Sin noticias de Fabio

Fabio-Capello

Quizá haya pasado algo desapercibido y es lo peor que le ha podido ocurrir. El papel de la Rusia de Fabio Capello, entrenador mejor pagado del torneo embolsándose cerca de diez millones de euros anuales, en este Mundial 2014 ha generado tan poco debate a su alrededor que uno no sabe muy bien si es porque su propuesta y puesta en escena han resultado paupérrimas o, lo que es todavía más grave, porque realmente nadie esperaba nada del combinado ruso.

Rusia arrancó el torneo con un pobre empate ante Corea del Sur (1-1), tras fallo infantil de Igor Akinfeev (qué Mundial el suyo…). Cayó ante Bélgica por un gol a cero en la segunda jornada del grupo y terminó claudicando de manera bochornosa al ser incapaz de pasar del empate (1-1, de nuevo) ante una Argelia que le terminó arrebatando la segunda plaza del grupo y el consiguiente pase a octavos de final. La próxima anfitriona del torneo quedaba fuera de combate a la primera, incapaz de seguir adelante en un grupo realmente asequible.

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Desde fuera, y sin haber sido ni mucho menos un seguidor habitual de esta Rusia de Fabio Capello (el entrenador italiano ocupa el cargo desde el pasado verano de 2012), queda la sensación de que el camino escogido hacia la definitiva cita del 2018 no es el más apropiado. Uno observa a Capello en el banquillo ruso y ve a ese septuagenario que ha confundido la fidelidad a unos principios futbolísticos con la falta de cintura y la dificultad de adaptación a los nuevos escenarios. El fútbol ha pasado por encima de un Capello que ha perdido el aura. Lo ha adelantado por la derecha, por donde ha pillado hueco y de malas maneras, porque el viejo Fabio estorbaba en la carretera con su circular cansino y torpe.

Tal vez el italiano tenía que haber sabido dar un paso a un lado hace tiempo. Admitir que el fútbol moderno demanda otras variantes, otros estilos, y que su propuesta puede que haya quedado un tanto desfasada. Sorprende que una federación del poderío económico de la rusa confíe el momento más importante de su historia futbolística, con el próximo Mundial a celebrar en suelo ruso en el horizonte, en un técnico que lleva tiempo dilapidando un palmarés que, hasta mediados de la pasada década, era exquisito. Es más, la situación de la selección rusa, saliendo por la puerta de atrás del Mundial y envuelta en las improcedentes declaraciones del propio Capello contra el arbitraje tras caer eliminado, invita a pensar en que su veterano seleccionador no cumplirá su mandato y tendrá que dejar la misión en manos de un sustituto.

Rusia se fue de Brasil sin dejar nada tras de sí. Ni un par de destellos, ni un resquicio de luz al que aferrarse para construir ese futuro inmediato que está obligada a edificar. Adiós a la fantasía, adiós a la gélida genialidad tan propia de viejas generaciones rusas. La Rusia de Capello es un erial, un equipo gris, plano, más preocupado de destruir y entorpecer que de crear. Resulta aún más preocupante la escasez de talento, que ya no surge como antaño entre los principales clubes del país, empeñados en invertir los rublos en el talento extranjero en lugar de en potenciar el fútbol local. Para colmo de males, los escasos brotecillos verdes que luchan por brotar no encuentran acomodo en el secarral que plantea Capello. Alan Dzagoev, más suplente que titular con el italiano, es el vivo ejemplo. Quedan cuatro años y una Eurocopa por delante para preparar el próximo Mundial. Rusia necesita un golpe de timón y un cambio de rumbo.

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Bilbao, 1977. Abogado. Una noche de lluvia y frío en (el viejo) San Mamés, una canción en el Riverside de Craven Cottage, un balón rodando por un descampado al caer la tarde. En Notas de Fútbol desde septiembre de 2005 hasta agosto de 2006. Cofundador de Diarios de Fútbol en agosto de 2006. borja.barba @ diariosdefutbol.com

4 Comments

  1. Raul

    30 de junio de 2014 a las 7:07 pm

    El delantero mexicano señaló que no hay nada que recriminarles ya que nunca había estado en una selección con tan alto nivel http://bit.ly/1qKsqea

  2. alfredo

    30 de junio de 2014 a las 7:17 pm

    coincido contigo borja, el mundial de Rusia fue lamentable y el gran responsable fue capello. Desde la elección de un plantel absolutamente chato en lo futbolistico ( el caso mas claro es la ausencia de un 9 de área poderoso que se hubiera echo una fiesta con la defensa coreana), la mala utilización del material llevado (el caso dzagoev es el mas claro, pero llevar a a zhirkov para que dispute solo 45 min. en un mundial también es un dato para destacar) hasta en el armado táctico del equipo en los partidos (no poder salir de un 4.5.1 o un .4.4.2 aun cuando la situación ameritaba urgentemente «patear el tablero» en alguno de los tres partidos), son la prueba de que tu razonamiento es exacto, a Capello se le fue el tren del fútbol actual.
    También es interesante destacar que Rusia jamas tuvo técnicos que hicieran de la mezquindad un bastión del juego, ni el gran lobanotsky en la URSS de los 80′ ni advoocat en la Rusia del 2008 por citar dos buenos ejemplos.
    Todavía esta a tiempo de cambiar de rumbo el seleccionado ruso y de tratar de volver a sus fuentes futbolisticas.

  3. Kurono

    30 de junio de 2014 a las 8:25 pm

    Fabio Capello está quedándose obsoleto él solo. Apostó TODOS los partidos a un empate o un 1-0. Quizá Rusia no estaba para muchísimo más, pero sí para sobrevivir de ronda. Ya en Sudáfrica 2010 la selección inglesa casi queda afuera del campeonato luego de un partido sopífero contra Esolvenia (no se si quedarse fuera a las primeras de cambio hubiera sido mejor que la paliza germana).

    Rusia venía haciendo buenos partidos con seleccionadores holandeses como Advocaat o Hidink. Capello era el aceite de esa agua de fútbol holandés. Se necesita mejorar mucho esta selección rusa para lograr algo importante en su propio país, volver a los gélidos Arshavin, Ismailov, Mostovoi, Belanov o Blokhin, jugadores con carisma debido a su depurada técnica y fino estilismo, quizá a los latinos nos hierve la sangre verlos deambular por la cancha sin tanta gana de juego, pero sus 5 minutos de gloria nos hacía pensar que valía la pena su sangre fria. En un mundial tan ofensivo, Capello se vio absolutamente superado y ni siquiera por seleccions de alto calibre, sino por modestos.