Abandonar al Athletic

rico athletic 1

Soy bilbaíno, del mismo Indautxu, e hincha del Athletic. Vamos a ponernos en situación antes de nada para que no haya sorpresas inesperadas. Quizá no sea un hincha normal. Soy un seguidor muy exigente y crítico, de los que le pido a mi equipo más de lo que probablemente esté capacitado para darme. Puede que esa enfermiza tendencia al perfeccionismo y esa adicción al trabajo que atormenta mi día a día personal haya condicionado muy seriamente, para mi particular desgracia, mi manera de entender la afición por un club de fútbol. Si haces algo que sea para hacerlo lo mejor posible y no dejes nunca de intentar mejorarlo, de seguir creciendo en ese aprendizaje continuo que es la vida. No quiero que mi Athletic viva en una disculpa eterna. Detesto que navegue cómodo por aguas tranquilas amparándose en las limitaciones autoimpuestas por su peculiar idiosincrasia y aumentadas el insurrecto Jean-Marc Bosman y que crezca resignado dando por hecho que los laureles exhibidos antaño jamás volverán a ser verdes. Siento que el Athletic moderno no asume su responsabilidad con una hinchada abnegada y, como decía Marcelo Bielsa, tan tremendamente inocente que jamás pondría en duda su vinculación con el club.

Tal vez las generaciones más jóvenes no lo sientan así. Yo crecí y me aficioné al fútbol con Dani, Miguel de Andrés, Estanis Argote, Andoni Goiko o Rocky Liceranzu y aquel equipo de las dos Ligas de mediados de los años ochenta. Mis padres crecieron con Iríbar, Fidel Uriarte o Txetxu Rojo, cobijándose bajo la imponente Tribuna Garay y vieron desde allí desfilar varios títulos de Copa que contribuyeron a engrandecer la leyenda del ‘rey de Copas’. Y así, generación tras generación y hasta llegar a Rafael Moreno ‘Pichichi’, todo hincha del Athletic tuvo una referencia a la que aferrarse. Un mito indestructible sobre el que apoyar una fe inquebrantable y que resiste el paso de los años y el machacante golpeo de los sinsabores y las derrotas sin sufrir menoscabo. Así, las generaciones pasadas fueron heredando, con sobrecogedor respeto, los mitos de sus antecesores y construyendo los suyos propios en función de lo que el equipo les hacía vivir cada semana.

Vivir del mito y del recuerdo glorioso del pasado, y esto es algo a lo que el Athletic moderno parece habernos acostumbrado, supone un ejercicio de melancolía muy peligroso. Porque de la melancolía se salta a la autocomplacencia como quien agranda su paso para evitar pisar un charco. Y el Athletic, así son las cosas, vive instalado al menos desde principios de los años noventa en una autocomplacencia extremadamente nociva para el crecimiento de la entidad. Ser futbolista del Athletic Club nunca ha dejado de ser un privilegio, algo con lo que cualquier chaval vizcaíno sueña durante toda su infancia y que se ve resignado a olvidar conforme la vida le va poniendo en su sitio. Sin embargo, el privilegio se ha convertido en un objetivo muy asequible en estas dos últimas décadas. Es relativamente complicado llegar a ser jugador de la primera plantilla del Athletic, pero, por contra, resulta muy sencillo permanecer en la misma una vez que has encontrado hueco. De la melancolía, decíamos, nació la autocomplacencia y la autocomplacencia devino en conformismo, que acabó convertido en indulgencia. La falta de exigencia diaria y continua a un grupo de futbolistas que se sabe intocable y que es consciente de que tiene al club, vamos a decirlo así, cogido por los huevos ante la dificultad para renovar la plantilla con garantías y encontrar sustituto para aquel que no dé la talla ha terminado degenerando en vicio. Pocos equipos necesitan tanto como el Athletic abrir las ventanas y renovar el aire para convencer a sus integrantes de que el club no acaba en ellos y de que ese ‘beti zurekin‘ (‘siempre contigo‘), ese cariño incodicional que algunos se empeñan en elevar a la categoría de lema de la institución, no puede servir de escudo a aquellos que se refugian en la camiseta para esconder su falta de ambición.

No está siendo un buen año para el Athletic. Inconsciente de los peligros reales de la competición, el equipo parece haberse dejado llevar a un estado de ataraxia absoluta en la que ni la cercanía de las plazas de descenso parece ser estímulo suficiente para recobrar las constantes vitales. ‘Hemos jugado un buen partido‘, explicaba el pasado domingo el goleador Mikel San José tras el paupérrimo empate en casa frente al Málaga. Y a mí, automáticamente, se me alteraba el ritmo cardíaco de imaginar que todo un futbolista del Athletic Club pudiera sentirse satisfecho después de siete partidos ligueros sin sumar una victoria.

Debe entender el Athletic, tanto la institución, como los futbolistas, como cierto sector de la afición, que sin exigencia y en el hábitat del fútbol moderno nuestra trayectoria no tendrá demasiado recorrido. Abandonarse a la dejadez y entregar el club a la molicie de sus futbolistas resignándose a lo peor, amparándose en lo mal que nos trata el globalizado y mercantilizado fútbol actual, es un insulto a la memoria del club y al respeto de aquellos que mitificaron un pasado que nunca debería ser olvidado. Si conseguimos dar ese paso, si conseguimos comprender que el cariño y el amor a unos colores no está reñido con la exigencia, aún habrá sitio para la esperanza.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

13 Comments

  1. Juan

    29 de enero de 2015 a las 4:04 pm

    También hay que ver que el Athletic club en los últimos tiempos esta generación ha jugado Champions, ha llegado a finales de Copa, de Europa League, ha conseguido superar 70 puntos en liga. Por una temporada regular, la cual puede tener un gran colofón (Europa League o Copa del Rey) y desde la distancia que me hace no ser del Athletic veo un tono demasiado pesimista y desalentador con el equipo.

  2. Borja Barba

    29 de enero de 2015 a las 4:09 pm

    Juan

    Precisamente, es que la reflexión no viene de ahora. Ni de hace tres años. La reflexión viene de hace dos décadas y media.
    El problema del conformismo es que en el Athletic a una temporada buena siempre le ha seguido otra mediocre. Siempre. Es como si se considerase (por parte de la plantilla, o de no sé quién), que los objetivos estaban cumplidos. Revisa, al final de la primera temporada de Bielsa, cuál fue el balance que hizo el argentino de la campaña…

  3. tweetzurigorri

    29 de enero de 2015 a las 4:24 pm

    Estoy de acuerdo/desacuerdo en un 50%. Creo que el dibujo que has trazado desde aquel Athletic de los 70 hasta el de los 90 es acertadísimo. También estoy conforme con tu planteamiento del claim “beti zurekin”. Es muy útil y hace piña pero no debería nublarnos la vista en cuanto a la exigencia. Y ahora voy con mi desacuerdo : )) Este mismo equipo con su “falta” de competitividad es el mismo que ese que hace unos meses jugaba contra el Nápoles y unos meses más atrás nos devolvía a la Champions. Mi opinión, muy muy particular y subjetiva, es que el entorno athletic es tan fuerte, tan sólido, tan histórico que hace que los jugadores se carguen de más responsabilidad a sus espaldas. Les atenaza. Les asusta. Hace que no se “atrevan a…” por el error. La historia pesa y mucho. Y a estos jugadores les está provocando un vértigo que cuando vas con margen de puntos y de victorias no te limita. Un saludo!!

  4. Borja Barba

    29 de enero de 2015 a las 8:13 pm

    tweetzurigorri

    Gracias por tu comentario!

    El tema de cargarse de responsabilidad… Yo lo que creo que es que es precisamente al revés. Que la responsabilidad, o las consecuencias de ésta, apenas son notorias. Pierdes en casa con Granada, Córdoba, Elche y no sé cuántos mñas y aquí no pasa nada. Con esos mismos resultados, en un Sevilla, en un Valencia o en un Villarreal (por nombrar equipos de nuestra teórica Liga) habrían rodado varias cabezas. Futbolistas incluidos. Aquí no. ¿Qué más te da hacer las cosas bien o mal si no va a haber consecuencias? ¿qué más te da no dar pie con bola y jugar con una intensidad bajo cero si nadie te va a sacar del once ni de la plantilla? ¿para qué va a redoblar esfuerzos Balenziaga si haciendo la temporada que está haciendo se le renueva cuatro añazos?

    Por otro lado, el futbolista profesional debe saber manejar esa presión de la que hablas. Y más aún en un club tan familiar, sobreprotector y paternalista con sus jugadores como es el nuestro.

    Lo del Nápoles, lo de Old Trafford… Son escenarios que de por sí invitan a la épica (y es ahí donde mejor ha solido desenvolverse el Athletic). Yo solo pido que ese esfuerzo se haga siempre, no solo cuando tienes los focos de media Europa alumbrándote.

  5. Kurono

    29 de enero de 2015 a las 8:55 pm

    Juan la reflexión de Borja no es sino un creciente malestar entre un grupo de seguidores del Athletic que corresponde precisamente a los que rondan los 40-50 años, y vivieron la última época gloriosa del club cuando niños o adolescentes. A Borja lo que le preocupa es que en el Athletic parece que el objetivo es no descender. Que con eso les basta y sobra. Hace unos años, en un artículo que publicó David Narval, criticando unas declaraciones de Julen Guerrero, Borja se sentía muy triste porque esas declaraciones implicaban que el Athletic no era un equipo que peleara títulos:

    http://www.diariosdefutbol.com/2008/01/29/sobre-las-renuncias-de-julen-guerrero/

    Volviendo al tema, ¿qué leyendas hay en el Athletic posterior al “Doblete” de Clemente? ¿Qué anécdotas contarán los niños entonces, ahora adultos y mañana ancianos a sus hijos y nietos? Porque David y (creo) Borja aun pueden hablar de haber visto a su club subirse a la gabarra y haber derrotado a los colosos del fútbol español. Pero y luego ¿que pasó? ¿De qué grandeza puede hablar el Athletic en el último cuarto de siglo? Porque lo su filosofía particular la usan de tal manera que suena a una excusa. Y un club que ganó 23 Copas del Rey, 8 Ligas y el primer título a nivel nacional (La copa de la Coronación), que vengan los futbolistas con su actitud y la directiva con sus planes a vender que con no descender ya deberían de sentirse alegres, es triste.

    Si se vende el “es que salvo el Real Madrid y Barcelona, nosotros no hemos descendido”, puede ser una muestra de orgullo, pero al mismo tiempo sonar a excusa para la mediocridad. Analicemos dos casos y démonos cuenta que el Athletic corre riesgo de volverse un equipo intrascendente, como hoy día es el Torino italiano: El Everton inglés sólo disputó 4 temporadas la categoría de plata inglesa (es el equipo inglés con menos paso por la segunda categoría), la última vez en esa división, fue en 1953. Son más de 60 años ininterrumpidos de estar en la primera categoría (contando la vieja First Divison y la moderna Premier League). Pero, sin embargo, ese abuelo del Everton no anda sacando pecho por haber visto descensos del Liverpool, Chelsea, los clubes de Manchester o el Leeds United, mientras su club no baja; saca pecho por la F.A Cup del 63 y las dos ligas de esa época. Su hijo(a), de seguro guarda en la memoria el “doblete” de Recopa de Europa y Liga en el 85. Y el hijo(a) de este último hombre o mujer recordará con cariño la F.A. Cup de 1995 ante el todopoderoso Manchester United multicampeón. El siguiente equipo con menos tiempo fuera de la máxima división de Inglaterra es el Arsenal londinense. Desde ¡1919! no han pisado una división inferior. Son más de 90 años ininterrumpidos en la categoría dorada del Fútbol inglés. Y sus fanáticos no van a ester recordando esto, sino la época dorada con Herbet Chapman y su WM, continuado por George Allison. Recordarán el equipo de Tom Whittaker que ganó ligas y Copas en la década posterior a la Segunda Guerra Mundial. Recordarán la Copa de Ferias de 1970, la Liga de 1971, la F.A. Cup de 1979 y el subcampeonato de la Recopa de 1980. También tendrán en mente el “Boring Arsenal” de George Graham que dio Ligas y Copas. Y tendrán grabado a fuego la segunda época dorada del Club dirigida por Wegner, con Henry, Pires, Berkamp o Sol Campbell y su Liga invicta, el equipo “Invincible”. Como también recordarán las finales perdidas (sobre todo, ante el Barcelona) y las veces que disputaron títulos hasta el final. Esos aficionados no recordarán las veces que quedaron en mitad de la tabla, porque consideran que su equipo es un grande, debe pelear títulos hasta el fin.

    El Athletic Club es un grande de España, venido a menos en los últimos tiempos, pero un grande. Y conformarse con quedar en media tabla, sin mucho que ganar y sin “molestar” a los de arriba es triste. Los aficionados “leones” van a recordar las Ligas de los 30’s, las Copas de la post-Guerra, el “Doblete” de 1957 de la mano de Daucik con Gainza y Aguirre y la copa de los “Once Aldeanos” por Baltasar Albéniz. También serán recordados sus Copas en los 60’s y 70’s, la final de UEFA perdida por gol en campo contrario ante la Juventus de Zoff, Scirea y Trapattoni, las dos Ligas y una Copa con Clemente, Zubizarreta, Dani y Patxi Salinas. También se recordarán de las veces que jugaron finales de Copa, aunque no las hayan ganado. Nadie, si vuelven tiempos mejores, va a recordar mucho de esta era del Athletic, si mucho el Subcampeonato liguero de 1998, la ocasión que le disputaron una Copa del Rey al FC Barcelona de Guardiola y Messi, logrando incluso llegar a medio tiempo con un empate a un gol (con un equipo muy modesto); cuando llegaron a jugar dos finales en una misma temporada con Bielsa, con Muniain, Llorente, Javi Martinez o Iturraspe deslumbrando o la vez que disfrutaron con Valverde de un fútbol elegante y volvieron a disputar Champions League. Pero nadie se va a acordar que no descendieron, pues al fin y al cabo, el Athletic no lo ha hecho hasta el momento y con algunos más apuros de los que estaban acostumbrados en la negra época del “bienio negro”. El Athletic no es un club como el Mallorca o el Alavés, con todo el respeto a esos modestos clubes, y su discurso suena muy similar a una dirigencia de clubes pequeños, que es feliz con jugar en Primera y llegar a disputar una final de Copa. Eso es lo que Borja y muchos aficionados no quieren, regodearse en la mediocridad. Quiern disputar ligas hasta el final, jugar asiduamente en Europa y ganar alguna que otra Copa.

  6. Arbeloa Clearwater Revival

    29 de enero de 2015 a las 10:21 pm

    Siendo del sur, en mi familia sentimos una simpatía enorme por el Athletic y lo que significa para el fútbol español.

    Espero que toda la plantilla del primer equipo lea este artículo.

  7. David

    30 de enero de 2015 a las 11:22 am

    Yo vi jugar a Iribar, Guisasola, Rojo I, Uriarte… y soy de la Real. Era cuando el Athletic no iba a robar a la cantera de Gipuzkoa. El Athletic era nuestro equipo hermano y así lo sentíamos en los 70 y comienzos de los 80, cuando ganamos juntos cuatro ligas consecutivas. Luego llegó el fatídico Aurtenetxe con lo de que “todos los buenos jugadores vascos deben jugan en Athletic” y joyas por el estilo y comenzaron los problemas (lo de Etxeverria clamó al cielo, incluyendo las mentiras que se inventaron como excusas). Bueno, poderoso caballero es don dinero y en el Athletic hay más que en la Real y encima con las ayuditas del Gobierno Vasco. Me gusta Urrutia, ha sabido llevar un grado de respeto en ese sentido. Por cierto, ¿qué equipo vasco es el último en ganar una competición oficial (Liga, Copa, Supercopa, o Europa)? Pista: ocurrió en 1987

  8. Dr. K

    30 de enero de 2015 a las 12:20 pm

    Yo a esto lo llamo el espíritu Yeste: un tipo con un talento inmenso pero que se quedó en jugador normalillo porque ¿para qué esforzarse en dar lo máximo, si jugando a medio gas ya le daba para ser titular indiscutible? Muniain va por el mismo camino, parece ser

    Todo esto explica, creo yo, por qué ciertos jugadores han optado por abandonar el club en los últimos años. Si tienes ambición, juegas cada partido al máximo, y luego ves que a tus compañeros les da un poco lo mismo perder contra el Rayo y a la semana que viene contra el Elche, ¿qué incentivo tienes para quedarte, sobre todo si vienen a por tí equipos que se toman la competición tan en serio como te la tomas tú?

  9. Dr. K

    30 de enero de 2015 a las 2:34 pm

    @David,

    respuesta: el Eibar, Campeón de la Liga Adelante 2013-2014 😉

  10. el apuesto rey mono

    31 de enero de 2015 a las 10:13 pm

    Buenas, vengo a comentar también, aunque más de uno vaya a pensar que qué hago yo aquí puesto que soy extremeño, de los 90, siempre he sido culé y para colmo, los primeros años de mi vida no he sido futbolero (mi entorno tampoco lo era), sino que me he ido haciendo, viendo fútbol y leyendo de fútbol. Ni soy de Bizkaia, ni he visto al Athletic hacer cosas grandes, pero ¿sabéis qué? A mí me habéis hecho del Athletic, tanto, que ya ni lo llamo Bilbao, si no Athletic (y mira que es difícil, porque lo pronuncio “Atleti” y eso en mi tierra de toda la vida ha sido el Atlético de Madrid). Vuestra idiosincrasia, vuestro saber hacer, vuestra nobleza. Me considero un aficionado del fútbol muy refinado, pero es que vosotros me ganáis por goleada. Sé que ‘ganarse’ un aficionado nuevo no es un trofeo, pero a mi modo de ver debería ser una alegría conseguir adeptos por cómo es el club antes de porque el club gane.

    Ahora voy a hablar un poco más desde lo objetivo: estoy de acuerdo con el artículo, no se puede conformar un grande del fútbol español con no descender, es rotundo. Ahora bien, siempre hay un pero, y en este caso es que el Athletic Club es un equipo especial. No solo el Athletic, también el Sporting, la Real, o el Ajax por irnos un poco más lejos. Son equipos, que desde siempre se han nutrido de su cantera, y si miramos a la historia, se puede comprobar que sus épocas más gloriosas han coincidido en que su fútbol base ha parido a los mejores futbolistas de su historia. Cruyff, Arconada, Neeskens, Uriarte, Bergkamp, De Boer, Dani, Ufarte, Abelardo, Goiko, Salinas… Por decir unos cuantos. Es lo que tiene ser un equipo de cantera, que lo más probable es que en tu historia tengas épocas malas. Hoy mismo lo comentaba con unos amigos, perder a Javi Martínez, Llorente y Herrera en unos veranos no debe ser fácil, así como perder a Griezmann, Illarramendi y Bravo o si vamos un poco más lejos Bergkamp, Overmars, Seedorf, Kluivert… Pero es cierto que esto no es excusa para el conformismo y el beti zurekin.

    Hace no mucho leí una opinión de Clemente al respecto y decía algo así como que es normal que Javi Martínez que se quisiera ir puesto que no es un jugador de cantera realmente, llegó al club con 15 ó 16 años y no ha mamado desde pequeño de verdad los valores del club. Lo que hay que inculcar al valor joven es que su meta en el fútbol es hacer al Athletic campeón, sacar la gabarra y sacar todavía más pecho. Conformarse con jugar en el equipo con el que soñabas de pequeño es quedarse corto, así como ver al Athletic como un mero trampolín a otro equipo europeo. No, no vale eso. Hay que bañar San Mamés de gloria. Últimamente he hecho varios viajes a Bilbao para ver a mi chica (no, no le gusta el fútbol y no es el motivo por el que me he aficionado al Athletic, no me seáis cabrones), y cada vez que me bajo en la estación de buses y paso por San Mamés solo pienso en el día en que vaya a ver una victoria allí del Athletic.

    Volviendo a lo de antes, a lo de Clemente, en este mercado invernal, que sonó Laporte para el Man Utd, dijo que no se iría, y muchos se alegraron, pero yo no me alegré del todo por lo que dijo. “No, la verdad es que no en este momento. Quiero seguir evolucionado lo mejor que pueda aquí. Y siento que mejoro cada día”. Ese “no en este momento” es lo que me dolió porque, aunque luego mienta como hicieron otros, debería decir: “No, quiero hacer al Athletic campeón”, eso es lo único que debería decir el futbolista del Athletic.

    Bueno, espero que podamos intercambiar opiniones, y si alguien tiene que decirme al respecto del tocho que he escrito, ¡que me lo diga por favor!

    Saludos

  11. Alfredo

    1 de febrero de 2015 a las 2:16 am

    Querido borja tu artículo me suena más a una queja amarga cuasi «catarsis» que a un análisis futbolístico, y atención que eso no lo hace para nada malo, simplemente reclamas contra algo que es imposible de solucionar.
    El fútbol moderno mata la filosofía exitosa del athletic hace 30,40 o 60 años.
    No quiero aburrir repitiendo tópicos ya presentados en esta pagina varias veces en varios años.
    Solo reafirmo algo, una idea, un deseo = prefiero un athletic virgen de títulos x 100 años a un Madrid cirquero sin alma o un Barcelona 5.0…son gustos, son sentimientos. Saludos desde el sur

  12. Kurono

    2 de febrero de 2015 a las 5:49 am

    Pero ¿por qué tiene que ser imposible solucionar esta gris etapa del Athletic? Nadie ha metido, hasta el momento, lo de cambiar la particular filosofía del Ahtletic de Bilbao. Pero, ¿es algo malo que hubiera algún cambio? Nadie dice lo de meter un once con cero bilbaínos, pero ya vendrá alguien con alguna sugerencia. Ese es otro tema.

    Borja tiene razón, el todavía vivió (aunque muy joven) un Athletic campeón y escuchó a sus padre(s) y abuelo(s) contarle sobre la leyenda de los “11 aldeanos bilbaínos” ante el Real Madrid de DiStefano, la Copa de los 70’s y la final de UEFA ante la Juventus. ¿Por qué tiene que celebrarse tanto el no descender de categoría? Eso a mi me suena a una excusa entre triste y patética. Borja pide un Athletic que luche por cosas grandes y no un equipo que celebre no descender. Al fin y al cabo, el recuerdo más lindo de la afición de un Mallorca o del Wigan (p.e.) es haber ganado una Copa y jugar finales; descensos y ascensos los lloran y celebran por igual, pero las copas saben que son suyas, que son imborrables, y que al igual que pelear por éxitos importantes, esas son las cosas que marcan a un club y una afición, el hambre de gloria y triunfos. Porque para no descender, unos 45 puntos y basta, no hace falta ni mucho esfuerzo para el Athletic; para luchar por Europa habitualmente, ganar copas, hay que dar mucho más y eso es lo que Borja quiere, que den ese “algo más” en más temporadas seguidas, y no una vez cada 10 años.

  13. souffle

    27 de febrero de 2015 a las 10:43 am

    No puedo estar más en desacuerdo contigo, Borja, y más cuando haces referencia al “beti zurekin”. El beti zurekin hace referencia precisamente a nuestra esencia como afición; nunca abandonamos al equipo, lo haga bien, mal o regular. Y eso no tiene absolutamente nada que ver con la exigencia. Mejor el próximo día cerramos el partido como los demás equipos; con el campo absolutamente vacío y pañolada. Así demostramos exigencia.

    Estoy en desacuerdo porque la afición es exigente exactamente hasta el punto que debe serlo (tú te autodefinías como “adicto al trabajo”, lo cual creo que te despoja absolutamente de todo tipo de objetividad en cuanto a exigencia). Y te pongo un ejemplo muy claro; la famosa liga cerrada contra el Levante, San Mamés fue una olla a presión toda la temporada con un público absolutamente entregado a su equipo. Pero cuando en el minuto 93 del último partido de liga el árbitro pitó el final del partido San Mamés dedicó al equipo la mayor pitada que yo recuerde. Esto es; te animo para que lo hagas lo mejor posible, pero al final, sólo al final, emito el veredicto.

    Estoy en desacuerdo porque el Athletic es en estos momentos el séptimo presupuesto de la liga (muy cerca de Espanyol y Real en presupuesto, por ejemplo), y considero que los logros de la última década no desmerecen EN ABSOLUTO a esa teórica séptima posición. Varias clasificaciones para Europa, dos finales de copa, final de Uefa, clasificación para Champions, no haber bajado (cosa que por ejemplo no puede decir el Atlético de Madrid). Y si vamos a los últimos 25 años, como dices, quizá deberíamos tener en cuenta que muchos equipos han competido HACIENDO TRAMPAS, gastando mucho más de lo que ingresan, o fichando a jugadores que no te pagan y que luego te meten goles (Aduriz y el Mallorca…)

    Estoy en desacuerdo con el hecho de que menciones que denuncies que miremos al pasado aduciendo que los tiempos han cambiado, pero que a la vez digas que quieres ver al Athletic “peleando hasta el final por la liga”???????? Me parece una locura absoluta, tú y yo sabemos que si no cambia el tema económico nadie, absolutamente nadie va a pelear por la liga salvo los dos grandes (salvo la conjunción interplanetaria de Atlético+Cholo, fenómeno que no creo que se repita en próximos 20 años).

    Estoy en desacuerdo porque no mencionas cómo han cambiado las circunstancias competitivas desde las épocas de grandes referentes (ley Bosman, etc.)

    Y finalmente estoy en desacuerdo porque precisamente ayer el Athletic creo que dio un nivel perfectamente aceptable y estamos haciendo los juicios a posteriori; ¿si el partido hubiese acabado 2-1 habría hecho el mismo tratado sobre la exigencia?

    Eso sí, termino diciendo que en muchos otros temas coincido contigo, y en me suele interesar tu opinión en todo lo referente a lo futbolístico.

    Un saludo