneficia a los intereses de su equipo. Que nos disculpen.

    PD: Me ha encantado la analogía. xDD

  8. Óscar Díez

    10 de marzo de 2015 a las 7:26 pm

    Hombre, las analogías de este tipo suelen funcionar mal, pero en el caso que planteas mi idea sería realmente algo así: eres un tío feúcho que va de decente y eso te funciona más o menos bien con las chicas del montón, pero se estrella una y otra vez cuando intentas entrarle a una de esas top model que juegan en otra liga pero que a veces pierden la cabeza con cualquiera. Con esas eres el perfecto pagafantas y tus amigos te dicen “pero Paco, joder, aprende de lo que hicimos nosotros la noche aquella que triunfamos, con estas tías hay que ir de chico malo”. Y tú, Paco, te reirás y dirás “bueno, bueno, pero hoy me lo he pasado bien simplemente con estar un rato a su lado y si nos ponemos a echar cuentas el que moja más a menudo soy yo”. Y yo le digo que sí, pero que no termino de entender por qué no intenta ligarse en serio a una top de cuando en cuando.

    Y supongo que, según los criterios que parecen predominar últimamente, este comentario entra con fuerza en el ránking de los más machistas jamás publicados por un autor de DDF en esta santa web.

  9. SergioAlonso

    11 de marzo de 2015 a las 5:50 am

    El problema de Paco Jémez es la prensa. Ha habido, hay y habrá tecnicos que hicieron cestas más bonitas y más duraderas con iguales o peores mimbres y no han gozado de tanta prensa.

    En cuanto a lo de Madrid y Barça, un tio que sale relativamente tranquilo tras recibir cinco goles, pues no le puedo tomar en serio.

  10. Cristian

    13 de marzo de 2015 a las 12:19 am

    De acuerdo con que el planteamiento de Paco Jémez no ha servido (de momento) para rascar puntos contra los grandes, pero como bien dices, sí le ha servido para mantener al equipo en primera en las dos temporadas que lo ha dirigido, y va camino de lograrlo también en la tercera.
    No veo a Paco entrenando en la semana previa a enfrentarse a Madrid o Barça ensayando un autobús con sus chicos. Su estilo es irrenunciable y admirable en un equipo con tan pocos recursos y que cambia su plantilla año a año, doblemente admirable.

  11. Tito

    13 de marzo de 2015 a las 12:36 am

    Para mi la cosa es muy sencilla. El fútbol es un deporte donde la estrategia es importante. Por tanto no variar la estrategia dependiendo del rival no me parece inteligente.

    Queda genial decir eso de “no renunciar a nuestro estilo de atacar y tratar bien al balón. Pero como seguidor del Rayo aunque no espero que le ganemos a ningún grande empiezo a estar cansado de las manitas que nos llevamos año tras año gracias a la tozudez del entrenador