El chorreo

SPAIN SOCCER

«Aquí vamos a ganar uno a cero. Y allí uno dos. Porque se van a tener que abrir y les vamos a chorrear.»

Esto fue lo que dijo Vicente Boluda, presidente del Real Madrid, cuando en 2009 a su equipo le tocó en octavos de la Champions con el Liverpool. Supongo que fue su manera de pasar a la historia del club porque la bravata todavía se le recuerda. Pero nada más. Porque nadie sabe qué hizo ese hombre cuando estuvo de jefe en el Bernabéu. Aparte como digo de este comentario que, sacado de contexto (esto también hay que apuntarlo), se convirtió en uno de los gestos más arrogantes del pasado reciente blanco. Curiosamente, unos días más tarde tuvo lugar otro detalle chulesco, en este caso por parte del diario Marca. Un detalle que también quedó para siempre en el imaginario colectivo. «Esto es Anfield, ¿y qué?» fue el titular escogido por el rotativo para informar de la previa del partido de vuelta. Al final, como bien es sabido, hubo chorreo pero de los que se suponía iban a ser chorreados, y se podría decir que la respuesta a la pregunta de Marca fue que hasta Andrea Dossena, un jugador secundario, hizo un gol.

Algunos lo veíamos venir. Yo el primero. Siendo muy del Liverpool por aquel entonces, me pedí un día de vacaciones en el trabajo para vivir toda la jornada con la intensidad que se merecía (ahora lo veo con perspectiva y me parece una estupidez increíble gastar un día de vacaciones en eso, pero ya digo que era muy del Liverpool en esa época). Y en ese aprovechamiento del momento me dio, no sólo por ir a la Plaza Mayor a reunirme con los aficionados llegados desde la ciudad de los Beatles (y hacerme la foto de rigor con la pancarta de Mascherano) sino también, a acercarme al hotel de concentración de los míos para darles ánimos. No les encontré, pero la visita me salió a cuenta porque estuve con Víctor Salinas, uno de los fisioterapeutas. Y conversando sobre lo que estaba por venir, le señalé: «Víctor, tranquilo que está hecho. Sólo hemos perdido dos veces en lo que va de temporada. ¿Tú crees que vamos a perder ahora? Ya te digo yo que no.» Así era. Estábamos a 25 de febrero y sólo el Tottenham (con un tanto en el último minutos) y el Everton (en partido de Copa y en la prórroga) habían podido doblegar a los de Benítez. Y así fue. Un gol de Benayoun bastó para resolver un juego fue más una partida de ajedrez que otra cosa.

Hace ya mucho que a mí el Liverpool, ni fu ni fa. No tiene que ver que Víctor ya no esté trabajando para nosotros. Es más que me he hecho mayor y me empiezo a parecer a ese profesor de Geología que tuve, que decía que de joven era del Betis pero que de mayor le daba lo mismo (y yo pensaba, eso no es posible. Pero mira, sí es posible). Hace mucho también que el Liverpool no hace un año como el del 2009  (que el el subcampeonato de la pasada temporada se consiguió sin jugar en Europa y entonces, se acabó la liga segundos sin dejar de ser competitivos en la máxima competición de clubes). Y además, este Madrid ya no es aquel de Juande Ramos, que no sabía muy bien por dónde le daba el aire. Este Madrid es otra cosa. (que sigue con sus despistes, pero con Ronaldo, Benzema y Bale para arreglarlos). En definitiva, si combinamos todos los elementos, podemos tener de resultado, esta vez sí, un chorreo. Y lo mismo luego no pasa nada (ojalá). Porque no se me escapa que el Ludogorets le dio problemas tanto a unos como a otros. Pero si pasa, el mencionado Boluda puede perder definitivamente su condición de fanfarrón para ser un adelantado a su tiempo. Aunque, también es cierto que, como diría el Marca, ¿y qué?

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