El fútbol y los cojones

Almería - Córdoba

 

Nadie gana una partida de ajedrez por echarle huevos al asunto. Las piezas son las que son y el movimiento debe ser inspirado y preciso. No se deja de mirar el tablero ni se dedica uno a jugar con la cabeza pelona del peón mientras el rival mueve a su reina en busca de nuestro rey. No hay cuchillos en la boca en el ajedrez y menos cuando uno va ganando. No entiendo como hay aficionados cuya respuesta ante la derrota es siempre la misma: “no tuvieron cojones”.

Los cojones son un medio pero no el fin. No hay fútbol sólo con cojones y no hay cojones que ganen un partido solos. Simeone podría escribir una tesis sobre esto. No puede ser que el Córdoba perdiera ayer el partido que perdió. No puede pasar que juegues en casa, tengas mejor equipo, tengas la posesión del balón, un gol por delante en el marcador, y termines sometido por un Almería más muerto que el padre de Simba.

Y no es enfado sino tristeza. La manera en que duelen las derrotas es difícil de explicar a alguien a quien no le guste el fútbol. Primero la ira y después una neblina en los ojos. Al final los músculos se destensan, tras noventa minutos constreñidos, y ese proceso de laxación escuece. Escuece como pelar gambas con un padrastro. Y después, cuando la derrota aún tintinea en la pantalla de la televisión, cuando los jugadores dan explicaciones que no queremos oír, intentas pensar en otra cosa pero en tu cabeza sólo hay números, escudos de otros equipos que suben y bajan en un ascensor imaginario, y una desolación infantil e irrevocable.

Tres derrotas consecutivas lleva el Córdoba (Madrid, Celta y Almería) y el premio es ya acampar como un scout en los puestos de descenso. Ayer el partido empezó perfecto.  El once que mejor fútbol le ha regalado al equipo, con Krhin y Zuculini aún en el banquillo y un Cartabia que volvía a la zona de mediapunta. El argentino hizo todo bien al principio, basculó al equipo, dio pausa y respiro, conectó con las bandas de Ghilas y Bebé, y se hizo con la posesión ayudado por un Rossi cada vez más asentado y un Deivid que empieza a salir de la cueva para sumarse con alegría al ataque. El gol de falta levantó al Arcángel. El Almería estaba fuera del partido, la guerra de Thievy era trágica. Luchaba en soledad contra un equipo seguro y con los tres puntos –y qué tres puntos- en la mochila.

El descanso fue un antídoto para el veneno que el Córdoba inoculó al Almería. Los que ayer vestían de rosa y negro salieron a por el partido, como si hubieran descubierto que quizá un gol no era tanta montaña por escalar. El equipo espoleado por Corona y Edgar Méndez se comió primero el centro del campo y después a la defensa local que volvía a sufrir en el costado de Gunino y con un Pantic algo más lento de lo habitual. Pasó lo que debía de pasar: Michel marcó dos veces. En el primer gol se aprovechó de una defensa desajustada y en el segundo de uno de los puntos débiles de Juan Carlos, su juego por alto. El 1-2 ya no se movió del marcador.

Encontrarle respuestas a la derrota, si hablamos estrictamente de fútbol, no es tan sencillo. El equipo blanquiverde se durmió y el Almería, con mucha experiencia ya en Primera, supo que hay que jugarlo todo. Eran tres puntos importantes, tanto que es una frivolidad dejarlos ir como se fueron. Djukic, tras la goleada en el Camp Nou, puso de moda aquello del cuchillo entre los dientes. Si el equipo pierde debe luchar más. El Córdoba se puso a carburar y vinieron victorias importantes y buenos partidos. Pero el discurso de “los cojones” ya se ha acabado y el balance no ha sido tan positivo.

Los refuerzos de invierno dan a la plantilla blanquiverde argumentos que van más allá de morder las espinilleras del rival. Krhin y Zuculini son jugadores con talento y experiencia. Edimar está asentado. Bebé es irregular pero siempre aporta algo. Aún así, hace falta ajustar un poco más el once. Creo que Gunino sigue siendo un lateral demasiado intermitente para ser titular. Si Campabadal ya no tiene sitio, quizá Crespo debería volver y probar otro compañero de baile para Pantic. En mi opinión, ese hombre es un Deivid reforzado tras su reconversión al mediocentro. O una excentricidad, vista la inclasificable labor de Ekeng en el centro del campo, quizá podría testarse en los entrenamientos el camerunés en un costado y dejar a Crespo donde está. Afinando sus labores defensivas, Patrick es incansable y oxígeno puro para un costado. Es una idea disparatada, pero también lo era darle galones a Deivid y ha salvado buena parte de la temporada.

Cartabia merece capítulo aparte. Es puro talento pero llega un momento en el que se cortocircuita. Ayer lo hizo todo bien hasta que empezó a hacerlo todo mal. Bebé se desesperó. Fede juega como juegan los niños en el recreo. Un niño que es el mejor, eso sí, pero que no puede ganar solo. Siempre le sobra un regate, siempre le falta mirar arriba. Ayer fue un ejemplo de lo que no se debe hacer en ataque. Es incorregible y necesario. Como una vacuna que te enferma. Te cura y te hace daño. Ayer tuvimos 45 minutos de cada efecto.

Andone es un delantero recién llegado. Del B, en crecimiento. Unos cuantos goles no pueden maquillar que lleva partidos ajenos al juego del equipo. Es un delantero dependiente, no crea, no consigue hacer temblar a la defensa del contrario. Es fácilmente defendible y sólo el empuje de los compañeros lo convierte en un elemento estimable. De momento, apunta maneras, pero no me agarraría a él para salvar la categoría. Ayer por fin Djukic hizo lo que algunos llevamos pidiendo tiempo: sacar a Ghilas de las catacumbas de la banda y llevarlo a la punta, donde es verdaderamente letal y un incordio para los centrales.

Bien el Almería, valiente y preciso en el ataque. Mal el Córdoba comodón y espeso cuando tuvo que ir a por el empate. Duelo de equipos que sufren. Ayer hicieron un arroz en la Peña Boquerones Blanquiverde de la que soy socio y donde vi el partido. Me excusé y me fui tras acabar el partido sin probar ni un solo tenedorazo. Se me cerró el estómago. Perder es parte del fútbol, pero nadie está preparado para perder cuando todo parece ganado. El Córdoba ha vuelto a caer al pozo. Ha vuelto a perder la chispa. Ayer quisimos jugar al ajedrez con fichas del parchís. Si la clave del fútbol son los cojones el Eibar sería campeón de Europa, Serbia campeona del Mundo y el Córdoba dormiría hoy en una zona tranquila de la tabla.

 

Antonio Agredano. Córdoba, Málaga y ahora Sevilla. Escritor y músico. Autor de "En lo mudable" un libro sobre el Córdoba CF en la colección Hooligans Ilustrados de "Libros del KO". antonioagredano@outlook.com www.futbolistascalvos.com

9 Comments

  1. Luis

    9 de febrero de 2015 a las 12:59 pm

    Buen análisis Antonio.
    Pero yo como zaragocista me pregusto lo mismo que miles de seguidores cada vez que vemos jugar a Pedro (ex del Córdoba del ascenso la pasada campaña) en La Romareda o en la tele, con nuestro Real Zaragoza (que cada vez va a más y mejor, nadie olvide cómo se empezó esta temporada a orillas del Ebro) en la Liga Adelante:
    ¿Pero en qué diablos estaba pensando el Córdoba dejando escapara semejante jugador?

  2. Juan

    9 de febrero de 2015 a las 1:11 pm

    Que el Córdoba tiene mejor equipo que el Almería??
    Jajajaajajajaaja
    Me ha encantado el chiste.

  3. Antonio Agredano

    9 de febrero de 2015 a las 1:35 pm

    Me sé otro, sobre Dubarbier. Pero ya te lo cuento en otro momento.

  4. Antonio Agredano

    9 de febrero de 2015 a las 2:10 pm

    @Luis

    No lo sé. En Córdoba fue útil pero no deslumbró. Hay jugadores que en Primera no brillan tanto como en segunda -Abel, Lopez Silva, Xisco…-. Lo cierto es que se echa de menos a Pedro por aquí.

  5. Óscar Sánchez

    10 de febrero de 2015 a las 7:26 pm

    Un muy preciso y correcto análisis del partido y del club pero, con mis más humildes respetos y si hablamos de cojones, es muy cierto el final del texto….”el Córdoba dormiría en la zona tranquila de la tabla”….pero de segunda.

  6. Alberto

    10 de febrero de 2015 a las 8:17 pm

    Lo que necesita el cordoba es la vuelta del Chapi. Con los mimbres que cuenta ahora el Cordoba posiblente estaria mejor que donde está.

  7. Miquel

    12 de febrero de 2015 a las 1:04 pm

    Buenas, Antonio.

    Llevo tiempo siguiendo al Córdoba, ya desde segunda, y tienes mucha razón en prácticamente todo lo que dices, pero me surge una duda. ¿No crees que este año Campabadal había dado un paso al frente y que sería el más adecuado para el lateral derecho?

    Un saludo.

  8. Kurono

    13 de febrero de 2015 a las 8:21 pm

    Muy buen análisis de lo que está viéndose en el Córdoba. Un equipó en plena caída libre, que aunque lo intente, no le sale nada. Los “cojones”, la “testiculina”, “huevos”, etc. son un RECURSO extra, como añadirle nitro al combustible del auto. Sin la gasolina adecuada (el juego), el coche no se va a mover o lo hará mal. Y el Eibar se mantiene en el 8vo.-10mo. puesto de la tabla general porque sus jugadores, además de darlo todo, tienen el fútbol suficiente para plasmar buen fútbol y por ende, jugar bien, cosa que no tienen otros equipos.

  9. Juan

    27 de febrero de 2015 a las 9:40 pm

    A mi se me ocurre otro de Gunino que telita..