El gurú

Reconozcamos que, hasta hace poco más de un mes, Nuno Espírito Santo era una más de las muchas incógnitas que tanto tiempo llevan rodeando al Valencia C.F. Para unos, Nuno tal vez sólo fuera el jugador que introdujo a un tal Jorge Mendes en el negocio del fútbol. Otros recordábamos su discreto paso como portero por la liga española, allá por los últimos años del siglo XX (cuando el nombre de Jorge Mendes todavía no nos decía nada), primero en el Deportivo de La Coruña, donde vivió dos temporadas a la sombra de Jacques Songo’o, y luego cedido en Mérida y Osasuna antes de regresar a Riazor para ganar la Copa del Cenentariazo como suplente de José Francisco Molina (pese a haber sido titular durante todas las eliminatorias anteriores). Algunos quizá hasta sabían que en su regreso a Portugal calentó el banquillo del FC Porto durante ocho años, con una breve experiencia en Rusia allá por 2005. Pero, más allá de eso, Nuno era un perfecto desconocido.

Y es que el Nuno futbolista fue siempre un guardameta de reparto, uno de esos antihéroes que salen en los cromos pero no en las crónicas, porque su hábitat natural (salvo en esas cesiones) nunca estuvo en el área pequeña sino en la banca de los suplentes. Ese detalle debió de ponernos sobre aviso: si siempre se ha dicho que, en el campo, un portero tiene una visión privilegiada del posicionamiento de los equipos que luego puede aprovechar al convertirse en técnico, ¿qué detalles tácticos no podrá atesorar la mente de un guardameta que además ha vivido casi todos sus partidos desde detrás de un entrenador? Pero ni siquiera sus dos buenas campañas en el modesto Río Ave nos sirvieron para no prejuzgarle. El nombre de su representante y el eterno lío instalado en las oficinas y gradas de Mestalla nos hicieron pensar a muchos que lo de Nuno sería un capricho impuesto por Mendes que quizás no llegara ni a Navidad.

No nos cansamos de equivocarnos. Más allá de los resultados, excelentes hasta ahora, al Valencia de Nuno Espírito Santo se le ven cosas de equipo grande en estado embrionario, y juro que no pretendo hacer broma con el apellido del portugués. Con todas las reservas propias de los pocos partidos de Liga que llevamos, parece que, además de plantilla, aquí hay entrenador. Pero si Nuno ha impactado no ha sido sólo por sus ideas tácticas.

La palabra clave es carisma. Recién entrado en los cuarenta, su imagen es jovial, sencilla pero elegante. Su cuidada barba y su piel tostada, herencia de sus raíces de Santo Tomé y Príncipe, le confieren una apariencia atractiva. Sus gestos y su mirada denotan una personalidad firme y decidida. Y su voz… su voz es profunda y pausada, pero enérgica y convincente. Casi sensual. Cada vez que Nuno abre la boca, el público aguarda expectante porque siempre da la sensación de que está a punto de decir algo trascendental. Como si, en vez de explicarnos los movimientos de Parejo y Gomes o lanzar darditos a Simeone, fuera a desvelar el secreto oculto de las pirámides, o a revelarnos el sentido último de la vida. Nuno es un auténtico gurú, el ejemplo que todas las facultades de comunicación deberían poner a sus alumnos. Él habla y todos escuchan, tanto en la sala de prensa como, por lo que parece, en el vestuario. Y con eso tiene mucho, mucho camino ganado.

Foto portada: Valencia CF

Palencia, 1984. Nunca llegué a debutar en Primera.

3 Comments

  1. Leon

    5 de octubre de 2014 a las 10:56 am

    Solo un matiz, una pequeña corrección. Nuno volvió al Depor y fue suplente de Molina cuando se ganó la segunda copa (el centenariazo) en 2002.
    El año de la Liga el portero titular era Songo’o y creo que Nuno estuvo cedido fuera.

    Siempre pareció un buen tipo y un suplente disciplinado. Y como curiosidad, si no me equivoco, su movimiento al Depor fue el primer traspaso realizado por el hoy-todopoderoso-entonces-novato Jorge Mendes desde el Vitoria de Gimarâes.

  2. Óscar Díez

    5 de octubre de 2014 a las 12:13 pm

    Corregido, gracias. Ciertamente imperdonable el despiste, porque además bien que se habló de esa suplencia en la final: Nuno había jugado todas las eliminatorias previas pero Irureta sacó a su portero “titular”; mientras que Del Bosque siguió con César

  3. Leon

    5 de octubre de 2014 a las 2:09 pm

    Era una pequeña tontería. Pero mira, los deportivistas tendremos que recordar aquellos años y disfrutar. Porque el esperpento que estamos viviendo, es para cortarse las venas. Hemos rescatado a un charlatán de tertulia para que nos venda las buenas sensaciones que le produce ver al peor depor en 30 años…

    Dios dame paciencia.