Sunny Spain

athletic manchester

Se supone que yo a mediados de agosto debería estar en la playa. O al menos así lo imaginé cuando era niño. Entonces me pensaba que el verano era para eso. Para estar en un sitio cerca del mar disfrutando del buen tiempo. Y no concebía otra realidad, claro. Lo malo es que luego te haces mayor y resulta que todo cambia. Tanto, que ahora me paso el periodo estival maldiciendo las inclemencias meteorológicas que sufrimos los corresponsales deportivos en Reino Unido (que empezamos a trabajar con el comienzo de la Premier) mientras añoro aquellos años en los que daba por hecho que la vida en vacaciones era no quitarse el bañador hasta septiembre. O lo que es lo mismo, añorando el concepto conocido en las islas como «Sunny Spain». Porque todo lo que tiene que ver con España es soleado. Aunque no sea siempre así.

En el año 57 el Manchester United fue a Bilbao a jugar una eliminatoria de la antigua Copa de Europa contra el Athletic. Era el equipo que había ganado la liga de la temporada anterior con 11 puntos de ventaja sobre el maravilloso Blackpool de Sir Stanley Matthews. Pero también era el equipo de los «Busby Babes». Esto es, gente muy joven con poca experiencia. O dicho de otra manera, gente que pensaba que lo de «Sunny Spain» también pasaba en invierno. Y claro, les tuvo que tocar la peor nevada que se recuerda en la historia de Bilbao para darse cuenta de que las cosas igual eran un poco diferentes a lo que habían visto en los carteles publicitarios de las estaciones de tren.

Faltaba poco para que la expedición inglesa tomara tierra cuando el avión empezó a dar vueltas sobre Bilbao sin terminar el descenso. Por entre las nubes, los jugadores pudieron ver que había nieve en el suelo. Pero poco más. Y en éstas, un miembro de la tripulación se dirigió a los presentes para pedirles ayuda. Que si alguno era capaz de atisbar el aeropuerto, que avisara. Que el piloto no lo tenía muy claro. Se pegaron todos a las ventanillas y empezaron a dar voces cada vez que vislumbraban una carretera. Ninguno acertó pero afortunadamente, el señor comandante sí lo hizo, aunque después de hacer pasar al pasaje un rato bastante malo. Tampoco el recibimiento de la ciudad fue mejor. Así lo recordaba el defensa Bill Foulkes años más tarde:

Hacía muchísimo frío y nevaba sin parar. Y había barro y suciedad por todas partes. La carretera que debía llevarnos del aeropuerto a la ciudad era cualquier cosa menos eso, una carretera. Mi idea de que España era soleada se desvaneció para siempre. Eso no era lo que yo había visto en los folletos turísticos.

No mejoró su suerte en San Mames porque perdieron 5-3. Hartos como estaban de España, se volvieron al aeropuerto con intención de marcharse cuanto antes. Sin embargo y para sorpresa de todos, el avión estaba cubierto por la nieve porque nadie había tenido la ocurrencia de llevarlo a ningún hangar desde su llegada a Bilbao. Fue el piloto de antes, el que no era capaz de encontrar el aeropuerto, el que les informó de que no iban a ir a ningún sitio. Los jugadores, desesperados, preguntaron si podían hacer algo para resolver la situación y se les comunicó que si querían quitar la nieve de la aeronave, eran libres de hacerlo. Así fue cómo uno de los mejores equipos del mundo en aquella época se tuvo que poner a hacer labores de intendencia para poder regresar a casa.

Cuándo volveré a la playa es algo que me gustaría saber. Echo de menos el sol y el calor. Todo ha cambiado desde mi infancia. Y mucho más desde el temporal del 57. En Bilbao no ha vuelto a nevar igual y el United ahora resulta que no juega en Europa. Esperemos que al menos el Athletic sí lo haga. http://www.tb-credit.ru/zaim.html