Tebas y unos señores de Murcia

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El juez suplente del suplente del Juzgado de lo Mercantil número 7 de Madrid ha hablado. Tras la vista celebrada el jueves por la mañana, levanta parte de la suspensión cautelarísima que su predecesor había concedido al Real Murcia y, por tanto, obliga al club grana a jugar en Segunda B esta temporada. La LFP se sale, en parte, con la suya y el CD Mirandés ocupará la plaza que el Murcia deja vacante en la Liga Adelante. No es, sin embargo, el final del caso. Ni mucho menos. Pero, antes que perdernos en cuestiones legales, hoy creo más necesario hablar de un aspecto de esta batalla que ha quedado demasiado oculto entre la maraña de normas, comunicados y resoluciones que han inundado los medios estas últimas semanas.

Se puede discutir, y es muy sano que se haga, sobre la pésima gestión de muchos clubes profesionales españoles. Se puede discutir, y el auto del juez va a obligar a que se haga, sobre si la forma en que la LFP ha instaurado sus más recientes medidas de control económico ha sido la más adecuada. Se puede discutir, y no sé si es muy sano que se esté haciendo, sobre si los acuerdos adoptados por las distintas comisiones de la LFP encargadas de resolver el asunto han estado inspirados por una enemistad personal entre Javier Tebas y Jesús Samper, máximo mandatario grana. Y, por supuesto, las múltiples interpretaciones jurídicas sobre el procedimiento surgido a raíz del descenso administrativo del Real Murcia dan para muchas discusiones. Y lo que nos queda.

Pero lo que debe estar fuera de toda discusión es que todo esto ha sido una gran chapuza. Una enorme, descomunal chapuza. No se puede calificar de otra forma el hecho de que, a dos días de iniciarse una competición deportiva que lleva el apellido de “profesional”, varios de sus participantes no tuvieran del todo claro ni en qué categoría iban a jugar ni a qué estadio deberían dirigirse el próximo domingo. ¿Cómo se prepara un partido así? Ni siquiera hablo ya de unas aficiones a las que desde hace dos décadas se ha reducido, nos guste o no, al papel de meras comparsas con voz pero sin voto en las decisiones de mayor calado, sino de los únicos protagonistas de todo este tinglado llamado fútbol: los futbolistas y entrenadores.

Jugar en Segunda implica una serie de derechos laborales (entre ellos los económicos: el salario mínimo acordado en el convenio colectivo recientemente firmado por AFE y LFP es de 129.000 euros en Primera y 64.500 en Segunda) de los que no se disfrutan en categorías inferiores. Aunque en los contratos se estipule una reducción de sueldo en caso de descenso, no es casual que, sabiéndose en 2ªB, el Mirandés dedicara medio verano a remodelar profundamente su plantilla y estructura salarial. ¿Habría fichado Pablo Infante, por ejemplo, por la Ponferradina de haber sabido que, quince días después de irse, el Mirandés sería devuelto a la liga Adelante? ¿Cuántos de sus excompañeros, ahora en otros equipos, se han visto obligados a dejar Anduva sólo para que el club burgalés, éste sí bien gestionado, pudiera afrontar sus gastos en 2ªB? Decisiones que pueden marcar una carrera.

La misma situación, pero a la inversa, sufre la plantilla del Real Murcia. Firmar por un equipo de Segunda para acabar jugando en 2ªB (y cobrar como tal) o verte obligado a buscarte un nuevo equipo a menos de diez días para el cierre del mercado no son circunstancias agradables para nadie. Pero lo peor, seguramente, haya sido la incertidumbre de no saber cómo se resolvería todo. Aunque se pueda interpretar como una medida más de presión dentro de la estrategia de defensa desplegada por el club pimentonero, su convocatoria de huelga ha sido de lo poco razonable en todo este asunto. Sin saber si durante el año vas a jugarte los cuartos en La Romareda de Zaragoza o en La Eragudina de Astorga, sin saber si vas a debutar el domingo recibiendo al CD Lugo o a la UD Logroñés (equipos que a su vez no sabían hasta ayer si debían organizar un viaje a Murcia o a Miranda de Ebro), sin saber, en definitiva, si una resolución judicial va a marcar decisivamente tu futuro más inmediato, ¿cómo afrontas el día a día en los entrenamientos?

Puede parecer una cuestión casi anecdótica dentro del lío económico y jurídico del caso Murcia (sobre todo cuando lo que está realmente en juego es la validez de los estatutos de la LFP), pero no debería serlo. Más allá de las implicaciones que todo esto provoque a nivel de intendencia para preparar el primer desplazamiento de la temporada, el de este domingo se trata de un partido de competición oficial en el que están en juego tres puntos que, en mayo, resultarán igual de importantes que los de las 37 o 41 jornadas restantes. Es inevitable que el desarrollo de la propia competición depare, a final de temporada, partidos contra rivales desahuciados o sin nada por lo que luchar, pero que 20 equipos en Segunda (y 18 en el Grupo I de 2ªB) supieran quién iba a ser su primer rival desde hace semanas y los otros dos no lo tuvieran claro hasta dos días antes de jugar no parece ni muy razonable ni muy deportivo. En el fondo, nada en este caso lo es. Feliz Liga. http://www.tb-credit.ru/contact.html