Nos quedamos sin radio

dial radio

Soy un enamorado de la radio. Desde que mi padre, inseparable de su transistor y coleccionista de viejas radios de válvulas desde que yo tengo uso de razón, decidió que ya había cumplido la edad suficiente como para meterme el gusanillo y me regaló aquella primera radio infantil de color amarillo, el sonido de la radio ha formado parte de mi vida. Empecé, como muchos, con las radiofórmulas populares. Más tarde, en el proceso educativo de mi afición radiofónica, llegaron la radio nocturna y casi clandestina bajo la almohada, las tertulias deportivas, Supergarcía en la Hora Cero y los carruseles del sábado y domingo por la tarde. Y el dial, en todo lo amplio de su espectro, acabó convirtiéndose en cómplice inevitable de mi desmesurada afición por el fútbol.

No había partido de fútbol sin radio. Primero, porque ver un partido de fútbol en televisión era cosa excepcional y si querías saber cómo iba el Athletic en el Insular tenías que tirar de transistor. Y segundo, porque cuando la televisión comenzó a arrasar con el panorama futbolístico y el pay-per-view llegó a nuestros hogares para no marcharse jamás, la radio se posicionó como el complemento ideal a la imagen. Veías el partido en televisión y, al mismo tiempo, escuchabas su narración a través de las ondas. Más detallada y precisa y con mayor ritmo que la tadiosa y repetitiva narración televisiva, la particular visión que la transmisión radiofónica ofrecía te hacía vivir el partido desde una nueva dimensión. Más cercana, más amigable, más cálida y real. Casi como si estuvieras formando parte de él.

Durante muchos años, hice de la radio mi infalible secuaz. Llegaba a cualquier parte, de forma barata y extremadamente sencilla. Al coche, al monte, incluso al propio estadio, como si fuera una de esas audioguías de los museos modernos que daba una profundidad aún mayor a la experiencia de vivir un partido en vivo y te contaba todo aquello que tú no lograbas ver desde tu asiento. La radio conseguía que mi reducida habitación se transformase en el Camp Nou, en el Olímpico de Múnich o en Castalia. Y con toda la presión ambiental. Me trasladaba al escenario en cuestión hasta colocarlo sobre la despeluzada moqueta. Junto al armario corría la banda Aitor Larrazábal, Paulo Futre regateaba a la lámpara de pie y allí, bajo la mesilla, Paco Buyo firmaba la antología del disparate en suelo tinerfeño. No había mayor problema si no podías seguir el partido por televisión, la radio siempre estaba allí, dispuesta a ponerte el espectáculo a tu disposición allí donde tú quisieras.

Pero todo aquello se acabó. Es 2015. No intentes seguir un partido de fútbol a través de la radio.

Tal vez sea porque la vieja radio ha quedado como un aparato casi residual ante la mareante y especializadísima oferta televisiva. Nadie quiere seguir un partido a través de las ondas hertzianas pudiendo hacerlo a través de su tele Ultra-HD de cincuenta pulgadas con audio en Dolby-surround por un precio, digamos, asumible. La radio ha dejado de ser necesaria e incluso, ante las cuidadas y profesionales narraciones de las plataformas televisivas especializadas, casi ha dejado de ser complementaria. Ha degenerado en un intragable puré ligado a base de chistes malos, llamadas del oyente, concursos, publicidad y bromas privadas entre quienes se sientan en el estudio. Los programas deportivos, que tuvieron que dejar de lado el histórico formato de ‘carrusel’ por imperativo televisivo, necesitan llenar horas y horas de programación y mantener un ritmo que antes se mantenía solo. Y, a falta de fútbol, lo hacen con lo que pillan. A ser posible a voz en grito y de la manera más escandalosa posible, como si en lugar de para toda una audiencia estuviesen hablando para los veinte paisanos acodados en el bar para ver el fútbol y sentar cátedra mientras se aprietan un segoviano. Que el oyente note que la muchedumbre que abarrota el estudio al otro lado del cristal se lo está pasando como los indios. Que cuenten lo que ocurre sobre el césped es algo secundario.

Hace ya tiempo que perdí toda esperanza de poder volver a seguir un partido a través de la radio. Lo he intentado recientemente varias veces, bien en el coche durante algún viaje o incluso en casa, y es imposible. El resultado y poco más. El nuevo formato radiofónico adaptado a los tiempos modernos tiene el fútbol como excusa, no como argumento y razón de ser.
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21 Comments

  1. j1nka

    25 de febrero de 2015 a las 10:08 am

    A mí me pasa igual. Recuerdo las tardes de Domingo con mi padre en la mesa de la cocina, el transistor narrando los partidos y yo dibujando sobre la hoja de la quiniela palitos por cada gol que marcaba uno u otro equipo para tener en todo momento actualizados los resultados, como si yo también estuviera en el estudio…

    Con el cambio de estos años, ahora nos queda el beneficio de poder ver prácticamente cualquier partido del mundo que se nos antoje, aunque sea por vías ilegítimas. Será que me hago mayor, pero si pudiera elegir me quedaba con la radio y la dichosa hoja de la qiuniela.

  2. Pablo R.

    25 de febrero de 2015 a las 10:34 am

    Creo qu uno de los factores que más ha afectado a esa situación que comenta es la «dispersión» de partidos, que provoca que una jornada de sabado dure más de 8 horas y de domingo más de 12. Antes no habia espacio para tanto relleno, los partidos de los equipos que jugaban champions, a las 5 del domingo el resto y el «gordo» domingo a las 9.
    Como mantener a la audiencia engancha una vez su equipo ha jugado? tirando de esas acciones, que aunque desnaturalizan la idea de radio de futbol, hacen ciertos partidos más amenos…

  3. Bosco Abadía

    25 de febrero de 2015 a las 11:24 am

    Totalmente de acuerdo contigo, Borja. Sin embargo, creo que es ya una forma de sobrevivir qué de informar. Saben que poca gente les va a escuchar narrar el partido, así que se limitan a pasar la tarde y si ocurre algo, pues que ocurra y ya lo contaremos cuando podamos. Una pena.

  4. Galahan

    25 de febrero de 2015 a las 11:34 am

    Gran artículo y totalmente de acuerdo.

    Y ya ni te cuento si el que juega no es el Real Madrid, el Atlético o el Barça.
    Si se está jugando un Valencia-Sevilla, por poner un ejemplo, se hablará el 90% del tiempo sobre los juanetes de un colaborador o si va a llover que sobre cualquier acción o aspecto del partido.
    Cuando no, directamente, se estarán comentando chascarrillos sobre los otros 3 equipos que he citado antes.

    Yo he desistido de la radio nacional para seguir los partidos.
    Es lo bueno de internet: estés donde estés puedes escuchar una emisora local/autonómica que todavía respeta las retransmisiones como tocan y hablan del encuentro.

    Los grandes medios se convierten en grandes plataformas de vacío.

  5. feriurgo

    25 de febrero de 2015 a las 1:26 pm

    No es sólo el haber perdido la narración del partido como eje principal, sino que el estilo es mucho más chabacano. Bromitas, comentarios pisando mientras hablan otros, bufandeo, gritos y más gritos.
    Ayer mismo lo volví a vivir en Radioestadio, donde misterchip y javier ares se enfrascaron en una discusión estúpida a grito pelado.
    Si yo solo quiero que dejen a Alfredo Martínez cantarme los goles de Messi y de la Selección! Tan difícil es?
    Ya no le dejan ni cantar su eterno «Gooooooool», porque se ponen a gritarlo ellos por detrás (si es que ha marcado su equipo).

    Me pone muy triste, porque yo, como tú, también crecí con una radio sonando permanentemente en mi casa. Y ahora, tras diez años en el extranjero me devuelve un poco a la infancia ponerla para oir los partidos. Pero ha cambiado mucho.
    Hay algun programa de fútbol donde no hagan chistes?

  6. smursky

    25 de febrero de 2015 a las 2:32 pm

    En Radio Marca, son razonablemente sobrios comentando los partidos, ¿no?

  7. Axcheron

    25 de febrero de 2015 a las 2:41 pm

    Lo que han hecho los medios deportivos en España, es levantar un monstruoso circo mediatico alrededor del futbol que genere permanente informacion con la que llenar paginas de prensa, y horas de radio y television. La informacion puramente deportiva, la que trata realmente el juego, es la punta del iceberg informativo, y no alcanza ni de lejos para llenar la oferta informativa. Por eso la mayor parte de los contenidos en el mejor de los casos, tocan el futbol de manera tangencial, se centran en los personajes y no en los jugadores, crean esteriles y continuadas polemicas, iletrados y anodinos periodistas se erigen como estrellas mediaticas generadoras de opinion…Llegar a la informacion meramente futbolistica en los grandes medios requiere abrirse paso a machetazos para poder pasar sin enredarse entre la polemica y la banalidad.

  8. antonio

    25 de febrero de 2015 a las 4:46 pm

    Para nostalgicos Aun se puede oir futbol. Infra pero futbol. Sin chascarrillos Sin vocerio. Campos partidos y sorprendanse con entrevistas a pie de campo a jugadores entrenadores directivos y cualquier persona relacionada. Con pocas interrupciones y con mucha mucha informacion
    Futbol de segunda B tercera primera catalana juveniles…Todos los domingos. En modo carrusel. Radio Marca Barcelona

  9. Full Norbert

    25 de febrero de 2015 a las 4:53 pm

    Estoy con lo que dice Pablo: la dispersión de los horarios ha matado la vieja radio deportiva. Ahora, salvo cuando juegan los tres de arriba (y porque el Atleti está ganando, que como le de por bajar el pistón el año que viene veremos qué bola le dan) el resto de partidos sólo les interesan a los que son de ese equipo. Yo escucho muchos partidos de equipos que no me interesan tanto y me lo paso bien, porque me entero de cómo va el partido sin la necesidad de que me lo radien continuamente y me echo unas risas con las bufonadas del personal. Tampoco quiero una radio en plan García donde todo era increíblemente serio, que trataba el deporte como si fuera un asunto de Estado. Pero eso yo, claro, entiendo a quién no le guste.
    Pero como digo, el verdadero problema de los carruseles son los horarios. En las dos últimas jornadas donde se juegan varios partidos a la vez (incluso en alguna, todos) vuelve a ser la vieja radio de siempre que te transporta a la infancia, donde estás en tensión por saber quién ha marcado gol. Así, sí funciona.
    La radio deportiva se ha tenido que reciclar por los horarios y ser más un show de variedades que de información deportiva (que la sigue habiendo) porque si no, es imposible que la audiencia esté enganchada tantas horas a tu programa. Es que ni antes ni ahora puedes estar todo el día con la radio, agota a cualquiera.

  10. Marcel

    25 de febrero de 2015 a las 5:44 pm

    Recuerdo en mi juventud con un radio de onda corta sintonizando malamente Radio Exterior de España para escuchar los partidos. Años más tarde hubo dos emisoras en mi país que transmitía una Carrusel Deportivo y otra, si no me equivoco, los comentarios de Radio Nacional de España.

    Lo hacía tal cual como comentas en tu artículo, me sentía trasladado al estadio y además, en la época pre-internet, era una forma maravillosa de enterarse de cualquier novedad en cuanto a lesiones de jugadores o despidos de entrenadores puesto que los comentaristas locales no se enteraban y debía informarme, con suerte, al día siguiente en las noticias.

    Coincido con Pablo, más allá de que no sea el único factor, lo de la dispersión de los horarios afecta mucho el formato que tanto amamos. Con el fútbol italiano todavía puedo seguirlo así a través de la RAI, pero allá tienen la ventaja de que el grueso de los partidos se siguen disputando al comenzar la tarde del domingo.

  11. Cristian

    25 de febrero de 2015 a las 6:12 pm

    Creo que la radio deportiva, ha evolucionado (que no degenerado) a un modelo más basado en el entretenimiento que en la pura información. Como dices, la narración ya no se basa en describir lo que pasa en el campo, sino que hay mucha más opinión, más chascarrillo y más interacción con el oyente, lo que no tiene por qué ser malo. Cuestión de gustos.

  12. Ekaitz

    25 de febrero de 2015 a las 7:42 pm

    Gran artículo, Borja. Yo también, desde que tengo uso de razón, con la radio a todas horas. Y ahora, con casi 21 años, más de lo mismo. Me encanta la radio y me seguirá encantando. Despertarme y acostarme con la radio, ducharme con la radio, y como no, seguir el fútbol con la radio.
    Y también estoy de acuerdo de que la radio de ahora no tiene nada que ver como a la de hace unos años, pero a mí, me sigue gustando esta radio. Me encanta reírme con sus chistes, bromas telefónicas… y me seguirá gustando.
    Y por eso voy a estudiar Periodismo, para cumplir mi sueño desde pequeñito de trabajar en algo que amo y que llevo años escuchando, que es la radio.
    Gracias por este maravilloso artículo, un saludo!

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  14. Borja Barba

    25 de febrero de 2015 a las 8:24 pm

    Al hilo de lo que comenta @feriurgo, la lástima es que hay GRANDIOSOS narradores radiofónicos que han visto desplazado su merecido protagonismo en favor del que más grite, más interrumpa o más a tiempo meta su pullita al compañero de programa de turno. Alfredo es uno de ellos.

  15. Borja Barba

    25 de febrero de 2015 a las 8:27 pm

    @smursky

    Debemos hacer la salvedad con respecto a las radios locales, que sí suelen ser más ceñidas al formato de narración de partido tradicional (siempre que juegue el equipo local, claro). Al final, y gracias a Internet, es el mejor medio para seguir a tu equipo.

    Pero imaginaros lo que era en los tiempos pre-Internet.

  16. Leon

    25 de febrero de 2015 a las 11:35 pm

    De acuerdo en cada palabra de tu nota Borja. Yo recuerdo hasta la radio Philips negra, que tenía una banda de plastico que era el dial y cuando pillaba una emisora se encendía la bombilla roja. Recuerdo estar los domingos pendientes de mi Depor y de un montón de equipos más.
    Pero todo eso es pasado. El futbol, el que nosotros conocimos y nos apasionó, ha muerto. Lo que hay ahora es otra cosa, pero no es aquello.

    PD: Esta pancarta me encanta: http://img-2013.tapatalk.com/d/13/06/17/yjuje8yp.jpg

  17. Miguel Ángel

    26 de febrero de 2015 a las 12:49 am

    Al hilo del artículo, me gustaría opinar también sobre la influencia de internet en el fútbol, en especial en el europeo o internacional. Creo que internet le ha quitado casi toda la magia a competiciones como la Champions por el exceso de información que recibimos.

    Antes solo podías ver partidos del Manchester, Juventus o Bayern cuando jugaban contra un español en Europa o en los resúmenes. Jugadores como Giggs, Del Piero, Kahn… solo podías disfrutarlos un rato los martes y miércoles y la dimensión de figura era mucho mayor que ahora.

    Recuerdo también la Intercontinental del Madrid – Vasco da Gama y el gol de Raúl. Aquel partido en horario nipón era casi como seguir la llegada del hombre a la luna y el equipo brasileño nos parecía tan bueno como el Real.

    Hoy, hemos podido ver cada gol de Neymar en Brasil antes de que llegase al Barça, y quizá esté muy bien para el Maldini de turno pero prefiero vivir con el «misticismo» del fútbol pre-internet.

  18. Nurro

    26 de febrero de 2015 a las 3:25 am

    Me suscribo al comentario de Full Norbert. Yo también era del carrusel de las 17 los domingos. Ahora son otros tiempos, para el fútbol, la radio y la vida en general. Para mi no es ni mejor ni peor, simplemente diferente.

  19. ATMenendez

    26 de febrero de 2015 a las 11:00 pm

    yo soy un enamorado de los años en blanco del bilbao que van ya unos pocos, hubiese estado mejor el 3-3 para que doliese mas pero not bad…

  20. Pacheco

    27 de febrero de 2015 a las 9:24 pm

    Pues yo creo que precisamente ahora, con tantos partidos a distinta hora es cuando se podrían RETRANSMITIR PARTIDOS en vez de limitarse al carrusel. Igual que la tele se ha reinventado y ha abandonado las tediosas narraciones de José Ángel de la Casa, la radio podría hacer lo mismo, pero si buscamos en Youtube «FC. Barcelona vs Real Madrid , visto en el estudio de Onda Cero» nos damos cuenta de que, con semejantes especímenes, no se puede esperar nada (no pongo el enlace porque el filtro me bloquea).

  21. Pantani

    27 de febrero de 2015 a las 9:28 pm

    Pues yo creo que precisamente ahora, con tantos partidos a distinta hora es cuando se podrían RETRANSMITIR PARTIDOS en vez de limitarse al carrusel. Igual que la tele se ha reinventado y ha abandonado las tediosas narraciones de José Ángel de la Casa, la radio podría hacer lo mismo, pero si buscamos en Youtube «FC. Barcelona vs Real Madrid , visto en el estudio de Onda Cero» nos damos cuenta de que, con semejantes especímenes, no se puede esperar nada (no pongo el enlace porque el filtro me bloquea).