Otro partido que nadie verá

during the Barclays Premier League match between Burnley and Southampton at Turf Moor on December 13, 2014 in Burnley, England.

Llegué a la conclusión el otro día entre montes verdes, una niebla que nos acompañó toda la mañana, pueblecitos pequeños perdidos en medio de Inglaterra y vías de tren: en qué momento se me había ocurrido ir a Burnley, a una hora de trayecto, para ver en directo el partido de liga que les enfrentaba al Southampton y, sobre todo, qué tipo de razón de peso me había convencido para planear ese viaje con semanas de antelación. Es decir, tú puedes terminar en Burnley porque no te quedan más opciones y, ante la falta de alternativas, decides acabar allí –a ser posible, acompañado-, pero nunca tenerlo apuntado en el calendario como cita ineludible. No sé. Si a mí me preguntan por qué fui, contestaré que fue para conocer otro estadio más y así salvar una respuesta tan comprometedora. No es mal argumento, aunque insuficiente.

En realidad, he encontrado en estos partidos, en estos estadios, en estos pueblos y, en definitiva, en estos fines de semana, una forma de ver el fútbol que a veces se me olvida que existe: son equipos de los que la mayoría no conoce su alineación salvo que los sigas semana a semana, son zonas de prensa en las que apenas funciona el wifi. Partidos al margen de la vida. Llegamos muy pronto a Turf Moor después de un paseo por la zona, comimos dentro y calculamos para subir a la grada, arriba del todo, pues allí estaban los sitios asignados para periodistas, antes del pitido inicial pero con el margen suficiente para no caer congelados. El artista americano Will Hoge tiene una canción dedicada a su guitarra, “Another song nobody will hear”, en la que habla de los momentos que han pasado juntos y lo de Burnley fue un poco del estilo.

Ocurre en esos 90 minutos algo que no sucede en otros muchos encuentros de la jornada: a nadie que conozcas le importa el resultado. Sólo un millón de goles, la mejor volea del sábado, una cantada del portero o cualquier pelea de aficionados convertiría el choque en noticioso, como si fuésemos nosotros los únicos que vimos lo que ocurría en Burnley. Es precisamente ahí, en esa percepción de falsa exclusividad, donde imaginas que el partido es tuyo. Que es para ti. Y que te enteras de lo que sucede porque estás allí. Sólo de esa manera puedes entender el alivio y el suspiro de la grada por un despeje de cabeza, la tensión que provoca una falta en la frontal cuando defiendes un 1-0 y la alegría que desprenden tres puntos que te sacan del descenso.

Nick Hornby, sobre Highbury: «Esto es algo que no se encuentra jamás fuera de un campo de fútbol. En todo el país, no es posible estar en ningún otro lugar y sentirse como si estuviera realmente en el centro de todo».

during the Barclays Premier League match between Burnley and Southampton at Turf Moor on December 13, 2014 in Burnley, England. http://www.tb-credit.ru/zaem.html

1 Comentario

  1. Aniol

    23 de diciembre de 2014 a las 11:29 am

    Sencillamente, brillante.