Ideas locas sobre Bale

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Resulta difícil escribir con ecuanimidad estos días de hipérbole sobre el expreso de Cardiff. No puede negarse que el revuelo es merecido, primero por la entidad aislada del golazo de Mestalla -lo de salir del carril, entrar y adelantar, ya por vocabulario, parece de motorismo más que de fútbol- y luego por ser el gol partita cuando muere una final con el Barcelona, que no es lo mismo que marcarlo en semifinales del Carranza. Bale ha dejado su impronta en uno de esos momentos en que los cracks deben demostrar tal condición, y está claro que desde el miércoles pasado los noventa kilos pesan bastante menos.

Sin embargo, el excepcional tanto que valió un título y el peculiar rendimiento del galés durante el año no han cambiado mi percepción original de que se trató de un fichaje innecesario para el Real Madrid, y de que ha sido infrautilizado durante toda la temporada. Más precisamente: se trató de un fichaje innecesario porque necesariamente habría de ser infrautilizado durante todo el año. Es un asunto debatible, y muy respetable pensar que si un jugador del calibre de Bale se pone a tiro hay que ficharlo sí o sí, pero cuando uno se gasta ese pastizal debe pensarse muy bien lo que se hace antes de ejecutar la operación, sobre todo si es con dinero ajeno. Y lo que hizo Florentino Pérez fue traer un jugador que se había convertido en estrella jugando en el puesto del jugador franquicia del Real Madrid, Cristiano Ronaldo; el único jugador de la plantilla, probablemente que se ha ganado durante estos años el derecho a jugar donde desee. En este caso, de delantero partiendo del interior izquierdo.

Como es conocido, Ancelotti decidió dar carrete a Bale por la zona derecha del ataque blanco, justificando su decisión en que de este modo el galés podría penetrar en diagonal para disparar con su espectacular pierna izquierda. Se trata de un argumento, sin duda alguna, pero lo que es menos dudoso es que al futbolista se le ha visto incómodo durante toda la temporada en una posición que no es la suya. Gareth es un zurdo muy zurdo, y aunque posee un instinto natural para acudir a posiciones de remate, igual que el portugués, es más hombre de banda, y sufre mucho más para controlar, trasladar y mover la pelota con su pierna mala de lo que le cuesta a Cristiano hacer lo propio con la suya. Esta incomodidad la ha transmitido en muchos partidos esta temporada, en los que ha dado la impresión de pasarse minutos y minutos desconectado del juego colectivo que trataban de elaborar el resto de sus compañeros, y también dar lugar a ciertos rumores de favoritismo en el momento de la temporada en que Jesé jugó algunos partidos en su posición y dio la impresión de introducirse mejor en el engranaje colectivo sin que, sin embargo, se resintiera la producción de goles y asistencias.

Este último punto, por cierto, es usado con razón por los defensores de la aportación de Bale al equipo, y desde luego los números en las suertes más importantes del fútbol avalan al futbolista británico. Sin embargo, es probable que las cifras goleadores de Bale no dependan tanto de la posición que ocupa en el campo, sino de que es un jugador al que, dadas sus características, se le acaban cayendo los goles de los bolsillos: su disparo, desde cualquier posición, es un arma de destrucción masiva, y su inmenso poderío físico le permite llegar a posiciones de goleador varias veces por partido, partiendo prácticamente de cualquier lugar.

Con esto en la cabeza, sería interesante buscar un lugar del campo donde Bale pueda encontrarse más cómodo de lo que se encuentra como teórico extremo derecho en un 4-3-3, teniendo en cuenta -sobre todo con vistas al partido de hoy- que Cristiano volverá a su lugar, y que el Madrid va a tener que enfrentarse a un Bayern en el que Guardiola cargará el campo de centrocampistas. No debe olvidarse lo que ocurrió en Dortmund, con Xabi y Modric ahogados en un mar de camisetas amarillas, ni que el Pep del Barça castigó repetidamente las versiones del equipo blanco que viraban con demasiada frecuencia a ese 4-2-4 que en el fútbol moderno suele resultar tan indeseable como inviable. Del segundo tiempo de Dortmund y de la final de Copa hay también que destacar cómo mejoró el Madrid en control del partida con la presencia de un cuarto centrocampista, que además en este caso es un jugador de la clase y el empaque de Isco Alarcón. Cuesta imaginar el partido de mañana sin su presencia.

Teniendo todo esto en cuenta, es difícil preguntarse por qué no se considera en ningún momento la opción de Bale como lateral/carrilero por la banda izquierda. Habitualmente esta teoría es rebatida por argumentos del tipo “a uno que ha costado 90 kilos no lo puedes poner de lateral” o “Bale no aceptaría jugar en esa posición”. Bueno, supongamos que el entrenador del Madrid se guía por las motivaciones habituales de los entrenadores -colocar al jugador donde mejor sea para el equipo- y que el jugador acepta jugar donde le manden. Con Bale partiendo del lateral e Isco y Di María como volantes en un 4-4-2, el Madrid tendría los cuatro medios más el propio galés sumándose con frecuencia al medio desde una posición que conoce muy bien, por cuanto que ha jugado muchos partidos en ella. Puede ser que sus cifras goleadoras se resintiesen un poco, pero es probable que el beneficio colectivo compensase sobradamente este hándicap. Además, el Madrid defendería con nueve cuando pierde el balón, en lugar de con ocho como ocurre en la actualidad, y especialmente para un evento como estas semifinales, podría pelear la batalla en el medio, que es donde suelen decidirse enfrentamientos de este calibre.

En cualquier caso, y tal y como reza el título del artículo, nada de esto ocurrirá. Si Cristiano y Bale están sanos (algo que cuando se escribe este artículo no está completamente claro) Ancelotti saldrá con sus 4-3-3 habitual, y veremos a Xabi, Modric y Di María -la hora escasa que le aguanta su físico ante esta exigencia- rodeados de camisetas rojas la mayor parte del tiempo, con los atacantes del Madrid recibiendo mucho menos balón del que podrían recibir en otras condiciones. A partir de ahí, que ocurra lo que tenga que ocurrir.

Matemático profesional, lector empedernido, escritor ocasional y esforzado blogger, se enamoró del fútbol como fuente de momentos inolvidables y como metáfora de la vida. Nada mejor que un buen debate sobre tal o cual jugador, golazo o táctica, y nada peor que el fanatismo, la polémica gratuita o el cotilleo. Apasionado de las viejas historias sobre enfrentamientos míticos y leyendas del balón que no tuvo ocasión de conocer, guarda en su memoria muchos goles y partidos con la sensación de que fue un privilegio vivirlos (ramon.flores@diariosdefutbol.com).

7 Comments

  1. Sergio

    23 de abril de 2014 a las 10:02 am

    Totalmente de acuerdo contigo Ramón. El único partido hasta esta temporada que yo había visto de Bale, fue aquel de Champions contra el Inter y la demostración de poderío fue bestial partiendo desde el lateral. ¿os acordáis de un tal Roberto Carlos? pues yo lo veo algo así.

  2. pavel

    23 de abril de 2014 a las 11:31 am

    Ojalá la prensa generalista tuviese más redactores de este nivel. Además de que siempre da gusto leeros, vuestras opiniones siempre son muy interesantes. En este caso estoy de acuerdo, el puesto idóneo de Bale debería ser de carrilero, aunque exigiría ser acompañado por un interior de sacrificio y rigor. Se podrá discutir la conveniencia de invertir 90 millones en un carrilero, pero es que nadie impide al entrenador acomodar al galés en un puesto más resolutivo, seguramente cuando Cristiano cambie su ubicación.

  3. j1nka

    23 de abril de 2014 a las 11:35 am

    Más que de lateral, a mí me gustaría ver a Bale carrilero en un 3 5 2 como el que usó el Real Madrid en la 8a Copa de Europa. No es que esté muy en uso este esquema aunque recuerdo que Guardiola lo ha usado varias veces en los últimos años.

  4. Ramón Flores

    23 de abril de 2014 a las 11:46 am

    Sí, un interior tipo Di María, o bien un sistema tipo el que dice j1nka.

  5. juni

    23 de abril de 2014 a las 2:16 pm

    Mourinho ya llegó a utilizar a todo un Eto’o de lateral izquierdo, así que no sería tan descabellado. El problema sería que la apuesta no le saliese bien y el Madrid terminara derrotado. ¿Os imagináis los palos que le pueden caer a Ancelotti?. No sé yo si tendría cintura suficiente.

    Por cierto, Bale costó 100 millones. El único medio que asegura que fueron 91(justo 3 menos que Ronaldo….) es el Marca

  6. Jorge

    23 de abril de 2014 a las 5:40 pm

    Muy de acuerdo con Ramon y con j1nka.

    Claro que a estas alturas de temporada no tendria ningun sentido hacer esto, pero yo llevo pensandolo desde noviembre, de manera puntual y/o gradual.

    De hecho, lo del 3-5-2 tendria mucho sentido con un Varane al nivel del año pasado, pero no este.

    Otro puesto interesante para Bale podria ser una adaptacion como la de Di Maria. Pero vamos, el punto principal es que es absurdo gastarse 100 kilos en un tio y LUEGO decidir donde lo pongo. Florentinadas.

  7. j1nka

    23 de abril de 2014 a las 6:01 pm

    @ Jorge,

    En efecto, mi 3-5-2 viene motivado en parte también por meter a Varane en el 11. Me tiene enamorado desde su temporada pasada, de hecho mi camiseta del Real Madrid de este año tiene estampado su nombre, lo cual levanta cuchicheos y exclamaciones de sorpresa a partes iguales cuando voy al estadio con ella 🙂

    Eso sí, un 3-5-2 dejaría a Ronaldo en una posición en la que no se le vió nada cómodo al principio de la presente temporada, cuando Ancelotti se ‘empecinó’ en usar un 4-4-2 que dejaba a Ronaldo perdidísimo en el campo. Pero está claro que con el portento físico que es Bale dejarle el carril para él solo en un hipotético 3-5-2 sería digno de admirar.