Lo que quedó de Ronaldinho

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Cuando Ronaldo de Assis Moreira tomó la decisión de abandonar el fútbol europeo, dar un portazo a su salida del Milan y embarcarse en el primer vuelo disponible con rumbo a casa, muchos vimos aquella maniobra del Gaúcho como una retirada hacia una vida más sosegada, lejos de la extrema competición diaria y alejado de la presión de la luz de los focos. Lo que quizá no acertamos a prever era que la huida hacia adelante del alicaído Ronnie, más allá de buscar un espacio cómodo para el esparcimiento de su ya prominente barriguita, tenía un objetivo claro que muchos nos empeñamos, injustamente, en despreciar: volver a disfrutar jugando al fútbol.

Ronaldinho dejó de deslumbrar cuando dejó de divertirse con la pelota entre los pies. Su fútbol ya no maravillaba como antaño porque a él ya no le maravillaba jugarlo. La alegría y la libertad se convirtieron de pronto en presión, en una asfixiante necesidad de superación diaria, de dar siempre un poquito más que el día anterior. Puede que Ronnie decidiese seguir viviendo como un niño cuando, por edad, por responsabilidad y por relevancia mediática y social, era ya un adulto hecho y formado, obligado siempre a responder de todos sus actos, a erigirse en autoridad frente a la afición, frente a la prensa y frente a cualquiera que acudiese en busca de explicaciones. Y por ahí, por esa responsabilidad que no quiso o no fue capaz de asumir, arrancó su prolongado y cruel declive.

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El exbarcelonista aterrizó en Brasil habiendo sembrado de tristeza sus últimos años en Europa. Tristeza por ver a un futbolista irrecuperable, rendido a una realidad que parecía no ir con él, entregado a un ocaso irremediable porque el fútbol, lejos de suponerle un motivo de disfrute y de alegría vital, había pasado a convertirse en una pesada carga ante la que responder y rendir cuentas a diario. Había perdido esa sonrisa como de tebeo que iluminaba su rostro y daba energía a su juego. Pocos futbolistas dependieron tanto en su rendimiento profesional de su estado de ánimo. Por eso, su llegada al Flamengo primero y al Atletico Mineiro después, dieron un nuevo giro argumental a su carrera.

Cuando ya parecía abocado a la desaparición definitiva, Ronaldinho volvió a disfrutar del fútbol. Un primer año en el Rubro-Negro rindiendo de nuevo a gran nivel y, sobre todo, las dos últimas temporadas en Belo Horizonte. Enrolado en las filas del Mineiro, la sonrisa de Ronnie guió al Galo hacia la primera Copa Libertadores de toda su centenaria historia tras completar un brillantísimo torneo. Era una evidencia que volvía a divertirse con la pelota. Pero los grandes éxitos siempre conllevan nuevos retos por superar, metas más altas por superar. Y es entonces cuando vuelve la presión, cuando retornan las exigencias y cuando el fútbol, para Ronaldinho, vuelve a convertirse en una pesada obligación.

Ronnie ya no jugará más en el Atletico Mineiro. Se ha dado cuenta de que, a partir de ahora, iba a convertirse en responsable directo de todo aquello que la torcida exigiese al equipo y ha querido evitar la carga. Con treinta y cuatro años, piensa seguir disfrutando del fútbol como lo ha hecho en los últimos tres. Lejos de las exigencias, en un nuevo sitio por explorar, quién sabe si en Argentina, o quizá entre los brotes verdes que asoman con fuerza en la MLS o tal vez buscando acomodo en otro club brasileño o allá donde, al menos, le permitan seguir sonriendo.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

12 Comments

  1. elsantojob

    29 de julio de 2014 a las 10:00 pm

    Sin lugar a duda, es el jugador con el que más he disfrutado.
    Esos jugadores que por si mismos valían el precio de la entrada.

    Gente como él y como Djalminha (anda que no lo disfrutamos en el Depor) hacían del futbol un deporte especial.
    Quién consideráis que puede estar a la altura de estos dos? Y por favor, no digáis Neymar…

  2. Fer

    30 de julio de 2014 a las 2:37 pm

    Rivaldo

  3. Dr. K

    30 de julio de 2014 a las 5:54 pm

    @elsantojob: yo esa pregunta la quiero interpretar como «Â¿quién es capaz de hacer cosas que los demás no sólo no son/somos capaces de hacer, sino que ni siquieran son/somos capaces de imaginarnos haciendolas?». Por poner un ejemplo facilón, Beckham centraba mejor que nadie, pero todos podemos, sin demasiada dificultad, montarnos una fantasía en la que pillamos el balón en banda, levantamos la cabeza, y como quien no quiere la cosa le ponemos el balón en la cabeza a un compañero a 40 metros de distancia, con una rosca que da gloria verla.

    El nombre que voy a poner sobre la mesa es Iván de la Peña. El recuerdo que tengo de el es que, cuando tenía el balón, mi primer pensamiento era «va a pasar algo extraordinario, y no tengo ni p******a idea de qué va a ser».

  4. tubilando

    30 de julio de 2014 a las 7:37 pm

    Yo creo que Ronaldinho y Djalminha son los jugadores “más brasileños” de las últimas décadas, aunque es evidente que hay brasileños que han triunfado tanto o más que ellos. Curiosamente pensé en Djalminha antes de leer el comentario de @elsantojob. Repasas la trayectoria de ambos y sabes que no han sido los mejores, pero después pasan los años y sigues recordándolos por encima de otros muchos jugadores que ganaron más que ellos. Djalminha esperaba los grandes partidos para dejarnos lambrettas, goles a lo Panenka, taconazos… Otro ejemplo es el de Mágico González, que un cuarto de siglo después sigue siendo recordado y venerado.
    Rivaldo y Ronaldo eran otros dos monstruos, pero más verticales, arrancaban y sólo tenían en mente la portería rival. Rivaldo participaba poco en la creación de juego pero tenía recursos de todo tipo para marcar. Contra el Sporting emuló a Pelé en el 70, cuando quiebra a Ablanedo sin tocar la pelota. El recuerdo de Ronaldo es el de un extraterrestre que atravesaba defensas, que pasaba con el balon por donde era imposible. Tengo en mente el partido contra el Valencia que lo gana él. El Ronaldo “marciano” duró poco pero impactó a todo el que lo vio en aquella época.

  5. elsantojob

    30 de julio de 2014 a las 10:22 pm

    Voy a añadir una palabra q faltaba en mi pregunta:ACTUALMENTE

  6. Kurono

    31 de julio de 2014 a las 5:08 am

    Quizá con al A. Mineiro nos brindó una última página dorada Ronaldinho a su leyenda, la del hombre que pudo conquistar el mundo del fútbol, pero no quiso. Sólo quería divertirse pateando una pelota en un campo rectangular verde, nada más. Sus 3 años en la élite difícilmente son un recuerdo, son una especie de emoción, como tu primer beso con la chica (o chico) que te gustaba (suena cursi, pero algo así es), sabes como fue, pero la emoción es algo indescriptible.

    Su salida, con un tinte algo oscuro, ya que se perdió el partido de homenaje a Deco y faltó a un entrenamiento por eso. Y los retos que se le presentan no se que tanto los quiera seguir. Por un lado, irse a un torneo decadente como el Argentino (véase el último capricho de Don Julio Grondona antes de partir de este mundo, crear un torneo donde la primera división argentina tendrá 30 equipos), quien sabe si podrían levantar cabeza con eso; por otro, una MLS que pide a gritos crecer y donde se verá las caras con viejos conocidos, camaradas y rivales como Henry, Villa o Lampard.

  7. Trifon Diaz Ivanov

    31 de julio de 2014 a las 6:25 am

    Cuantos grandes jugadores se diluyen dejando de disfrutar de jugar y bajo la presion de grandes clubes y contratos!.
    Simples personas, trabajadores, agradecidos de la vida, y sobre todo que disfrutan y son felices con el balon, esos son los grandes. Esos que unos años despues con panza y en algun club del ascenso son felices jugando con el cariño de la grada.

  8. Full Norbert

    31 de julio de 2014 a las 10:29 pm

    Ronaldinho él solito fue capaz de devolvernos la ilusión a todo el barcelonismo. Y eso es muy grande, muy pocos pueden hacer eso.

  9. Leon

    31 de julio de 2014 a las 11:01 pm

    Ronaldinho tuvo 3 temporadas en el Barcelona increibles. Propias de un jugador tocado por una varita mágica. Tenía todo a lo que un jugador puede aspirar, técnica, rapidez, inteligencia… Pero parece que dejó de gustarle el futbol. Y perdimos la posibilidad de ver más años a semejante mago.

    Alguno de sus partidos es un auténtico festival de futbol. La comparación con Djalminha o Mágico es acertada, gente capaz de hacer lo que otros no son capaces de hacer.

  10. tubilando

    1 de agosto de 2014 a las 1:30 am

    Realmente, Ronaldinho tiene 3 temporadas y media increíbles en el Barcelona. Si se repasa la cuarta (2006-07), se observa que hay un punto de inflexión en la temporada: la final del Mundialito ante el Internacional de Porto Alegre. Luego, Ronaldinho y el Barcelona se desinflan. Aún así, logra 21 goles, y en algunos tramos de la temporada se situó como máximo goleador. Al final, la desidia, la dejadez y el adiós a ese cuerpo escultural que exhibió el día del Levante durante la celebración del campeonato de liga.

  11. ivan

    1 de agosto de 2014 a las 6:00 am

    Por decir un nombre; digo coutinho del liverpool, es lo único que actualmente posee algo de magia en el fútbol. Seguramente en RL fútbol brasileño este emergiendo algo nuevo

  12. JUNINHO 10

    14 de agosto de 2014 a las 12:56 am

    Ya!, basta de Minimizar a la LEYENDA ETERNA; puede que no tenga fòrmulas para armar la plantilla del equipo, pero, su ingrediente y el buen zazòn que le da al FÙTBOL para que le dea màs nitidèz y panorama no deja de ser
    mascìfica. En verdad todos estamos màs interesados en seguir vièndolo jugar para que nos regale sus poesias de toques, jugadas, goles, y sobre todo sus sonrisas que ilumina el estadio cada vez que lo hace. Asi, que en vez de titular sus bajadas dedicanse a extrañarlo porque el dìa que decida retirarse en definitiva los crìticos van ha ser los crìticos conchudos y sinverguenzas sin cura.