El Dépor de Víctor

Víctor Fernández

Víctor Fernández me suena a otra época. A años de bonanza en los que los modestos podían armar buenas plantillas, ponerse el disfraz de equipo poderoso y salir a tratar de jugar al fútbol como los ángeles. A pelear incluso por títulos. Había dinero, quizá a costa para muchos de vivir por encima de sus posibilidades reales, y mimbres para ello. Víctor encontró en aquellos Zaragoza, Celta y Betis que se beneficiaron de la notable inyección económica que supuso para los clubes de mitad de tabla la negociación de los contratos televisivos el acomodo ideal para el desarrollo de su propuesta futbolística. Porque para jugar bien al fútbol se requieren buenos futbolistas capacitados para ello. Fue así como Víctor Fernández se hizo un nombre, depositando sus convicciones de juego y estilo en jugadores como Gustavo Poyet, Santi Aragón, Mostovoi, Karpin o Mazinho. El día y la noche comparado con aquello a lo que ahora puede aspirar desde el banquillo del Deportivo.

Tal vez por eso la noticia de su contratación por parte del club herculino, en sustitución del repentina y controvertidamente destituido Fernando Vázquez, me sonó a mensaje caduco. A movimiento propio de otros tiempos, a rescatar de la duermevela deportiva a un técnico cuyo ideario tenía difícil acomodo en un equipo cuyo objetivo primordial era la salvación de una categoría recién recuperada. Esto es, tratar de encajar pocos goles, rentabilizar al máximo los previsiblemente escasos tantos anotados y hacerse fuerte en casa. El ABC de la lucha por la permanencia.

Figuras como la del técnico aragonés han quedado un poco fuera de sitio. Es un perfil quizá algo desfasado. Ese ‘jugar bien y ganar‘ es cada vez una misión más inaccesible, porque las plantillas apenas reúnen efectivos para tratar de sobrevivir en cualquier condición. Aquellos clubes que eran su hábitat ideal, sin excesivas exigencias y con un cierto margen de crecimiento, con disponibilidad económica para confeccionar plantillas relativamente poderosas y que darían por buena una simple clasificación europea, ya no existen porque el fútbol actual no tiene cabida para ellos. Y si existen, sus objetivos para ocupar el banquillo sobrepasan la figura de Víctor. Hoy jugar bien es un lujo al alcance de muy pocos. No, en ningún caso, de aquellos cuya plantilla no permite dispendios.

El Deportivo ocupa plaza de descenso a Segunda cuando se ha disputado más de un tercio del campeonato. Ha encajado la considerable cifra de veinticuatro goles y apenas ha conseguido anotar doce, con una preocupante racha de cuatro jornadas consecutivas sin poder marcar un solo tanto. Si Víctor no consigue enderezar la situación del equipo de inmediato, la trayectoria reciente amenaza ruina. De momento, ya arrecian potentes gritos en su contra desde el graderío y el choque ante el Elche de la próxima semana se anuncia como un ultimátum. Como la confirmación, cuatro meses después, de que la contratación de Víctor era una noticia de otra época.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

2 Comments

  1. @Futbolvidado

    10 de diciembre de 2014 a las 1:46 pm

    El equipo tiene muchísimas bajas arriba y muestra una evolución positiva en el juego los 4 últimos partidos, el objetivo es dejar a tres equipos por detrás, creo que está haciendo un buen trabajo y que conseguirá el objetivo, claro que suena a otra época (es el entrenador con más partidos en 1ª) pero eso no lo incapacita para para trabajar y triunfar en el presente.

  2. Sergio Del Barco Arroyo

    10 de diciembre de 2014 a las 4:34 pm

    Pues espérate, que para el Betis se viene Serra Ferrer, más de lo mismo …. o peor.