Futbolistas de los que ya no existen: Hibbert

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No es lo mismo ser mayor que estar mayor, importante matiz, porque en el momento en que de verdad lo eres dejas de jugar al fútbol, pero si lo estás sin todavía serlo te siguen dejando saltar al campo, ahí, con tus compañeros, como si nada, rollo infiltrado, juegas, intentas que no se note mucho para no levantar sospechas y listo. En realidad el fútbol sería mucho mejor si no dejasen saltar al campo a los jóvenes malos y sí a los viejos buenos, pero ésa es otra historia. Estos temas trascendentales son los que trata uno cuando hace frío, mucho frío, van 3-0 y queda media hora eterna por jugarse. A veces llama demasiado la atención. Y así fue el caso. Estaba yo con un amigo sufriendo en los asientos de Goodison Park en una noche de Europa League y sobre el césped, intentando no llamar demasiado la atención, corría Tony Hibbert por la banda derecha. Hibbert está mayor con 33 años, y él no tiene la culpa de ello, pues no son pocos los ejemplos que pueden surgir pensando un poco (Sean Morrison, del Cardiff, tiene 23 y yo si lo miro a la cara le echo 35 fácilmente, mientras que Dwight Gayle, del Crystal Palace, tiene 24 y he visto niños de Primaria con más apariencia de adulto), pero ésa también es otra historia.

El problema con Hibbert no sólo es que esté mayor sino que está desfasado, como si el fútbol hubiese avanzado a una velocidad que no ha sido capaz de seguir. Podría argumentarlo con aspectos puramente futbolísticos (un lateral que no es un virtuoso en ataque, que no es ni mucho menos rápido y que cuando lo encaran en defensa es muy sencillo que lo desborden, tres características con las que, si al menos dominas una, te pueden hacer un hueco en un equipo random inglés), pero lo de Hibbert es un poco más extraño. Es un futbolista que juega sólo para recordarnos que jugó, es decir, es un jugador que se quedó anclado en el pasado y como tal, en tiempo pretérito, ha llegado hasta nosotros, el presente, y así aparece sobre el verde y ante todos en lo que es una experiencia apoteósica. Hibbert es un futbolista de los que ya no existe, me dijo mi amigo muy acertadamente, porque su apariencia, sus pantalones por debajo del ombligo, sus botas sin colores, su cuerpo pálido de británico sin músculos ni tatuajes extra, y su forma de correr, torpe, torcida, eran las evidencias de que su rollo, su vida, ya no se lleva en el fútbol, y no pude hacer otra cosa que decirle que eso daba para texto, y aquí está.

Madrid, 1991. Periodista. Me gustan los partidos feos en campos sucios.

1 Comentario

  1. alejandro

    13 de Noviembre de 2014 a las 1:09 pm

    Que razon ejejeje. Yo soy de los que prefieren viejos buenos a jovenes malos. Etoó me sigue pareciendo mejor que mas de la mitad de delanteros de la Premier.

    Asi muchos más que los dan por muertos. El Everton es un equipo muy viejo eh.