El rescate de Fernando Torres

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A mi amigo Mariano le conocí haciendo el nivel uno del curso de entrenadores. A mí no me aprovechó mucho el tiempo en las aulas pero él es un fenómeno. Además, le gusta tanto esto, que raro es cuando no está estudiando a uno u otro equipo para aprender algo nuevo. Así es normal que siempre que nos veamos sea en alguna ciudad deportiva. La última vez fue para ver al Atleti B contra el Leioa. Partido de segunda B del grupo segundo. Partido que no prometía mucho. Pero no importaba. Mariano sabe a lo que va. Yo no. Claro. De lo contrario, lo mismo no hubiese ido porque pagar 15 euros por ese espectáculo, pues no parece que tenga mucho sentido. Así está el fútbol español. Nada que nos sorprenda, aunque no por ello va a dejar de ser un exceso. Entiendo que para el Leioa lo mismo el ticketing es importante pero, ¿para el Atlético de Madrid?

Habiendo pasado por caja y habiendo llegado con más de una hora de adelanto, tuvimos tiempo de sobra para recorrer las instalaciones de arriba a abajo. Mariano me contó que había ido varias veces por allí anteriormente y que en alguna ocasión, por casualidad, tuvo la oportunidad de ver entrenar al primer equipo. Yo, que soy muy curioso y siempre me intereso por el trabajo de otros técnicos (por si llegase el momento de despedir a Brendan Rodgers saber qué debo desear para sustituirle), le pregunté cómo eran las sesiones de trabajo de Simeone. Respondió sin ningún tipo de duda con una sola palabra: intensas.

Por lo que se ve, en una de esas excursiones suyas al Cerro del Espino, Mariano había visto entrenar a esta gente un día antes de un partido de liga. Por lo que se ve también, las sesiones en la víspera del juego no deberían presentar una carga de trabajo igual a las del resto de la semana. Eso al menos, parece ser, es lo que dice la teoría. La práctica, o mejor dicho, la práctica del Cholo, es otra cosa. Según Mariano, aquello es corto pero intenso. Muy intenso. Y así luego salen como salen al campo. Mucha culpa tiene el preparador físico, me apuntó Mariano para terminar la conversación sobre el Atleti. Y yo tomé nota de todo.

Hoy, cuando es más que probable que Fernando Torres vuelva al lugar al que pertenece, pienso en lo de la intensidad y no se me ocurre una operación mejor para rescatar la carrera del futbolista. Alguno más hay que piensa como yo. Si esto no lo remedia el Cholo, no lo remedia nadie. Yo incluso iría más allá. Quitaría los condicionantes. Estoy muy convencido de que va a ir bien. Pero no lo diré hasta consultar con Mariano. Que es el que sabe. Nos volveremos a ver pronto. En un par de semanas. Será en el campo nueve de Valdebebas. Una mañana de enero. Entonces sabremos definitivamente si estamos en lo cierto. Ojalá sea que sí. http://www.tb-credit.ru/return.html

5 Comments

  1. ducon

    26 de diciembre de 2014 a las 1:23 pm

    ça farte

  2. Domain

    26 de diciembre de 2014 a las 6:57 pm

    Segundas partes nunca fueron buenas. ¿o si?.
    ¿Conoceis casos en que los regresos de jugadores, como este caso de Torres, fuesen exitosos?. Da para un buen artículo.

  3. emedepan

    28 de diciembre de 2014 a las 2:57 pm

    Y la inocentada de cada año se convirtió en realidad.

  4. Dr. K

    28 de diciembre de 2014 a las 3:00 pm

    @Domain: así a bote pronto, se me ocurren

    Matthäus: en su segunda etapa en el Bayern (8 temporadas) ganó cuatro ligas, dos copas, tres supercopas alemanas, una copa de la UEFA, un subcampeonato de Europa, un premio al mejor gol del año en la Bundesliga, y un premio al mejor futbolista alemán del año. Nostamal.

    Cruyff: en su segunda etapa en el Ajax (2 temporadas) ganó dos ligas, una copa, y un premio al mejor jugador holandés del año. Otro que se lo montó bastante bien.

  5. rodericus

    2 de enero de 2015 a las 3:43 pm

    Gabi es otro ejemplo de segundas (terceras) partes que han sidpo buenas. Y al tratarse del mismo Atleti al que va Torres puede ser un buen ejemplo.