Niños y polipastos

malaga castillejo

‘Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo’, dicen que dijo Arquímedes cuando quiso explicar a sus queridos followers el funcionamiento de la palanca, pero desconozco si, en la intimidad de su bañera, Javi Gracia también exclamó ‘¡Eureka!’ cuando dio con la idea que ha convertido a su Málaga en una máquina tan asombrosamente eficaz para destruir defensas rivales como las que diseñaba el genio de Siracusa para defender su ciudad del asedio romano. Cierto es que el navarro, en el fondo, tampoco ha descubierto una fórmula infalible y magistral para calcular distancias, fuerzas y empujes. Simplemente ha retomado ese invento que tanto furor causó hace no tanto en nuestro fútbol pero que ya casi había pasado de moda: el falso nueve. El entrenador del Málaga C.F. ha eliminado al delantero centro de la ecuación de su particular palanca ofensiva y ha poblado el ataque de mediapuntas, y el resultado es que los puntos de apoyo para mover el mundo se han multiplicado. Y vaya si funciona.

Desde hace un par de jornadas, el bueno de Roque Santa Cruz calienta banquillo mientras Samuel, Juanmi, Samu Castillejo y Nordin Amrabat se mueven libremente y casi sin descanso en el último tercio del campo, trazando desmarques e intercambiando sus posiciones con una agilidad más propia del fútbol sala que del fútbol once. Los cuatro atacantes malacitanos aparecen y desaparecen, buscan el espacio, se juntan, se separan, tiran paredes, habilitan a los laterales, permiten la llegada de los mediocentros y se plantan delante de la portería rival con una facilidad y un desparpajo francamente pasmosos. Después de ganar perdonando la goleada en Córdoba, ante el Rayo mantuvieron el nivel de acierto técnico pero elevaron el de eficacia. Como resultado, un 4-0 incontestable (y casi corto) que alegró la mañana a todos los malaguistas que se acercaron al Paseo de Martiricos.

A la hora del vermú, Gracia comparecía ufano en sala de prensa y exponía cuál era su mayor motivo de satisfacción. ‘Me alegra que haya salido un buen partido con el estadio lleno y con tantos niños viéndolo. Generar esta ilusión es sembrar para que en el futuro sientan los colores de este equipo. El 4-0 es muy importante pero más importante es haberlo conseguido ante tantos niños’. Niños malagueños que el domingo se sentarían a comer y marcarían golazos de miga de pan entre vasos y botellas, imaginándose protagonistas de jugadas de movimiento (casi) perpetuo. Al fin y al cabo, quienes las acababan de plasmar sobre el verde mantel de La Rosaleda son poco más que eso, niños de Málaga convertidos en un eficaz polipasto de mediapuntas capaz de levantar en volandas a la afición de una cálida ciudad mediterránea. Arquímedes daría su visto bueno.

Palencia, 1984. Nunca llegué a debutar en Primera.

1 Comentario

  1. monkey

    28 de octubre de 2014 a las 4:56 pm

    la verdad sk no m esperaba st nivel del malaga,ni m hizo muxa gracia el fichaje d gracia,pero x lo visto hasta el momento,el equipo gana y disfruta,ojala dure la racha…vamos malaga!!!