Hemos tocado fondo

palco mallorca

Hemos tocado fondo. Sigamos excavando.

Fue hace ya cuatro años. Un gol de chilena del canterano sevillista Rodri en Almería dejaba al Mallorca sin plaza en Champions en la última jornada liguera, cuando jugadores y aficionados baleares aguardaban ya exultantes el pitido final sobre el césped almeriense. Pese al mazazo que supuso no entrar en la máxima competición continental por segunda vez en su historia, el Mallorca concluyó aquella temporada en quinta posición. Conseguía, además, la permanencia en Primera por duodécima temporada consecutiva y cerraba una de las mejores temporadas de toda su historia, en la que durante las 38 jornadas ligueras se mantuvo en puestos europeos. El equipo estaba consolidado en Primera. Había jugadores de nivel, una cantera que aportaba, un poder ejecutivo sensato

A partir de aquel verano, el club comenzó a descomponerse. Se vio en la tesitura de tener que acogerse a esa amarga travesía que supone un concurso de acreedores, al tiempo que entraba un nuevo grupo propietario en el club liderado por Llorenç Serra Ferrer. Para colmo de males, la UEFA negó la participación en Europa conseguida brillantemente sobre el césped y los jugadores fueron emigrando a destinos más firmes. Comenzó así un desfile de directivos y personajes ejecutivos cuya labor merecería ser puesta de ejemplo de cómo NO hacer las cosas en los máster de gestión deportiva y empresarial.

Han transcurrido tres temporadas desde entonces. Hoy, con el equipo de nuevo en Segunda División tras dieciséis años, solo el golaverage particular ganado al Castilla evita que el RCD Mallorca ocupe posiciones de un nuevo descenso, de un nuevo y devastador batacazo. Cuatro años después. Una legislatura. ¿Alguien podría optar a una reelección con este panorama?

Antes de llegar a verano quedan tres jornadas para agravar el desastre. Viajar a Girona, recibir a Las Palmas y concluir la temporada en Córdoba. Para este tenso final se ha decidido prescindir de Lluís Carreras y entregar la batuta de mando a Javier Olaizola, otro mítico exjugador mallorquinista que conoció los años duros en Segunda para terminar saboreando los éxitos posteriores, ganándose el cariño y el respeto de la afición. ¿Otro ídolo que el mallorquinismo terminará quemando y sacrificando? Lo veremos en tres semanas.

El cómo se ha llegado hasta aquí no es nada sencillo de explicar. En la directiva y puestos ejecutivos del club han ido pasando nombres en mitad de una guerra cainita desde diversos mandos por conseguir el poder del club. Resulta sorprendente, pero ¿queda algo por rascar del Real Mallorca? Desde luego, viendo los esfuerzos y las luchas, así debe ser. Han caído presidentes, directores deportivos, entrenadores, trabajadores rasos… Situaciones que en cualquier club profesional causarían sorna y provocarían el sonrojo general ya se han convertido en tristemente habituales. Consejos importantísimos que no se celebran por falta de quórum, fugas de jugadores a punto de firmar, faxes que llegan tarde, huídas en masa del palco de Son Moix cuando el equipo se pone en desventaja, acusaciones y publicaciones de documentos y presuntos cobros de comisiones en la prensa afín, jugadores con contrato en vigor que nadie sabe dónde están, partes médicos que nadie actualiza desde hace más de un año, un presidente que prefiere ir a ver el último partido de Liga en el Camp Nou antes que asistir al palco a presenciar un determinante partido contra el Jaén… Una situación patética que tiene al club con rumbo fijo a su segundo desceso en dos años.

Es duro, pero ya incluso consiguen que a uno, fiel aficionado, se le quiten las ganas de querer ver esto. Nadie quiere tener que elegir entre alguno de los bandos que pugnan en esa especie de lucha de bandas callejeras por gobernar la entidad. Son todos lamentables, sin excepción. Y entre todos han causado un destrozo en el club que va a requerir de varias décadas para ser saneado.

Por su parte, los jugadores no parecen verse muy afectados por la situación de la entidad, cuando también tendrían muchas cuentas que saldar. Los veteranos no dan el nivel ni responden con un añorado liderazgo y varios de ellos han optado por borrarse. Otros más jóvenes simplemente resultan incapaces, con un nivel que escasamente daría para defenderse en Segunda B. Con otros, futbolistas de mayor nivel como Tomer Hemed, se produce un efecto contagio. Nadie quiere aagarrar el timón y alejar la nave de la costa. El aroma que se respira hace dudar de que aquí pudiera rendir alguien con dignidad y parece evidente que en junio debería iniciarse una limpia masiva. Del palco al vestuario. Sea en Segunda (ojalá), en Segunda B, o donde se pueda. Lo peor de todo es que en el palco, y pese a los empujones, todo el mundo sigue fuertemente agarrado a su silla. Aquí no se acaba la legislatura y podemos optar por un nuevo mandato. Seguirán los mismos, porque no hay nadie capacitado para sacarlos de ahí. Y terminarán dejando el RCD Mallorca como un auténtico solar.

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4 Comments

  1. xtaoth

    22 de mayo de 2014 a las 12:57 pm

    …y el Betis rezando por el regreso de Serra…

    He de reconocer que en muchas decisiones, Serra ha tenido mala suerte, pero como director deportivo ha descendido al filial dos veces y al primer equipo una vez (que podrían ser dos).

    Lo triste es que, si nos quedamos en segunda, el panorama es desolador. Entre los jugadores cedidos, los jugadores de último año y los que venderíamos, los cálculos son que nos quedaríamos con 5 o 6 jugadores, entre los que estarían Alfaro, Nsue, Agus y Miño (es decir, sueldos extremadamente altos para jugadores que no han rendido en absoluto).

    …Y mientras, tenemos un presidente (Cerdà) que torpedea renovaciones de los pocos jugadores interesantes que tenemos, pone a caldo al entrenador que acaba de contratar el mismo día de su contratación (al cual no conocía a pesar de ser una institución del club -Olaizola-), come con las directivas de los clubs visitantes, los acompaña al estadio pero los deja ahí porque no se atreve a entrar… Todo eso siendo un accionista minoritario que se aprovecha de que cualquiera de los dos bandos le necesita para conseguir la mayoría.

    Y la alternativa a Serra y Cerdà (Claasen) es un tío que ha fracasado en sus otros intentos de dirigir clubs (en Alemania), que prometió contratos de colaboración con clubs alemanes que aún nadie ha visto, que prometió contrataciones que nadie se cree y que se ha ‘ganado’ a los jugadores prometiendo primas por victoria y luego anunciándolas.

    Es decir, el Mallorca es un club con una plantilla mal hecha, poco competitiva y aún menos implicada, con el director deportivo más destructivo que ha pisado un club de futbol en años, con un presidente que no representa al club y con una oposición que, después todas las experiencias que tiene, sigue sin saber cómo funciona esto…

    Y sí, en concurso de acreedores y peligro de desaparición.

  2. Leon

    22 de mayo de 2014 a las 8:10 pm

    Desde fuera y hablando con gran desconocimiento por tanto, Serra Ferrer parece Atila, por donde pasa no crece la hierba.

  3. Gontxo

    23 de mayo de 2014 a las 7:18 pm

    Yo es que creo que cada mallorquinista como ha hecho xtaoth, podríamos ponernos a narrar episodios desastrosos… Negro panorama…

  4. Kurono

    24 de mayo de 2014 a las 10:01 am

    Serra Ferrer, el hombre que hizo la campaña más horrible en la historia del Barcelona desde el famoso “Motin del Hesperia”, el hombre que descendió al filial bermellón 2 veces, el $R$# Amo del Mallorca que ahora está dejándoo al borde del precipicio de 2da. B.; no veo yo salvación en esto. Bueno Gontxo, ojalá el Mallrca logre la permanencia en 2da, ya que si llegan a caer a 2da. B, veo algo más negro aun.