Alarmarse en el Athletic

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Alguien nos hizo creer que criticar a nuestro equipo, sacar a la luz sus defectos y recordar sus carencias nos convertía de facto en peores seguidores. En infieles, en interesados y en protagonistas de un matrimonio de conveniencia en el que nuestro amor parecía funcionar únicamente cuando las cosas venían rodadas y las veladas románticas parecían no tener fin. Puede que de ahí surgiera ese ‘miedo’ que parece existir en Bilbao a hablar del Athletic Club si no es en tono elogioso. El fuerte arraigo del sentimiento de fidelidad a los colores conlleva a veces cierta pérdida del espíritu de crítica. Como si por el simple hecho de dejar de manifiesto tu descontento implicara un menoscabo en la indudable estima hacia tu equipo.

El Athletic no está bien. Y no lo está porque se le ha encomendado una tarea para la que ni tiene medios apropiados ni está convenientemente preparado. Como si alguien le hubiese mandado apagar un incendio forestal de trescientas hectáreas con una regadera. El equipo se ha visto de la noche a la mañana convertido en un director de un circo de dos pistas (tres, si contamos la Copa), cuando a duras penas conseguía mantener el orden en una sola. No ha sido algo imprevisto, desde luego, porque ejemplos similares recientes hacían presagiar un devenir incierto en la temporada en la que el club debía compaginar la exigencia y la tensión de la ilusionante Liga de Campeones con las obligaciones ligueras cotidianas.

La angustiosa sensación es la de que el equipo de Valverde, con una plantilla considerablemente corta, no solo se ha visto sobrepasado por la situación desde un punto de vista de rendimiento físico, algo fácilmente previsible, sino que además se encuentra bajo la dominación de un bloqueo mental que apareció casi como consecuencia inmediata a la borrachera que supuso la eliminación del Nápoles en la ronda previa y que ha devenido en un record negativo con casi veinte años de vigencia: el Athletic acumula tres partidos consecutivos en San Mamés sin anotar un solo gol. Algo que no se recordaba desde la época (aciaga) de Stepanovic. Para que los más veteranos del lugar puedan trazar la pertinente comparación.

Y la europea visita a Borisov, que en principio pudiera ser vista como un partido con efectos balsámicos dada la escasa entidad del BATE, encierra un peligro latente. Un riesgo de recibir la penúltima bofetada en todos los morros, la que te deja tiritando y con un molesto pitido en el oído. Entregado hasta recibir el definitivo guantazo de gracia el próximo domingo en el Bernabéu, escenario idóneo para profundizar en la herida abierta.

Dice Muniain que no nos preocupemos. Que no hay motivos para alarmarse por la situación actual del equipo. Es el sino del hincha del Athletic moderno. Conformarse. Asumir con estoicidad apoyado en el ‘Beti zurekin‘. Y no alarmarse jamás.

Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

3 Comments

  1. Pulli

    30 de septiembre de 2014 a las 4:00 pm

    Suelo estar contigo en los casos del Athletic al 100% pero en este caso me parece totalmente fuera de lugar el post ya que precisamente en estas últimas dos semanas no hago más que leer y escuchar que el equipo está fatal. Desde amigos y familiares hasta vecinos de localidad en San Mamés, foros de internet, prensa escrita y televisión, etc… Otra cosa es que se quiera convertir el campo en el foco de las críticas con pitos, improperios y otro tipo de actitudes más que cuestionables y que creo que no llevan a nada en el sexto partido de la temporada (bueno, y en la jornada 28 tampoco lo creo)

    ¿Que se espera que digan los jugadores y cuerpo técnico? ¿Que la cosa va fatal y que hay que cambiar a medio equipo y a ver si echan a Valverde de una vez?

    Que efectivamente la cosa (y no me refiero a la selección española como dijo Susaeta, XD) no pinta nada bien con 3 competiciones, plantilla corta, recambios prometedores pero muy jóvenes, titulares a un nivel de pena y una mediapunta que Herrera ha dejado totalmente huerfana. Pero incluso en ese nivel, no ha habido ningún equipo con los que se ha perdido o empatado que nos haya pintado la cara (excepto el Barça, claro) como si ocurría por ejemplo en el bienio negro y todavía en alguna ocasión con Caparrós.

    Y por comparar también mira al Sevilla el año pasado como empezó y como acabó. Este año sobre todo la temporada es muy larga…

  2. starky

    1 de octubre de 2014 a las 12:48 am

    El año pasado, que le vi bastantes lunes, me llamó la atención lo bien que jugaba y combinaba el Athletic, pero también que era la versión más blanda de su historia.
    Seguramente el jugador que mejor ejemplifica lo bueno y malo de este Athletic es Iturraspe.

  3. Eric

    1 de octubre de 2014 a las 8:37 am

    Es obvio que al Athletic le pasa factura jugar Liga y Champions. Tienen poco tiempo de recuperación y se nota la fatiga en sus jugadores. Una pena.